Estantes vacíos

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Las palabras "Alerta de tormenta invernal", o cualquier tipo de pronóstico de catástrofe natural, parece desencadenar una necesidad urgente de pan. Estoy seguro que lo ha visto. A los pocos minutos de un pronóstico meteorológico extremo, las estanterías de los supermercados y tiendas pequeñas quedan vacías. Esto muestra la inseguridad que las personas sienten cuando se acerca una amenaza climática. Si vamos a estar confinados en el hogar debido a las inclemencias del tiempo, es esencial tener alimento suficiente, y el pan es casi una necesidad universal.

En algunas culturas, el acceso al pan es un asunto serio. Desde la Revolución Francesa en 1799, las panaderías francesas han estado obligadas a abrir siempre sus puertas, excepto en días feriados nacionales. Incluso, cierran en rotación obligatoria, para garantizar que siempre haya suministros de pan, así es la importancia del pan en los corazones y las mentes de muchos. El pan está en la mente de las personas, incluso más de lo que se dan cuenta, y Dios también lo usa en la Biblia para enseñar lecciones a la humanidad.

Cuando los israelitas fueron liberados después de siglos de esclavitud en Egipto, se encontraron en un desierto árido, y mientras se quejaban de la falta de comida, Dios les proveyó "pan del cielo" en forma de maná. Solo tenían que recoger lo que necesitaban cada día, ya que se formaba como el rocío sobre la Tierra. Si recolectaban más de lo que necesitaban para el día, se pudría y criaba gusanos, excepto en el sexto día, en el que recogían una porción doble. Dios usó este “pan” para enseñarles que el séptimo día era un día santo y que el maná no debía recogerse ese día (Éxodo 16: 1–4, 22–30).

Dios inspiró al profeta Isaías para advertir a las personas que, si eran rebeldes y se negaban a obedecerle, tendrían "pan de congoja y agua de angustia", cosas que no disfrutarían (Isaías 30:20).

El Libro de Proverbios también usa la analogía del pan para describir los resultados del comportamiento humano. “No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos si no han hecho mal, y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos"(Proverbios 4: 14–17). Al alabar a la mujer virtuosa en Proverbios 31:27, dice "Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde".

El pan sin levadura, que comieron los israelitas cuando salieron apresuradamente de Egipto, se conoce como "pan de aflicción" (Deuteronomio 16: 3) que representa la humildad. Este pan se come anualmente durante los Días de Panes sin Levadura después de la Pascua como un recordatorio de que debemos sacar el pecado de nuestras vidas y tener una actitud humilde.

Jesús, al enseñar a sus discípulos a orar, les instruyó que pidieran: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mateo 6:11). Más tarde, cuando Jesús estaba preparando a sus discípulos para su partida, les dijo: “Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Juan 6: 48–51).

Así como los israelitas tenían que salir cada día a recoger el maná, debemos buscar diariamente la voluntad de Dios para nuestras vidas alimentándonos de la Palabra de Dios, la Biblia. El apóstol Pablo, al describir la Iglesia, el cuerpo de los creyentes, dijo: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan" (1 Corintios 10:17).

Usando la necesidad universal de alimento físico, representado por el pan, como un tipo o ejemplo, la Biblia muestra desde varias perspectivas la necesidad de alimento espiritual que solo Dios, por medio de Jesucristo, puede proporcionar. Puede encontrar los estantes en su tienda vacíos en el momento de necesidad, pero el "pan del cielo" siempre es abundante en las páginas de la Biblia. Solo tiene que recogerlo cada día.

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