J. Davy Crockett III

Las leyes bíblicas de la alimentación vs. el Coronavirus



El mundo observa ansiosamente como se desarrolla la pandemia del coronavirus, el cual se originó en el centro de China. Apareció repentinamente, y se extendió rápidamente en Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes ubicada en la provincia de Hubei con una población de 58 millones. El gobierno chino ha restringido severamente todos los viajes y puso en cuarentena varias ciudades. A pesar de estas medidas drásticas, el virus, que tiene síntomas similares a la gripe y puede ser mortal, se ha extendido a todos los países del mundo.

La ley de la bondad



No es raro escuchar debates sobre el conflicto entre los intereses masculinos y femeninos en el lugar de trabajo, en la educación y en el hogar. La llamada "batalla de los sexos" se desata en todos los medios. Por supuesto, hay diferencias entre hombres y mujeres, y no hay duda de que, de varias maneras, y en todos los estratos de la sociedad, existen desigualdades que resultan en conflictos y sentimientos negativos.

Una vida bien utilizada...”



Cuando uno se acostumbra a leer los obituarios en el periódico, supongo que es una señal de que uno está envejeciendo. Especialmente si ha estado en un lugar durante mucho tiempo, puede encontrar los nombres de amigos, socios de negocios y personas con las que ha estado contacto en las páginas de obituarios.

Reconociendo la idolatría hoy



La idea de que la sociedad moderna está influenciada por la idolatría parece ridícula. Indiscutiblemente, la mayoría de las personas educadas han dejado los comportamientos que incluyen el paganismo. ¿Acaso el progreso científico ha liberado a las personas de la superstición?

Usted podría pensar: “Este es un tema seguro para mí. ¡Ciertamente no estoy influenciado por la idolatría!" No esté muy seguro. La Biblia establece de forma obvia que la idolatría ha estado y está muy presente en la sociedad.

Abundancia de la mentira: ¿Valdrá la pena actuar con honradez?



En el mundo actual, la verdad parece eludirnos cuando los partidos políticos se lanzan estridentes acusaciones de “¡Mentiras! ¡Puras mentiras!” Entre cada ruidosa acusación y contracusación, los populares medios de difusión proclaman: “¡Últimas noticias!” Respetadas entidades del gobierno despiden altos funcionarios por empañar su buen nombre y dañar su credibilidad.

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