¿Realmente quiere saber?

Brian Pomicter
Díganos lo que piensa de este artículo

Los niños pequeños poseen una naturaleza curiosa. Miran con asombro el panorama a su alrededor. La belleza y la variedad de la vida animal y vegetal que observan es todo un descubrimiento. Todo lo que ven es nuevo y cautivador para ellos.

Puede que ocasionalmente los niños piensen: ¿Qué significa todo esto? ¿Por qué existe todo esto? Pero no importa; otro elemento de interés de repente los distrae y su atención se va en otra dirección.

A medida que una persona se envuelve en el desarrollo de su vida, y en el aprendizaje sobre ella misma y sobre la sociedad, dedica menos tiempo y energía para hacer la pregunta, "¿por qué?" ¿Con qué propósito existe esto o aquello? ¿Hay alguna explicación que pueda enseñarle lo que una vez quiso saber de manera natural, pero no tenía los medios para averiguarlo?

Víctor Frank en su libro, “Búsqueda de significado” menciona el famoso dicho: "la principal preocupación del hombre no es obtener placer o evitar el dolor, sino poder encontrarle sentido a su vida".

Las especulaciones de la mayoría de las autoridades simplemente crean confusión. Muchos se sienten atraídos por las ideas de las filosofías orientales, las artes de la ‘meditación’, el emocionalismo carismático, la ciencia mental y el espiritualismo, como hablar con los muertos, los psíquicos, la astrología, las cartas del tarot, la lectura de la palma de la mano, y cosas por el estilo.

La búsqueda del propósito del hombre ha sido inútil. La confianza en los callejones filosóficos sin salida no proporciona una respuesta satisfactoria y objetiva a la pregunta: ¿Por qué existimos?

Uno de los hombres más sabios que jamás haya existido, el rey Salomón, escribió: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11).

¡Los seres humanos simplemente no llegaron a existir de la nada! Tuvieron que ser creados. ¿Qué o quién los creo?

El apóstol Pablo da la respuesta: el Creador se revela a sí mismo: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos 1: 18–20).

Dios dijo por medio del profeta Isaías: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;” (Isaías 46: 9–10). Dios tiene un plan y un propósito, y aunque les ha dado entendimiento a algunos, otros se han vuelto ciegos por voluntad propia.

La humanidad y toda la creación existe con un propósito, ¡pero ese propósito fue determinado por un Creador! Algunos científicos examinan el mundo material y concluyen que las palabras de Pablo, las palabras de Dios, son verdaderas.

Sin embargo, lamentablemente, la gran mayoría lo disputan o lo ignoran.

Por ejemplo, Francis Crick, biólogo molecular, biofísico y neurocientífico, y codescubridor de la estructura de la molécula de ADN en 1953 junto con James Watson, declaró en su libro, “La hipótesis asombrosa”: “La hipótesis asombrosa es que usted, sus alegrías y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su sentido de identidad personal y su libre albedrío, no son más que el resultado del comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y sus moléculas asociadas". Carl Sagan dijo una vez: “El cosmos es todo lo que hay, lo que es, o fue, o siempre será".

Tales expertos no pueden proporcionar respuestas reales.

Sólo hay una fuente que explica el por qué usted y yo respiramos. Las respuestas que busca la humanidad se encuentran reveladas en las páginas de la Santa Biblia. Si de verdad quiere saber, propóngase a usted mismo el profundizar en la Palabra de Dios. Para ayudarlo, solicite por correo nuestro Curso bíblico gratuito, o inscríbase y tome el curso en línea en ElMundodeManana.org.