El diseño tiene un propósito

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Este artículo tuvo sus comienzos en la hermosa Columbia Británica, Canadá. Este es uno de mis lugares preferidos en el planeta que habitamos. En un viaje reciente a Canadá, grabé tres programas de El Mundo de Mañana, hice una presentación en Kelowna y también hablé por medio de la internet con nuestras congregaciones en la región Occidental de Canadá. Después me tomé unos días libres, que pasé con amigos en una apartada cabaña junto a un lago. Es aquí donde me encuentro ahora, redactando este mensaje a ustedes, nuestros lectores.

Por la ventana veo montañas majestuosas y nubes como grandes copos blancos, contra el fondo de un espléndido cielo azul. ¿Se han dado cuenta ustedes de lo extraordinario que es nuestro lugar de habitación? A veces ni siquiera nos detenemos a observarlo y, sin embargo, adondequiera que viajemos encontramos abundancia de tesoros a la vista. Hay islas tropicales con árboles que brindan las más exquisitas frutas. Los maizales de Iowa y Nebraska dan alimento a hombres y animales. Están las cordilleras imponentes de Europa, Asia y Sudamérica; que proveen agua a las regiones de menor elevación en las temporadas secas y calurosas. No podemos menos que maravillarnos ante las extrañas criaturas de todos colores que habitan nuestros mares. Sin embargo, ¡es tan fácil seguir nuestro camino sin reflexionar sobre nada de esto!

¿Habrá vida más allá?

En nuestra escuela primaria decían que quizás habría vida en Marte o Venus, nuestros vecinos más cercanos, pero tales esperanzas se esfumaron hace decenios, a raíz de los descubrimientos científicos que se fueron realizando. Los científicos ahora empiezan a comprender cuán singular es nuestro planeta. Muchos se imaginan que con tantas galaxias, estrellas y planetas en el Universo; tiene que haber vida en alguna parte. No obstante,

cuanto más se aprende sobre las condiciones necesarias para la vida, incluso en sus formas llamadas primitivas, más se reducen las probabilidades. Y aún más importante es el tema de creer que es posible que se desarrollara vida a partir de materia inerte, ya sea aquí o en cualquier parte. Las probabilidades en contra de que evolucionara siquiera una sola proteína son astronómicas. Estadísticamente, resulta imposible. Nadie ha producido nueva vida a partir de materia inerte, ni hay quién pueda darnos una explicación verosímil que apoye la teoría de cómo podría ocurrir semejante fenómeno.

El hecho de que usted está leyendo esta revista probablemente indica que sí ve la maravilla del diseño en todo ser viviente, y que reconoce la necesidad de que haya un Creador, un Diseñador, un Dador de vida. Todo esto nos lleva a una pregunta muy importante: ¿Por qué estamos aquí?

En la presentación de El Mundo de Mañana en Kelowna, señalé cuán pocas personas tienen en cuenta el significado y propósito de la vida. ¿Qué motivo tuvo un Ser inteligente para ponernos en este lugar tan especial? ¿Y cómo es que tenemos capacidad para hacernos esa pregunta?

Pocos son los que dedican tiempo a buscar la respuesta, prefiriendo distraerse con diferentes actividades. Animan a su equipo deportivo y viven pendientes del siguiente partido. Ganan todo el dinero que puedan, compran cuanto juguete esté, o no esté, a su alcance; y mantienen ciegamente las costumbres que han recibido de otros. Nunca tienen en su mente la pregunta: porqué. Muchos procuran llevar lo que consideran una buena vida, pensando que de algún modo sus débiles esfuerzos les traerán vida después de la muerte; sin embargo, sus actitudes indican claramente que la vida después de la muerte no es su principal interés. Lo que hacen es llevar una vida “por si acaso”, es decir, una vida de cierto cumplimiento a medias “por si acaso” hay un Dios y “por si acaso” hay vida después de la muerte.

Nosotros existimos porque una Mente muy superior a la nuestra nos diseñó, nos formó y nos creó. Si es así, y creo que la mayoría de quienes leen este artículo así lo creen, entonces debe haber algún propósito. Sin embargo son pocos, quizás algunos de ustedes, quienes tienen suficiente interés por descubrir ese propósito. ¡Es triste tener que decirlo!

