Gerald E. Weston

Cuando las mujeres gobiernan: ¿qué revela la Biblia?

Las mujeres ya superan en número a los hombres en las universidades y ocupan cada vez más puestos de liderazgo. Pero ¿qué sucede cuando los hombres jóvenes dejan de interesarse por la educación superior? Descubra los riesgos que esta creciente tendencia puede representar tanto para hombres como para mujeres, y lo que la profecía bíblica revela al respecto.

Fe sobre el miedo: ¿Realmente vivimos lo que creemos?

Uno de los temas religiosos que ha cobrado mayor fuerza en los últimos años es «la fe sobre el miedo». La frase parece estar en todas partes: libros, sermones, videos cortos y artículos repiten este mensaje, ya sea de manera directa o con ligeras variaciones. Incluso existen prendas de vestir, placas, adornos y cruces que exhiben estas palabras. Sí, «la fe sobre el miedo» se ha convertido en un mensaje recurrente, especialmente desde la pandemia. Pero más allá de repetirlo o llevarlo impreso, surge una pregunta importante: ¿realmente vive la gente de acuerdo con lo que proclama?

Busca Primero el Reino de Dios

Jesús nos dice que fue enviado a proclamar un mensaje especial, y ese mensaje era el Reino de Dios. "Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:42-43). Eso es muy diferente a decirle a la gente que todo lo que tienen que hacer es repetir la oración del pecador e irán al cielo cuando mueran. "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33). ¿Qué es lo más importante para usted? ¿Su familia? ¿Su carrera? ¿Su equipo deportivo local? ¿Su salud?

Arados convertidos en espadas



La profecía dice que el mundo pronto se precipitará a la guerra, culminando en la impensable batalla de la humanidad contra Jesucristo.

La restauración de todas las cosas



El Padre Nuestro es la oración que más se repite en el mundo católico, y también la recitan algunos protestantes. Yo crecí como protestante, y recuerdo bien los servicios del domingo por la mañana, cuando el pastor decía: “Oremos ahora como nuestro Señor nos enseñó”, para luego recitar en voz alta, con toda la congregación, lo que se ha dado a conocer como el Padre Nuestro. Pero, ¿acaso comprendíamos las palabras que estábamos repitiendo? Para la mayoría de nosotros, la respuesta tendría que ser no.

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