El Reino Unido ha mantenido durante siglos una estructura de clases bastante inflexible. En términos generales, las divisiones son: la aristocracia (élite) o clase alta, la clase media y la clase trabajadora. La posición social de cada persona depende ante todo de su herencia, educación, poder, influencia, riqueza, porte y modales, acento y los centros educativos donde se ha formado.