Un conocimiento precioso

Muchos de nuestros folletos y artículos, así como las transmisiones de El Mundo de Mañana, tratan sobre este tema. Es un conocimiento precioso que, por mi parte, jamás aprendí en las iglesias tradicionales donde asistía en mi juventud; y estoy seguro de que ustedes tampoco lo aprendieron cuando asistían a los servicios religiosos dominicales. La muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo son de importancia trascendental para todo ser humano, pese a que la mayoría desconoce el sentido de todo ello. E incluso, antes de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, ¿cuál fue el mensaje que trajo a la Tierra?

En muchos pasajes del Nuevo Testamento de la Biblia leemos sobre el Reino de Dios. ¿Qué es el Reino de Dios? No es lo que cree la mayoría de los asistentes a las iglesias. No es ir al Cielo. No es una fiesta perpetua ni un juego perpetuo en el Cielo. Lo que Jesucristo enseñó a sus discípulos es que regresaría para establecer un Reino aquí en la Tierra, y que junto con Él nosotros podemos tener parte en la administración de ese Reino.

Cierto joven vino a Jesús y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” La respuesta fue: “Guarda los mandamientos” (Mateo 19:16-17). Parecía muy sencillo, pero al final de la conversación era evidente que el joven no estaba dispuesto a darlo todo, con el fin de obedecer a Dios. El muchacho tenía al dinero por su dios; y Jesús hizo ver a sus discípulos cuán difícil es para alguien con dinero poner a Dios primero. Esta enseñanza dejó atónitos a los discípulos; lo habían dejado todo por seguirlo y deseaban saber qué recibirán a cambio (vs. 21-27).

Jesús respondió: “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (v. 28). Lo anterior debe suscitar varias preguntas en nuestra mente, por ejemplo: ¿No es que según el decir de muchos, diez de las doce tribus de Israel se perdieron en la historia absorbidas por otras naciones y pueblos? ¿Cómo podrán haber doce tribus claramente identificadas cuando Jesucristo regrese? Nuestro folleto: Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, explica claramente este misterio en detalle.

Leemos igualmente que el rey David resucitará a la vida y gobernará a las doce tribus de Israel (Jeremías 30:9; Ezequiel 37:24). El versículo 24 de Ezequiel 34 aclara que estos pasajes no se refieren a Jesucristo, sino al propio David, ya que mencionan tanto al “Eterno” como a David: “Yo el Eterno les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos”.

En un principio los discípulos pensaron que Jesús establecería su Reino en vida de ellos, pero les dijo una parábola para quitarles esa idea (Lucas 19:11-27). En la parábola se da una compensación a quienes obedecieron activamente las instrucciones que recibieron. El primer individuo recibió la mina que le entregaron y la convirtió en diez minas. “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (v. 17). El que multiplicó su mina convirtiéndola en cinco recibiría autoridad sobre cinco ciudades (v. 19).

Ese mismo patrón se repite en profecías para el futuro. Cuando Cristo regrese será Rey sobre toda la Tierra (Zacarias 14:9). Bajo Él estará David reinando sobre las doce tribus de Israel. Bajo David estarán los doce discípulos de Jesús, cada uno sobre una de las doce tribus. Y luego vemos que otros siervos de Dios regirán en varias ciudades para traer paz y prosperidad a nuestro mundo atribulado. Varias escrituras señalan que la recompensa de los siervos de Dios se dará en la Tierra (Apocalipsis 5:10; Daniel 7:27).

Lo anterior es solo una pequeña parte de un panorama mucho más amplio: el panorama de la razón por la cual nacimos. Dios tiene un propósito extraordinario para todos. ¿No le parece a usted que ha llegado la hora de descubrir el sentido de su vida?

Si desea aprender más, mucho más de lo que aprenderá en los servicios religiosos del domingo, le invitamos a pedir nuestro folleto gratuito titulado: El misterio del destino humano. La oficina regional más cercana de las que aparecen en la página 2, tendrá el mayor gusto en hacerle llegar un ejemplar gratuito. También puede solicitarlo al correo: [email protected] o descargarlo desde nuestro sitio en la red: www.elmundodemañana.org.

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