¿Quién cambió el sábado por el domingo?

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La Biblia muestra claramente que Jesucristo y sus primeros seguidores guardaban el sábado o séptimo día. Pero la gran mayoría de quienes se declaran cristianos tienen el domingo como día de culto, y no hacen nada por santificar el séptimo día.

¿Cómo ocurrió este cambio? ¿Y qué debemos hacer al respecto?

Las religiones del mundo cuentan con una serie de días festivos o santos. Los musulmanes celebran su culto el viernes. Los judíos en todo el mundo han guardado desde hace milenios el sábado a partir del atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado.

Jesucristo guardaba el sábado o séptimo día. La mayoría de quienes se declaran cristianos se reúnen para los servicios religiosos el domingo, proclamando que el suyo es el verdadero día de culto. ¿Qué día deberían santificar los cristianos, el primer día de la semana o el séptimo? ¿Cuál es el verdadero día de reposo, el sábado o el domingo?

Diversas civilizaciones en la historia han llevado la cuenta de los días en semanas de diferente duración, por ejemplo de cuatro o de diez días. La historia demuestra que entre la variedad, la semana de siete días es muy antigua. Los anales de la antigua Babilonia describen la observancia del ciclo de siete días. El pueblo judío ha conservado un calendario con la semana de siete días, y no han perdido de vista este ciclo desde hace milenios. Ni siquiera el papa Gregorio XIII alteró el ciclo cuando cambió el calendario en 1582. El sábado o séptimo día es el mismo séptimo día que guardaban Jesús y la Iglesia Cristiana en el primer siglo.

En nuestra niñez quizá muchos aprendimos los diez mandamientos. El cuarto mandamiento enseña estas instrucciones muy claras: “Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para el Eterno, tu Dios; no hagas en él obra alguna” (Éxodo 20:8, RV 1995). No obstante, la mayoría de quienes se declaran cristianos observan el domingo, ¡a pesar de que los cristianos del primer siglo guardaban el séptimo día o sábado que Jesús guardó!

¿Por qué será que tantas personas que se dicen cristianas pasan por alto el séptimo día, y guardan en su lugar el domingo, que es el primer día de la semana? ¿Qué pasó con el ejemplo de Jesús y los cristianos del primer siglo? El apóstol Pablo instó a los cristianos a imitarlo tal como él imitaba a Jesucristo (1 Corintios 11:1), y guardó el séptimo día como día de reposo toda su vida, observándolo desde el atardecer del viernes hasta el atardecer del sábado, imitando así a su Salvador, quien “conforme a su costumbre” (Lucas 4:16) asistía a la sinagoga en el sábado.

El apóstol Pablo predicó ante judíos y gentiles en la sinagoga de Antioquía el sábado. Recordemos que esto ocurrió años después de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. Si los cristianos debían guardar el domingo, estos gentiles seguramente se habrían reunido con Pablo el día siguiente (domingo), pero veamos: “Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente sábado les hablaran de estas cosas” (Hechos 13:42, RV 1995). ¡No el domingo!

¿Qué sucedió? El siguiente sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (v. 44). Pablo se reunió con los gentiles, no el domingo, sino en el día que guardaban los cristianos del primer siglo: el sábado.

¿Quién cambió el sábado por el domingo? ¿Qué pasó con el cuarto mandamiento, que ordena a todos santificar el séptimo día? ¡Es una pregunta de importancia vital para todos los cristianos!

Ocho “primeros días”

“Pero, ¿acaso no está el domingo en el Nuevo Testamento?”, preguntan algunos. Quizá les sorprenda saber que si buscan “domingo” en el Nuevo Testamento, ¡no lo encontrarán ni una sola vez! Lo que sí encontrarán son ocho referencias al “primer día de la semana”.

Seis veces se refieren al día después de la resurrección de Jesucristo, como veremos más adelante. ¿Y las otras dos? ¿Serían pruebas o al menos indicios de un culto dominical? Veamos ambos pasajes.

