J. Davy Crockett III

La ley de la bondad



No es raro escuchar debates sobre el conflicto entre los intereses masculinos y femeninos en el lugar de trabajo, en la educación y en el hogar. La llamada "batalla de los sexos" se desata en todos los medios. Por supuesto, hay diferencias entre hombres y mujeres, y no hay duda de que, de varias maneras, y en todos los estratos de la sociedad, existen desigualdades que resultan en conflictos y sentimientos negativos.

Una vida bien utilizada



Cuando uno se acostumbra a leer los obituarios en el periódico, podría pensarse que es una señal de que está envejeciendo. Especialmente si ha vivido mucho tiempo en un mismo lugar, es posible encontrar en esas páginas los nombres de amigos, socios de negocios y personas con las que se ha tenido contacto.

La clave para tener una vida cristiana equilibrada



Un primo mío ha tenido mucho éxito en varias empresas comerciales. Él ha trabajado duro durante muchos años y ha acumulado riqueza y propiedades. Vive en la opulencia y el lujo que uno podría esperar, como casas, automóviles, barcos, un avión y una granja. Este primo ha viajado mucho en busca de sus intereses y pasiones. Con el paso del tiempo, su familia se ha desmoronado y él ha experimentado muchos dolores de cabeza y mucho dolor. Su "éxito" en realidad no le ha traído la tranquilidad y ni la satisfacción que pensaba.

Reconociendo la idolatría hoy



La idea de que la sociedad moderna está influenciada por la idolatría parece ridícula. Indiscutiblemente, la mayoría de las personas educadas han dejado los comportamientos que incluyen el paganismo. ¿Acaso el progreso científico ha liberado a las personas de la superstición?

Usted podría pensar: “Este es un tema seguro para mí. ¡Ciertamente no estoy influenciado por la idolatría!" No esté muy seguro. La Biblia establece de forma obvia que la idolatría ha estado y está muy presente en la sociedad.

Abundancia de la mentira: ¿Valdrá la pena actuar con honradez?



En el mundo actual, la verdad parece eludirnos cuando los partidos políticos se lanzan estridentes acusaciones de “¡Mentiras! ¡Puras mentiras!” Entre cada ruidosa acusación y contracusación, los populares medios de difusión proclaman: “¡Últimas noticias!” Respetadas entidades del gobierno despiden altos funcionarios por empañar su buen nombre y dañar su credibilidad.

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