J. Davy Crockett III | El Mundo de Mañana

J. Davy Crockett III

La realidad no es el enemigo



Se dice que Abraham Lincoln, conocido por utilizar anécdotas simples para exponer argumentos eficaces, preguntó una vez a un crítico: "¿Cuántas patas tiene un perro si cuentas su cola como una pata?". "Bueno", dijo el hombre, "en ese caso, cinco patas". “No”, respondió Lincoln, “¡Sólo cuatro! Decir que la cola de un perro es una pata no significa que sea una pata”. Esta sabiduría simple pero profunda parece perdida en gran parte de la sociedad actual.

Desencadenados



En los programas de noticias nocturnos, a menudo hay personas importantes que son "llevadas a la fuerza", esposados hacia o desde el Edificio de Justicia mientras los fotógrafos capturan toda la acción. En cuestión de minutos, salen las “¡Últimas noticias!” y el flash de las cámaras fotográficas disparan las imágenes que se verán en todo el mundo. Los encadenados se sienten mortificados, totalmente humillados, ya que su reputación queda empañada y su vida arruinada.

Un intermedio



Mientras veía una película clásica de la década de 1960, me sorprendió cuando, aproximadamente a la mitad de la película, hubo un intermedio. Supongo que los directores pensaron que el público necesitaba un breve descanso antes de que se reanudara la larga producción para completar la historia. En las producciones de teatro en vivo y en la sinfónica, a menudo se proporciona un intermedio antes de que los actores vuelvan a subir al escenario y continúen la actuación.

Una fuente de agua



El día en el que entré al juzgado del pequeño pueblo sureño donde crecí, fue muy. ¡A los 14 años, iba a tomar el examen para obtener mi permiso de conducir! Mientras esperaba mi turno, caminé por el viejo edificio con sus techos altos y pisos que chirriaban. Esta fue la época en que el Sur estaba segregado racialmente y en un rincón vi dos fuentes de agua idénticas, una al lado de la otra. En un letrero decía: "Solo para blancos" y el otro decía: “Solo para personas de color”.

¿Cómo decidirá el juez?



La capilla funeraria estaba llena cuando entré para presentar mis respetos a la familia de un viejo amigo y a su viuda. De jóvenes, hace décadas, trabajamos juntos para una empresa nacional. Su objetivo era convertirse en abogado. Asistió a la facultad de derecho nocturna y, con el tiempo, comenzó una exitosa práctica legal. Su conducta tranquila, reputación de imparcialidad y aplicación imparcial de la ley lo llevaron a convertirse en juez de circuito, donde se desempeñó con distinción durante varios años.

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