¿Cuál es el atractivo de la ley islámica?

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Aunque muchos consideran estricta y dura la sharía o ley islámica, otros musulmanes por todo el mundo la prefieren a otros sistemas de derecho.

Desde muchos países con mayoría musulmana llegan informes sobre las duras penas impuestas a quienes violan la sharía, o cuerpo de leyes religiosas que a menudo se incorporan entre las leyes civiles en las sociedades musulmanas. La severidad de las penas varía ampliamente de un país a otro; pero en algunos incluye azotes, lapidación o amputación de una mano. Aun los castigos más leves por un acto delictivo parecen excesivos a los observadores occidentales. Dependiendo del país, el derecho de familia puede permitir el matrimonio concertado de niñas menores de edad o limitar fuertemente los derechos de las mujeres.

Es interesante preguntar si esas leyes se están imponiendo a la fuerza o si el pueblo las acepta voluntariamente y las aprueba. Aunque resulte difícil imaginarlo para alguien en una democracia occidental, muchos en las sociedades musulmanes apoyan firmemente el sistema legal de la sharía. Un amplio estudio realizado por el prestigioso Pew Research Center for Religion and Public Life, demostró que altos porcentajes de los residentes en varios países musulmanes desean que la sharía sea la ley oficial de su nación. El estudio comprendió más de 38.000 entrevistas personales en más de 80 idiomas; con musulmanes en Europa, Asia, el Oriente Medio y África. Aun en las democracias occidentales hay grupos que desearían la práctica de la sharía dentro de sus comunidades islámicas.

El informe citado afirma: “Son arrolladores los porcentajes de musulmanes en muchos países que desean ver la ley islámica [sharía] como ley oficial de la nación”. Debe señalarse que muchos partidarios de la sharía consideran que debe aplicarse únicamente a la población musulmana de su país.

“ El porcentaje de musulmanes que dicen querer la sharía como ley oficial de la nación varía ampliamente en el mundo, desde la casi unanimidad en Afganistán (99%) hasta menos de uno en diez en Azerbaiyán (8%). Pero en la mayor parte de los países bajo estudio en el Oriente Medio, el Norte de África y África subsahariana, así como en el Sur y el Sudeste de Asia, una sólida mayoría se declara a favor del establecimiento de la sharía. Esta mayoría incluye el 71% de los musulmanes en Nigeria, el 72% en Indonesia, el 74% en Egipto y el 89% en los territorios palestinos. Sin embargo, el estudio también señaló que la mayor parte de los países estudiados manifiestan poco apoyo por los castigos severos, como amputación de la mano por robo o ejecución de personas que se convierten del islam a otra fe” (The World’s Muslims: Religion, Politics, and Society, pág. 9, 30 de abril del 2013).

Si bien la encuesta revela que muchos musulmanes prefieren un gobierno democrático a uno autoritario, también demuestra que su preferencia es una sociedad democrática regida por el sistema de derecho sharía.

En el Occidente suelen preguntar: “¿Por qué la sharía?” ¿Por qué tantas naciones se muestran tan a favor del sistema legal sharía para su país? Muchos islámicos responden esta pregunta a gritos, pero el Occidente, por lo visto, no desea escuchar.

Sayyid Qutb, yahiliyyah o caos moral

Pocas personas en Occidente han oído hablar de un intelectual egipcio llamado Sayyid Qutb (pronunciado sai id cúteb), ampliamente conocido como el padre del islam radical moderno. Fue miembro muy influyente de la Hermandad Musulmana desde sus comienzos y en 1966 las autoridades egipcias lo ejecutaron por conspirar contra el gobierno. Qutb fue escritor prolífico y promovía la yihad por medios violentos para establecer un estado islámico. Estudió y viajó por varios años en los Estados Unidos y le chocó lo que percibió como su materialismo y laxitud moral. La experiencia influyó en sus escritos posteriores, que criticaban fuertemente al Occidente. Para Qutb, la sharia era

esencial no solamente para el culto de Alá, sino como fuerza poderosa que se opone y se resiste a la laxitud moral del Occidente.

Qutb y otros emplearon el término yahiliyyah (pronunciado yajilía), que se refiere al caos moral y la depravación del mundo pagano antes de la llegada del islam y la ley islámica en el siglo VII. Qutb y otros pensadores islámicos sostenían que la yahiliyyah ha reaparecido en el caos moral de la sociedad secular occidental debido a la ausencia de la ley islámica. Creían que esa ley era el único medio para combatir el caos moral del secularismo occidental. Los escritos de Qutb influyeron grandemente en el desarrollo del pensamiento islámico radical en los tiempos modernos.

Sayyid Qutb recibió estas ideas de un intelectual anterior, llamado Abul Hasán Alí al Hasani Nadví. Un texto académico señala su influencia en Qutb:

“El término preferido por Nadví para la servidumbre a dioses falsos y para el caos y depravación moral que de ella necesariamente nacen es yahiliyyah… Nadví aplica este término mucho más ampliamente al referirse a las culturas y civilizaciones preislámicas en general. Lo emplea para las culturas occidentales modernas, que considera imbuidas de materialismo, ideologías impías y promiscuidad sexual. Más aún, considera que los musulmanes más recientes también han recaído en una nueva yahiliyyah, lo que resulta reprensible no solo por el caos moral que representa, sino también porque indica una virtual renuncia del propio islam” (Princeton Readings in Islamist Thought, pág. 108).