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16:2). ¿Acaso se trataba de recoger la ofrenda durante los servicios religiosos? ¡De ninguna manera! Pablo aquí está pidiendo a los corintios que recauden lo esencial para los hermanos necesitados. No se trataba de ir a adorar a Dios, sino de hacer la labor física de reunir algunas cosas para los que padecían necesidades en Jerusalén. No era una actividad propia de un día de reposo, sino un servicio físico activo de parte de los hermanos gálatas.

Veamos ahora este versículo: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche” (Hechos 20:7). Primero, vemos que Pablo termina su mensaje alrededor de la medianoche el primer día de la semana. Esto significa que empezó en lo que llamaríamos el sábado, el cual termina a la puesta del Sol. Cuando oscurece, empieza el primer día de la semana. ¿Qué hicieron Pablo y sus compañeros después de la reunión? Unos hicieron el trabajo fuerte de remar y Pablo caminó durante horas (vs. 13-14). Ni en un caso ni en otro se trataba de lo que llamaríamos descanso sabático. Es evidente que este no es un ejemplo del primer día de la semana como un día de reposo.

Veamos ahora Juan 20:19: “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”. Notemos el contexto: Jesús había sido crucificado días antes y los discípulos aún no comprendían que había resucitado (ver Marcos 16:14; Lucas 24:37-41). Estaban reunidos ocultándose de los judíos que habían hecho crucificar a su Salvador. Cuando Jesús se les presentó el primer día de la semana, ¡no estaba interrumpiendo unos servicios religiosos! Efectivamente, como veremos, había resucitado el día anterior, ¡el séptimo día!

¿Y la resurrección?

¿Cuándo fue reemplazado el séptimo día, o sábado, por el domingo, como día de descanso para los cristianos? La Enciclopedia Católica, en el artículo: Domingo, explica: “Tertuliano… es el primer escritor que menciona expresamente el descanso dominical: ‘Nosotros, sin embargo (según nos ha enseñado la tradición), en el día de la resurrección del Señor debemos tratar no solo de arrodillarnos, sino que debemos dejar todos los afanes y preocupaciones, posponiendo incluso nuestros negocios, a menos que queramos dar lugar al diablo’” (vol. XIV, pág. 335). Tertuliano no escribió esto hasta el año 202 DC, ¡más de 170 años después del comienzo de la Iglesia del Nuevo Testamento!

Pero, ¿es acaso el domingo el día de la resurrección del Señor, como aseguró Tertuliano? ¡Definitivamente no lo es! Cuando María Magdalena llegó al sepulcro de Jesús el domingo por la mañana, lo encontró vacío: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (Juan 20:1.2).

Notemos que María llegó al sepulcro cuando aún estaba oscuro. No había salido el Sol del domingo ¡y Jesús ya no estaba! Jesús no resucitó al amanecer, sino que cuando el Sol salió el domingo por la mañana, ¡ya había resucitado! y la tumba estaba vacía. Recordemos su promesa de que se levantaría de la muerte exactamente tres días y tres noches después de sepultado, cumpliendo así la señal de Jonás (Mateo 12:40). Lo sepultaron poco antes del atardecer en el día de la preparación, que precedía al primer día de los Panes Sin Levadura, que era un “sábado de gran solemnidad” (Juan 19:31, RV 1995). Se le llamaba así porque no era un sábado semanal, sino un sábado anual (Levítico 23:6-7). La semana de la crucifixión, ese sábado anual cayó un jueves. Por lo tanto, sabemos que resucitó poco antes del atardecer tres días después. María encontró el sepulcro vacío el domingo por la mañana porque Jesús había resucitado poco antes del atardecer del día anterior, todavía sábado.

Como vemos, la idea de fundamentar el culto dominical sobre la resurrección de Jesucristo no proviene de la Biblia, sino de tradiciones humanas erradas. Jesús declaró que la señal de Jonás era la señal de que Él era el Mesías: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la Tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:39-40).

