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Apreciados suscriptores de El Mundo de Mañana:

¡Desde Charlotte, Carolina del Norte, reciban un afectuoso saludo! En estos días escuchamos mucho sobre noticias falsas. Lamentablemente, hay muchas por todos lados, pero esto sucede cuando una sociedad rechaza las leyes de Dios. Todos sabemos que los políticos exageran, matizan las historias para que encajen en sus propósitos y mienten abiertamente. A qué estado tan lamentable hemos llegado cuando lo mismo ocurre con periodistas y comentaristas que controlan la narrativa pública. Toda pretensión de objetividad por parte de las organizaciones de noticias ha sido descartada.

La objetividad y honestidad han desaparecido y lo políticamente correcto se apoderó de la escena. ¿De qué otra manera podemos entender que en los deportes universitarios de Canadá y los Estados Unidos permitan a hombres biológicos competir en los deportes femeninos? ¿De qué otra manera podemos explicarnos que hombres vestidos de mujer estén leyéndoles a niños pequeños en escuelas primarias y bibliotecas? ¿Cómo podemos explicarnos que madres y padres lleven a sus hijos a estas actividades? ¿De qué otra manera podemos explicarnos la intención de intercalar en un libro de texto escolar de segundo grado, entre Abraham Lincoln y el doctor Martin Luther King, a un hombre disfrazado de mujer, como un buen ejemplo a seguir? Todo esto le da un nuevo significado al adagio: “¡Los pacientes están dirigiendo la institución psiquiátrica!”

Si tuviéramos que hacer una película con respecto a nuestro mundo, el título podría ser: “El mundo está loco, loco, loco”, ¡pero esperen! Ese título ya fue utilizado, pero a diferencia de la película de la década de 1960, esta no sería una comedia. El daño a la cultura occidental es real. Es peligroso y aterrador. ¡Los anarquistas se han apoderado de las calles en muchos lugares, mientras la policía les permite a los manifestantes causar daño a los autos y hostigar a las personas que van a trabajar o van de compras!

Sin embargo, las noticias falsas, lo políticamente correcto y la violencia no es algo nuevo; y se pueden encontrar donde pocas personas buscan, en el cristianismo. Jesús exhortó a sus discípulos cuando dijo: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” (Mateo 5:11). Y la noche en que fue traicionado, advirtió: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19).

Vimos cómo después de la crucifixión fueron rápidamente tergiversadas las enseñanzas de Jesucristo a sus apóstoles y a la emergente Iglesia de Dios. El apóstol Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso: “Yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:29-30).

Las acusaciones falsas y las noticias falsas se han utilizado contra los verdaderos seguidores de Jesucristo desde la antigüedad.

La historia revela que la Iglesia de Dios cambió dramáticamente en un tiempo relativamente corto, como lo muestra esta fuente altamente respetada: “A la última generación del primer siglo, del 68 al 100 d.C., la llamamos ‘la era de las sombras… Después de la muerte de San Pablo, y durante cincuenta años, sobre la Iglesia pende una cortina a través de la cual en vano nos esforzamos por mirar. Cuando al final se levanta alrededor del año 120 d.C., con los escritos de los padres primitivos de la Iglesia, encontramos una iglesia muy diferente en muchos aspectos de la de los días de San Pedro y San Pablo (Historia de la Iglesia Cristiana, Hurlbut, pág. 39).

Haríamos bien en recordar la advertencia de Jesús en la noche en que fue traicionado: “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Juan 15:20).

¿Ha guardado el cristianismo la palabra de Cristo? ¡Casi nada! Desde tiempos antiguos se inició una versión falsa y continúa hasta nuestros días. Esto no debería sorprender a nadie que lea la Biblia con mente abierta. Jesús reprendió a los líderes religiosos de su época con esta pregunta: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). En el sermón del monte, dijo que no venía para abrogar la ley (Mateo 5:17). La magnificó dándole cumplimiento: “Os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (vs. 27-28). Sin embargo, los actuales líderes religiosos nos dicen que la ley fue abolida. Por medio de interpretaciones equivocadas de las Escrituras, especialmente de los escritos de Pablo, hacen que muchos sigan esta falsa enseñanza.

No debería sorprendernos. El apóstol Pedro explicó: “Oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él sin mancha e irreprensibles, en paz… como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender” ¿Quiénes son los que no entienden? “Los indoctos e inconstantes [que] tuercen, [los escritos de Pablo] como también las otras Escrituras para su propia perdición.” ¿Por qué están confundidos? “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 Pedro 3:14-17). ¡Sí, son los inicuos quienes están en contra de la ley de Dios, los que apartan a otros de su ley mediante un cristianismo falso!

El falso cristianismo es responsable de algunas de las guerras más sangrientas de la historia. La Guerra de los Treinta Años se libró en parte, pero no enteramente por la religión, ya que los protestantes y los católicos se machetearon, apuñalaron y se golpearon mutuamente hasta morir. Para una visión más clara, lean la serie del doctor Roderick C. Meredith en la revista El Mundo de Mañana sobre la Reforma Protestante. Las inquisiciones católicas no eran diferentes de los totalitarios actuales que hablan de tolerancia, pero solo para sus puntos de vista. Nadie sabe con certeza cuántos fueron torturados y condenados a muerte por no aceptar una doctrina muy diferente de las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles. ¿Podemos ver que algo anda mal con esto? ¿Refleja esto de alguna manera la religión de Jesucristo?

Hoy vemos denominación tras denominación cediendo para apoyar con entusiasmo la agenda LGBTQ, mientras afirman que la fuente de sus doctrinas es Jesucristo y la Biblia. Amigos míos, ¡estas son noticias falsas! Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por sus graves transgresiones en lo que respecta a lo sexual. Levítico 18:22 llama a las relaciones sexuales entre dos hombres “abominación”. Pablo advirtió a los miembros que vivían en la ciudad sexualmente licenciosa de Corinto: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones… heredarán el Reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10). Lean Romanos 1:18-32 para comprobar lo que Dios declara sobre esas costumbres.

Apreciados suscriptores, ¡hay una guerra abierta contra la Biblia y contra el que la inspiró! Este es un asunto serio. En este momento usted puede elegir si seguir a Jesucristo, o elegir el cristianismo falso. A medida que pasa el tiempo, habrá cada vez más presión para que aceptemos falsas doctrinas, ya sea en lo secular o en lo religioso.

Ha sido costumbre desde hace mucho tiempo del editor en jefe de El Mundo de Mañana escribir estas cartas especiales a nuestros suscriptores dos veces al año y, como siempre, ofrecer un recurso absolutamente gratuito. Esta vez nuestra oferta es un DVD especialmente preparado, titulado: ¡Escape de la falsa cristiandad! Contiene cuatro programas de El Mundo del Mañana que exponen la falsedad del cristianismo tradicional. Les invito a que soliciten este DVD gratuito, a que vean los programas con atención y, lo que es más importante, a que actúen de acuerdo con lo que aprendan. Todo lo que hay que hacer es enviar por correo la tarjeta adjunta para recibir este DVD gratuito: ¡Escape de la falsa cristiandad!

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