Las leyes bíblicas de la alimentación vs. el Coronavirus

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El mundo observa ansiosamente como se desarrolla la pandemia del coronavirus, el cual se originó en el centro de China. Apareció repentinamente, y se extendió rápidamente en Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes ubicada en la provincia de Hubei con una población de 58 millones. El gobierno chino ha restringido severamente todos los viajes y puso en cuarentena varias ciudades. A pesar de estas medidas drásticas, el virus, que tiene síntomas similares a la gripe y puede ser mortal, se ha extendido a todos los países del mundo.

Los funcionarios de salud chinos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) vinculan el origen de la enfermedad con el consumo de animales salvajes, como los osos hormigueros, tejones, salamandras, escorpiones, erizos, serpientes, murciélagos e incluso cachorros de lobo. Los platos exóticos, llamados yě wèi, “sabores salvajes”, son muy populares en la cultura china. Si bien los mercados que suministran estos animales como alimento son ilegales, su prohibición no se ha aplicado estrictamente, y estas carnes a menudo terminan en los platos de millones de personas.

China también es el principal consumidor de carne de cerdo en el mundo, y las personas que viven cerca de granjas cerdos y ganado pueden contraer enfermedades conocidas como "zoonóticas". La gripe porcina y otras epidemias se han originado en China en el pasado a raíz de esto.

Otras culturas fomentan dietas similares. En algunas partes de África, las personas consumen "carnes salvajes", incluyendo monos, murciélagos, etc. y debido a estas prácticas, la epidemia del Ébola persiste obstinadamente en esos países, causando sufrimiento y pérdida de vidas.

Además, en casi todas las culturas se consumen mariscos, como ostras, camarones, langostas, cangrejos, mejillones y almejas. Las advertencias sanitarias sobre el consumo de estos crustáceos en ciertas estaciones son comunes.

La pregunta obvia es: "¿Deberían estos animales considerarse alimento para los seres humanos?"

Antiguamente, el Dios Creador dio instrucciones detalladas sobre qué tipo de mamíferos, peces, pájaros e insectos fueron creados para el consumo humano. Esta información esencial se encuentra en Deuteronomio 14:3–21:

Nada abominable comerás. Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la cabra, el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés.  Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese podréis comer. Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los que tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian, mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos; ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.

De todo lo que está en el agua, de estos podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama. Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis; inmundo será.

Toda ave limpia podréis comer. Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el azor, el gallinazo, el milano según su especie todo cuervo según su especie, el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según sus especies, el búho, el ibis, el calamón, el pelícano, el buitre, el somormujo, la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago. Todo insecto alado será inmundo; no se comerá. Toda ave limpia podréis comer. Ninguna cosa mortecina comeréis...

¿Por qué un Dios amoroso limita el consumo de estos alimentos? Las criaturas consideradas inmundas conforman el "equipo de limpieza" en el ecosistema del planeta. Los animales que comen carroña albergan gran parte de la materia nociva que consumen en sus cuerpos. Su existencia es necesaria para equilibrar la naturaleza y limpiar el medio ambiente, pero no fueron creados para el consumo humano.

Festejarse con estos "sabores salvajes" puede causar serios problemas de salud y enfermedades, incluidas las enfermedades mortales mencionadas anteriormente. Si bien esta información puede no ser ampliamente aceptada por la población en general, una gran cantidad de literatura médica contiene advertencias sobre el consumo a largo plazo de las criaturas consideradas inmundas antes mencionadas.

Esperemos que los gobiernos de los países afectados por la epidemia del coronavirus eviten que se propague con éxito. Sabemos que están trabajando duro para hacerlo. Es importante ser conscientes de que muchas enfermedades infecciosas podrían prevenirse y que nuestra salud en general podría mejorar, mediante la simple obediencia a las leyes alimentarias de la Biblia.

Como se ha dicho, "Eres lo que comes". ¿Qué hay en tu plato?

Para obtener más información sobre este tema cada vez más importante, puede leer el esclarecedor artículo del Dr. Douglas Winnail de El Mundo de Mañana Si lo piensa bien.... No lo comería.