J. Davy Crockett III

¿Por qué hay confusión de género?



¿Es el género realmente una cuestión de elección? Las enseñanzas de Dios nos dicen que no lo es, y por razones muy importantes que le ayudarán a comprender Su plan para la humanidad.

Hace algunos años hubo un comercial muy tierno en la televisión y la radio, en el que un niño y una niña estaban conversando sobre tomar fotos. Una línea en el anuncio decía: "Puedes tomar fotos del sexo opuesto". Inocentemente, la niña le preguntó al niño: "¿Soy yo del sexo opuesto, o eres tú?" y provocaba una sonrisa. Hoy en día, algunas personas parece que no son capaces de distinguir.

El premio



Imagínese ganar un premio de cientos de millones de dólares con la única inversión de un pequeño trozo de papel no más grande que un billete. Esta perspectiva de ganar una gran riqueza por unos pocos dólares, tan tristemente remota, a menudo resulta en una actividad de mucho frenesí. Los números especialmente grandes, como la lotería de 2012 de $640.000.000 dólares, ocupan los titulares de las noticias mientras los ilusos hacen fila para comprar boletos con la esperanza de participar en "El impuesto de los pobres", sin importar las probabilidades infinitesimales de ganar.

El Mesías malentendido



Una vez, durante un viaje al Reino Unido, tuve la oportunidad de visitar la Galería Nacional de Londres. Este imponente complejo de grandes edificios alberga algunos de los mejores ejemplares de arte del Renacimiento y períodos anteriores, junto con obras de arte de épocas más recientes.

Historia de un pez



A la gente le gusta escuchar historias de peces. De alguna manera, tales historias a menudo crecen con la narración, añadiéndole a la verdad y poniendo a prueba toda credulidad. Los oyentes responden con risas asintiendo con la cabeza mientras expresan sus dudas sobre el cuento del pescador.

El juego



Una cálida y húmeda noche de verano estaba viendo jugar al equipo de béisbol de ligas menores de mi ciudad bajo las luces del parque. Varios vendedores trabajaban en los puestos vendiendo palomitas de maíz, maní, perros calientes, gaseosas y cervezas. Uno de los vendedores de cerveza, un personaje inusual, llevaba una bandeja y gritaba: "¡Cerveza fría, tengo cerveza fría!" pero nadie le prestaba atención. Entonces se detuvo en medio de la multitud y proclamó en voz alta, con fingida seriedad: “¡Esperen, gente… no sacarán nada de este juego a menos que pongan algo en él!

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