Si Jesús resucitó de la muerte en la tarde del sábado, tuvo que ser depositado en el sepulcro en la tarde del miércoles. La tradición del viernes santo no figura en ninguna forma en la Biblia. Jesús cumplió lo que había prometido: estuvo en el sepulcro tres días y tres noches, no dos noches y un día como lo exige la tradición del viernes santo. Hay más información sobre los tres días y tres noches, y sobre el momento y significado de la muerte y resurrección de Jesucristo en nuestro folleto gratuito titulado: ¿Cuál es el día de reposo cristiano?

La Iglesia del primer siglo tenía su servicio de adoración en el séptimo día de la semana, que llamamos sábado. Cuando el emperador romano Constantino, devoto del dios Sol, impuso su propia versión de cristianismo en el Imperio, mandó guardar el domingo como día de culto. El siguiente es parte de su edicto del año 321 DC: “Que todos los magistrados y el pueblo de la ciudad… repose en el venerable día del Sol” (The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge, vol. XI, pág. 147).

Unos años después, en el Concilio de Laodicea, la Iglesia Romana emitió también un extraordinario decreto que declaraba: “Los cristianos no han de judaizar descansando el sábado, sino que deben laborar ese día, descansando más bien el domingo. Pero si se halla que alguno está judaizando [guardando el sábado], sea declarado anatema de Cristo” (A History of the Councils of the Church, vol. 2, pág. 316). En otras palabras, se declaraba que los cristianos que guardaran el sábado eran herejes.

¿Con qué autoridad hizo la Iglesia de Roma ese cambio? El conocido teólogo católico, cardenal James Gibbons, se atrevió a escribir: “Podemos leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, sin hallar una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras refuerzan la observancia religiosa del sábado, día que nosotros nunca santificamos”. Esta es una cita de la obra de Gibbons titulada: The Faith of Our Fathers, publicada en 1876 (pág. 97, 1917).

En otras palabras, el cardenal Gibbons dice que si se tomara la Biblia como autoridad, no hay ninguna base para observar el domingo. Las Escrituras, tal como lo dice, “refuerzan la observancia religiosa del sábado, día que nosotros nunca santificamos”.

Lo que declaran Gibbons y otras autoridades católicas, es que el cambio de sábado a domingo como día de guardar en el mundo cristiano se hizo por autoridad de la Iglesia Católica, no de las Escrituras del Nuevo Testamento. Y este hecho no ocurrió hasta mediados del siglo cuarto, con el Concilio de Laodicea.

¡Es una confesión extraordinaria! Gibbons no es el único. Nuestro folleto gratuito titulado: ¿Cuál es el día de reposo cristiano?, documenta afirmaciones similares por parte de dirigentes religiosos bautistas, presbiterianos, episcopales y otros; en las que confirman que la Biblia no autoriza adoptar el domingo como un nuevo día de reposo.

Pero, ¿qué importancia tiene? ¿Acaso no podemos adorar a Dios cualquier día de la semana?

Jesucristo expresó muy claramente su respuesta a esta pregunta. Las Escrituras dan una firme advertencia sobre la observancia de tradiciones que chocan con los mandamientos de Dios. Muchas iglesias han seguido ese mal camino, como lo hicieron los fariseos en tiempos de Jesús. Refiriéndose a tales prácticas, Jesús advirtió: “En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres... Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición (Marcos 7:7-9).

Espero que todos nosotros sí hagamos caso de esta advertencia. Jesús afirmó que Él “es Señor del sábado” (Mateo 12:8, RV 1995). Guardaba el sábado con regularidad y no infringió la ley de Dios, como dicen algunos teólogos. Él mismo dijo: “Yo he guardado los mandamientos de mi Padre” (Juan 15:10). Visto todo lo anterior, ¿vamos a seguir el ejemplo de Jesucristo y las instrucciones de la Biblia, u oponernos a ellas en favor de las tradiciones de los hombres?

