El nuevo poderío alemán

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En los últimos 30 años, Europa ha visto una ola de cambios dramáticos. El muro de Berlín, que dividía Alemania Oriental de Alemania Occidental, fue derrumbado. La Unión Soviética se desmembró y con ello finalizó la guerra fría. Como consecuencia, las dos Alemanias pudieron unificarse para formar una sola y poderosa nación de 80 millones de habitantes en el corazón de Europa.

Estos sucesos se produjeron rápidamente, cambiaron la faz del Continente y tienen importantes implicaciones para el futuro. Muchos se dan cuenta de que Europa ha experimentado grandes cambios geopolíticos. No obstante, pocos se dan cuenta de que la profecía bíblica predijo estos sucesos ¡hace miles de años!

La profecía bíblica indica que Alemania, que llevó al mundo a dos guerras en el siglo 20, ya se está convirtiendo en la nación más poderosa de Europa. La Biblia muestra que esta nación hará un intento más por dominar todo el Continente… y al mundo; poco antes de que Jesucristo regrese a la Tierra para establecer el Reino de Dios. ¡Precisamente, ahora mismo se está preparando el escenario para esos extraordinarios sucesos del tiempo del fin!

Tras bastidores

 Los europeos, aun sin haberse repuesto de las consecuencias de las dos guerras mundiales, en el siglo pasado quisieron garantizar la paz y la unidad en el futuro, renunciando voluntariamente a su soberanía nacional, para situarse bajo una autoridad central en Bruselas.

La idea en ese entonces, de una Unión Europea, la concibieron varios pensadores católicos, entre ellos los franceses Jean Monnet y Robert Schuman, el belga Paul Henri Spaak y el italiano Alcide de Gasperi. Los dirigentes del Reino Unido y los Estados Unidos, respaldaron la idea de una Europa unificada, pensando que si Alemania quedaba firmemente comprometida en una confederación europea, no podría surgir de nuevo como una potencia peligrosa (Los Estados Unidos de Europa, Reid, págs. 36-37).

Las autoridades francesas pensaron la unificación europea en términos de la metáfora del “diestro jinete francés que controla y dirige al poderoso caballo alemán” (La incógnita europea, Gowan y Anderson, pág. 77).

Sin embargo, los últimos tres decenios no han resultado como muchos esperaban. El caballo alemán ha recobrado sus bríos, se ha sacado de encima a su jinete francés ¡y se afirmó en Berlín! Quienes planificaron una Europa unificada no lo previeron así, y no tienen idea de lo que viene.

Los cimientos de la actual Unión Europea se echaron al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Se trataba de un plan inspirado por Alemania, para administrar de manera conjunta los recursos del carbón y el acero de Francia, Bélgica y Alemania Occidental. No era un plan nuevo, porque Alemania ya había establecido una administración unificada semejante en dos ocasiones previas, y para beneficiarse ante los resultados de las dos guerras mundiales (Gowan y Anderson, pág. 86).

La idea moderna de una Europa federal que controle un mercado común, también refleja las ideas de Albert Speer, alto planificador económico de los nazis, quien reveló a los europeos “cuán punitiva podía ser la primacía económica alemana” (ibídem pág. 88).

El surgimiento de Alemania como la nación principal de Europa, es algo que viene gestándose desde hace mucho tiempo. La unificación convirtió a Alemania en la nación más poblada de Europa. La moneda, el euro, es en esencia el marco alemán con otro nombre. El Banco Central Europeo se encuentra en Frankfurt. Por ser la tercera economía más grande del mundo, Alemania es el motor económico de Europa, que proyecta su sombra cultural y económica sobre Europa Oriental. De hecho, la expansión de la Unión Europea hacia el Oriente fue en parte un proyecto alemán.

Alemania ha invertido grandes sumas en el sistema Galileo de navegación satelital, el cual pondrá fin a la dependencia europea de los satélites de navegación controlados por los Estados Unidos. El Ejército alemán goza de amplio reconocimiento como “el mejor, el mejor entrenado y el más poderoso de Europa Occidental” (Barzini, pág. 99). El año 2001 marcó un hito importante cuando las fuerzas armadas alemanas lucharon fuera de la nación por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, esta vez con las fuerzas de las Naciones Unidas en Serbia. Para finales del 2002, Alemania tenía más tropas de paz desplegadas por el mundo que cualquiera otra nación europea (Superestado, Haseler, págs. 178-179).

