Las leyes y principios de la Biblia detienen la explotación, protegen a los vulnerables y económicamente tienen sentido.
¡La codicia es buena! Esta frase, pronunciada por el personaje Gordon Gekko en la película Wall Street, galardonada con un Óscar en 1987, resumía una era en la cual hacer gala del consumismo se consideraba una virtud. Aunque la intención del director Oliver Stone era que Gekko fuera un antihéroe, muchos tomaron sus palabras a pecho, como una afirmación positiva de sus valores y prioridades.