¿Cuándo se estableció el sábado como día de reposo?

Hemos visto que la Iglesia primitiva en tiempos del Nuevo Testamento guardaba el séptimo día o sábado. Pero, ¿cuándo fue establecido ese día? ¿Acaso cuando estaba Moisés en el monte Sinaí? ¡Desde luego que no! Se estableció mucho antes, en la fundación del mundo. “Fueron, pues, acabados los Cielos y la Tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:1-3). Dios estableció el séptimo día, sábado, como el día de reposo desde la fundación del mundo, mucho antes de la época de Moisés.

Veamos estas palabras de Jesús: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado” (Marcos 2:27, RV 1995). El Fundador del cristianismo no dijo: “El sábado se hizo para el pueblo judío”. El sábado se hizo para el hombre, es decir, para toda la humanidad, para cada ser humano en la Tierra.

Jesús dijo algo asombroso. ¿Acaso dijo que Él era Señor del domingo, que el domingo era el día del Señor? De ninguna manera. Lo que dijo fue: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por lo tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Marcos 2:27-28, RV 1995). Si Jesús es Señor del sábado, ¿cuál es el día del Señor? ¿Acaso es el domingo? ¡Reflexionemos! El día del Señor es el sábado y el propio Jesús así lo afirmó. Leemos que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Y hoy, ahora mismo, sigue siendo Señor del sábado.

Las Escrituras nos invitan a seguir su ejemplo y el de sus apóstoles. El apóstol Pablo escribió a la Iglesia en Corinto: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). El apóstol Pedro nos exhortó a seguir el ejemplo de Jesucristo: “Para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21). El hecho claro es que Jesús y sus apóstoles santificaban el sábado, y Dios espera que sigamos su ejemplo.

El resto de la historia

En el Nuevo Testamento encontramos muchos otros pasajes que señalan la observancia del sábado. Por ejemplo, el sábado simboliza el descanso milenial, y es una conmemoración del descanso de Dios en la semana de la creación. Leemos: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9). Aquí la palabra original griega para “reposo” es sabbatismos, que significa “observancia del sábado”. La versión Reina Valera Actualizada del 2015 dice en el versículo 9: “queda un reposo sabático” y la Biblia de Jerusalén dice: “queda un descanso sabático”. Vemos claramente que queda un descanso o reposo sabático para el pueblo de Dios ¡hasta el día de hoy!

Veamos también esta importante afirmación: “El que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:10). Aquí el contexto señala un descanso a la vez simbólico y literal. La palabra griega katapausis es la segunda de las dos palabras básicas traducidas como “reposo” en esta sección. Pero veamos que Dios aquí está hablando de quienes ya han entrado en su reposo, es decir los conversos, quienes ya están en disposición de seguir a Jesucristo. Si nosotros, como cristianos convertidos, debemos suspender nuestras labores como lo hizo Dios, basta hacer una pregunta: ¿Cómo suspendió Dios sus labores? La respuesta está en las Escrituras: “En cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día” (Hebreos 4:4).

La obra erudita Anchor Bible Diccionary afirma la responsabilidad de los cristianos neotestamentarios de guardar el sábado: “La observancia física del sábado de parte del creyente bajo el Nuevo Pacto tal como se afirma en el ‘reposo sabático’ es representativo de la suspensión de las ‘obras’ (4:10), en conmemoración del reposo de Dios durante la creación (Hebreos 4:4 = Génesis 2:2), y manifiesta fe en la salvación dada por Cristo” (vol. 5, pág. 856). ¡Es una afirmación bien clara! Las Escrituras confirman en el cuarto mandamiento que a los cristianos del nuevo pacto se les instruye: “Acuérdate del sábado para santificarlo” (Éxodo 20:8, RV 1995).

Resumida la pregunta es: ¿Qué o quién es nuestra autoridad? ¿Es la Biblia, o es alguna iglesia o religión aparte de la Biblia?

