J. Davy Crockett III

Una vida tranquila y pacífica



¿Le desconciertan las noticias que ve y lee? Abundan los anuncios publicitaros, y los diversos sindicatos de los medios de información están hambrientos de historias que les ayuden a cumplir con sus plazos y vencer a la competencia. Con entusiasmo, llenan cada ciclo de noticias de 24 horas con informes sobre el comportamiento aberrante de los líderes políticos y las actividades espectaculares y, a menudo, escandalosas de los ídolos de taquilla, las estrellas del rock o los atletas superestrellas más recientes.

Una desastrosa temporada de descontento



¿Hueles el olor humo? ¿Escuchas los disparos? ¿Son esos los padres que lloran en aflicción al inspeccionar una escena sangrienta? ¿Es ese el sonido de cristales rotos? ¿Escuchas las sirenas de los socorristas y de la fuerza policiaca? Deben ser los gritos de los manifestantes los que escucha mientras percibe el olor a gas lacrimógeno. Los sonidos de las ranas, los grillos y las criaturas nocturnas se han ahogado por los elementos de una increíble ola de crímenes en muchas ciudades de Estados Unidos.

Aguas turbias



¿Alguna vez se le ha quedado la letra de una canción en la cabeza? Puede ser una melodía que hace años no escuchaba y que regresa a su mente cuando menos lo espera. Eso me pasó una vez. Era una vieja canción de música country sobre privaciones y dolor. El coro de la canción dice: “Me lavé las manos con agua turbia. Me lavé las manos, pero no me quedaron limpias. Traté de hacer lo que papá me dijo, pero debió ser que me lavé las manos en un arroyo de aguas turbias".

La instrucción de “ocuparnos en nuestra salvación”



Leamos la siguiente parábola en Lucas 19:12-13:

 “Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo" (“ocuparse” Versión King James en inglés) (Lucas 19:12-13). En los días de Jesús, las minas y los talentos de oro o plata representaban enormes sumas de dinero.

Sembrando viento



¡Lo admito! Tengo el hábito de informarme sobre el clima. Sigo atentamente los informes meteorológicos y reviso el Canal del Clima con frecuencia para ver qué está sucediendo en diferentes partes del país y del mundo. Durante muchos años, estuve en un negocio que era directamente afectado por el clima. Como puede imaginar, no era una actividad casual para mí saber cuál sería el clima el día de mañana, y los viejos hábitos son difíciles de romper.

Páginas