El primer premio Nobel otorgado por trabajos realizados en suelo canadiense, se otorgó a un joven científico neozelandés quien, en realidad, había pasado menos de un decenio en Canadá. En 1908, Ernest Rutherford recibió el premio Nobel de Química, luego de regresar a Inglaterra habiendo pasado unos años en la universidad McGill de Montreal. El trabajo que efectuó durante los nueve años que pasó en Canadá, marcó el inicio de una nueva era científica y, finalmente, fijó el comienzo de la era nuclear.