Como hemos visto, algunos dirigentes religiosos, católicos y protestantes entre ellos, citan la tradición o bien la administración eclesiástica aparte de la Biblia como su razón para observar el domingo en vez del sábado. Por ejemplo, veamos esta declaración del destacado ministro anglicano Isaac Williams en 1847: “¿Dónde nos dice en las Escrituras que debemos guardar el primer día? Se nos manda guardar el séptimo; pero en ninguna parte se nos manda guardar el primer día… La razón por la cual santificamos el primer día de la semana en vez del séptimo es la misma razón que nos hace observar muchas otras cosas, no a causa de la Biblia, sino porque las ha ordenado la Iglesia (Plain Sermons, by Contributors to the Tracts for the Times, vol. IX, Sermón CCCIV, págs. 267, 269).

Estas son confesiones sorprendentes. De nuevo, les invitamos a leer más sobre el tema en nuestro folleto informativo gratuito titulado: ¿Cuál es el día de reposo cristiano?

Hemos visto que la Iglesia Cristiana original guardaba el sábado o séptimo día, siguiendo el ejemplo de Jesucristo y los apóstoles. Fue el emperador Constantino quien, en el año 321 DC, proclamó que el día del Sol era el día de culto en el Imperio Romano. En el siglo cuarto DC, el concilio católico de Laodicea afirmó el domingo como día de culto, y declaró herejes a los cristianos sabáticos. Hasta el día de hoy, los cristianos sabáticos son perseguidos en muchos países.

¿Quién cambió el día de culto?

¿Quién reemplazó el sábado con el domingo? La respuesta es “¡Nadie!” Lo que Dios ha decretado, ¡el hombre no lo puede cambiar!

Por medio del Verbo que vino a ser Jesucristo, el Dios Todopoderoso estableció el sábado desde la fundación del mundo para todos los seres humanos. “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3), y Jesucristo es Señor del sábado hasta el día de hoy, como leímos en Marcos 2:28. Recordemos: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Al observar el séptimo día o sábado, los verdaderos cristianos siguen el ejemplo de Jesucristo, sus apóstoles y la Iglesia del Nuevo Testamento hasta el día de hoy.

Si usted lleva algún tiempo estudiando El Mundo de Mañana y quisiera asistir a los servicios religiosos con otros cristianos que guardan el sábado, le invitamos a hablar con uno de nuestros representantes. Basta enviar un correo a: [email protected] o visitarnos en nuestro sitio en la red: www.elmundodemanana.org.

Amigos y amigas: Estamos en los tiempos del fin profetizados por la Biblia. Esperamos con anhelo el venidero Reino de Dios, gobernado por el Príncipe de Paz, Jesucristo el Mesías. Como Rey de reyes y Señor de señores, nos va a enseñar a gobernar, dirigir y servir a todas las naciones. Queda entonces una pregunta final: ¿Cuál será el día de adoración para todas las naciones cuando Jesucristo establezca su Reino mundial en la Tierra?

Esto es lo que Dios proclama: “Como los Cielos nuevos y la nueva Tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice el Eterno, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dice el Eterno” (Isaías 66:22-23, RV 1995).

¿Le obedecerá a su Señor y Salvador estando usted con vida en ese tiempo? ¿Le rendirá culto en el séptimo día, santificando el sábado en compañía de los demás pobladores de la Tierra? ¿Rinde usted ahora mismo culto al Salvador como Señor del sábado? Reflexionemos bien sobre estas preguntas, oremos y decidamos adorar a Dios en espíritu y en verdad, como nos dice Juan 4:24. Esperamos el día en que los pueblos y naciones de todo el mundo adoren al Cristo Rey. El Mesías impondrá en el mundo la paz, un gobierno mundial, una verdadera educación, y el camino bíblico de verdad, amor y vida. ¡Todas las naciones guardarán el verdadero sábado semanal y los días santos bíblicos! ¡Será un mundo maravilloso, lleno de paz y prosperidad! [MM]