J. Davy Crockett III

Decisiones



La Declaración de la Independencia estadounidense, escrita en Filadelfia en el 1776 después de varios meses de debate y negociación, contiene una hermosa declaración de principios. Se "escuchó en todo el mundo" y sigue resonando entre la gente de hoy.

En busca de paz mental



Charles Dickens, (1812-1870), el popular y prolífico autor de la época victoriana de Gran Bretaña, escribió una conmovedora introducción a su famosa novela, “Un cuento de dos ciudades”, publicada en 1859. Bueno, eso fue hace mucho tiempo, pero su descripción de ese tiempo ciertamente se ajusta a esta era moderna.

Algo en lo que podemos contar



"Nada es digno de respeto. Nada es sagrado. No hay absolutos. La humanidad debe abrirse camino”.

Esta ampliamente aceptada creencia o punto de vista es un enfoque ateo y materialista de la vida. Si uno tiene esta opinión, entonces no hay restricciones reales en el comportamiento. Después de todo, ¿a quién le importa? y ¿qué diferencia hace? Según esta creencia, no hay responsabilidad.

En su tiempo



Hay un gran ecualizador en la vida humana, no importa quiénes somos o si somos ricos o pobres. Me refiero al tiempo. Cada uno de nosotros tiene 24 horas al día, ni un minuto más ni un minuto menos.

Tenemos muchas expresiones que giran en torno al tiempo: "el tiempo es la esencia"; "el tiempo es oro;" "el tiempo es corto"; "pasando el tiempo;" "matando el tiempo", y una expresión memorable en el libro de Efesios: "el cumplimiento de los tiempos".

Habilidades para la vida



La necedad ha existido desde los comienzos de la humanidad. Los pensamientos necios llevan a acciones necias, y a veces las personas pasan toda una vida lidiando con los resultados desastrosos de tales actividades imprudentes, irreflexivas y a menudo pecaminosas.

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