A principios del año 2002, hasta junio del 2021, sirviendo en Afganistán mantuvo el despliegue más largo y numeroso en la historia de la Bundeswehr. Y actualmente como Brigada Panzer, mantiene unos 5.000 soldados en Lituania, ante el peligro de una invasión de Rusia.

El futuro de Alemania

¿Hacia adónde se encamina Alemania? Los analistas reconocen que una Alemania resurgente “no está dispuesta, eternamente, a seguir siendo un gigante económico y un gusano militar” (Reid, pág. 178). Cuando los Estados Unidos se aprestaban para invadir Irak en el 2003, Alemania marcó otro hito histórico. El canciller Gerhard Schroeder denunció la política estadounidense y se unió a Francia para oponerse a los planes de invasión adelantados por Estados Unidos, manifestando su oposición a los Estados Unidos después de casi 50 años de estrecha cooperación. Luego, Alemania promovió la idea de adoptar planes para una fuerza de defensa entre las demás naciones europeas, que fuera independiente de una OTAN dirigida por los Estados Unidos. Esta tendencia alemana a cambiar repentinamente no es nueva (Barzini, cap. 3).

Este aliado de Estados Unidos en la posguerra se perfila ahora como un rival en potencia. Como observó Zbigniew Brzezinski, exasesor de Seguridad Nacional en la presidencia de Jimmy Carter: “Una Alemania cada vez más poderosa será más difícil de manejar” (Brzezinski, pág. 63). Hasta Francia, considerada antes como parte del corazón de Europa, ha comenzado a buscar aliados para contrarrestar la creciente influencia alemana en Europa. Europa también está siendo testigo de un surgimiento del nacionalismo aguijoneado por la oleada de inmigrantes provenientes del Sur y del Oriente, y por la actitud de los dirigentes en el gobierno de entregar más y más soberanía a la burocracia de la Unión Europea. Si todas estas fuerzas llegaran a despertar al gigante dormido del nacionalismo en Alemania, habrá serias consecuencias (Gowan y Anderson, págs. 83-84).

La profecía bíblica muestra que Alemania va a desempeñar un papel clave en el escenario mundial antes del regreso de Jesucristo. La Biblia llama a la nación por su nombre antiguo: Asiria. Para una mayor información sobre el lugar que ocupa Alemania dentro de la profecía bíblica, sugerimos leer de nuevo el artículo: La hora de Europa ha llegado, en la edición de esta revista de septiembre y octubre del 2025.

Las Sagradas Escrituras muestran que diez naciones en Europa entregarán su soberanía a una versión renacida del Imperio Romano (Apocalipsis 17:12-18). Esta potencia o “bestia” contará con la ayuda de una figura religiosa destacada y de una organización relacionada con Roma (Daniel 7:24-25; Apocalipsis 13:11-18). Los líderes de esta potencia o “bestia” revivida, que también es llamada el “Rey del Norte”, perseguirán a los verdaderos discípulos de Jesucristo. Este poder también va a castigar a las naciones descendientes de Israel, que han abandonado los caminos de Dios. Además, iniciará operaciones militares en el Oriente Medio, y contra potencias en el Norte y en el Oriente del continente Euroasiático (Daniel 11:40-45; Oseas 11:1-11). La Biblia identifica claramente a Asiria, la actual Alemania, con la nación que encabezará esa potencia en el tiempo del fin. Y en efecto, Alemania está ocupando un lugar en el escenario mundial, que se compagina con lo profetizado en la Biblia desde hace mucho tiempo.

Ahora bien, esta federación encabezada por Alemania no conservará el poder por mucho tiempo. Las profecías bíblicas indican que después de tres años y medio, este último renacimiento del Imperio Romano será aplastado (Daniel 2:44-45; Isaías 10:12-17; 14:24-27). Una vez que el Mesías establezca el Reino de Dios en la Tierra, y que las naciones del mundo empiecen a aprender el camino de la paz, el pueblo alemán utilizará sus muchas aptitudes y habilidades para servir a toda la humanidad; y Alemania llegará a ser una de las principales naciones en el mundo de mañana (Isaías 19:23-25). ¡Mantengamos la atención en el cumplimiento de estas y otras profecías! [MM]

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