Moral cambiante

La sociedad secular occidental ha conservado su tradición política democrática, pero ha perdido su fundamento moral. Ahora edifica su moral sobre las arenas movedizas del razonamiento humano, en vez de los principios absolutos de la ética judeo cristiana que contribuyeron a formar su anterior visión del bien y el mal. Ahora todo vale. El mundo musulmán observa la cultura occidental moderna y ve violencia en sus películas, virtual abandono de las restricciones sexuales, representaciones explícitas de actos sexuales en la pornografía e incluso en los medios de entretenimiento corrientes; así como confusión de géneros y el caos en las estructuras familiares tradicionales. La moral que antes regía la vida pública occidental es marginada, y aun rechazada. Funcionarios públicos y académicos expresan abiertamente su fobia hacia Cristo: Temor u odio a las creencias o influencia cristiana. Y el cristianismo ortodoxo es objeto de burla en descaradas manifestaciones públicas de parcialidad secular. Ante tales acciones, no se ve ninguna señal de censura. Estemos o no de acuerdo con estos cambios, resulta difícil negar su alcance y la rapidez con la que se han sucedido.

La ley divina es la revelación del bien y del mal dada por Dios. La Biblia advierte: “Cuando falta la profecía el pueblo se desenfrena; pero el que guarda la ley es bienaventurado” (Proverbios 29:18, RV 1995). Al abandonar su legado moral bíblico en favor de la moral secular de que “todo vale”, la sociedad occidental se ha “desenfrenado”.

¡Y el mundo musulmán ha estado observando!

En Occidente la mayoría de las personas consideran que la moral es “un invento social”. Los secularistas insisten en que “la moral no se puede legislar”, pero las leyes civiles en alguna forma reflejan la visión del bien y del mal que tiene una sociedad. Por ejemplo, si nos parece malo robar un banco, promulgamos una ley que lo prohíba. Así, todas las leyes en cierto sentido legislan sobre la moral. No es cuestión de si la moral se puede legislar o no, sino cuestión de ¿qué moral vamos a legislar? Los intentos por responder a esa pregunta se denominan “guerra cultural”, y la moral judeo cristiana en el Occidente pierde terreno rápidamente. El mundo musulmán observa y teme que el islam siga por el mismo camino, tal como lo predijo Qutb. Y para el islam el caos moral del Occidente, o yahiliyyah, es mucho peor ahora de lo que fue cuando Qutb escribió en las décadas de 1950 y 1960.

El informe citado del Pew Research Center dice:

“Si bien muchos musulmanes disfrutan la cultura popular de Occidente, una clara mayoría de los países bajo estudio opina que el entretenimiento occidental es perjudicial para la moral en su país. Y quienes así opinan no son únicamente los musulmanes a quienes les repugna la música, el cine y la televisión occidental. En cuatro de las seis regiones, más de la mitad de quienes dicen disfrutar de este tipo de entretenimiento, dicen que también las importaciones culturales del Occidente socavan la moral: África subsahariana (65%), Sureste de Asia (59%), Sur de Asia (51%), región del Oriente Medio y África Central (51%)” (The World’s Muslims: Religion, Politics and Society, pág. 9, 30 de abril del 2013).

Volviendo a nuestra pregunta inicial: ¿Por qué tantos eligen la sharia? Una razón principal es que esta ofrece una defensa social contra el caos moral del secularismo occidental. El mundo islámico da esta respuesta a gritos, ¡pero el mundo occidental no escucha! No le interesa cambiar su rumbo ni reconocer sus fallas morales. Muchas autoridades occidentales creen en la necedad de que la solución para el radicalismo islámico es inculcar sus propios valores seculares en las sociedades musulmanas. Pretender curar el radicalismo en las sociedades musulmanas promoviendo la degradación moral occidental, es como echar gasolina sobre el fuego. El caos moral que se percibe como resultado de tales conceptos, es precisamente lo que los musulmanes buscan evadir. ¡Huyen hacia la sharia!

¿Imperialismo secular occidental?

El mundo occidental mira la yihad y los actos terroristas de los musulmanes como ¡imperialismo islámico! El islam mira la propagación de la degradación moral occidental como ¡imperialismo secular occidental! Que no se impone por la fuerza militar ni por el dominio político, sino por el poder laxo de los medios de difusión que impulsan el cambio cultural. Emmanual Sivan, historiador y experto en el islam, señala que el mundo musulmán condena apasionadamente los medios electrónicos por su naturaleza invasiva. Escribe que “los musulmanes detectan el veneno occidental de la inmoralidad que se

infiltra en sus canciones populares, que transmiten ideas diametralmente opuestas a los conceptos árabes e islámicos, que promueven el relajamiento de la moral y las satisfacciones inmediatas, que sitúan el amor y la vida con sus placeres sobre todo lo demás, totalmente ciegos ante las convicciones religiosas y de los castigos o recompensas en el más allá” (Radical Islam: Medieval Theology and Modern Politics, págs. 3-4).

Inquietudes paralelas en la cristiandad

En el mundo que se declara cristiano, actúa una serie de fuerzas similares. Algunos han tratado de adaptarse al cambiante panorama moral de la sociedad occidental, y han comprometido los antiguos principios judeocristianos en el proceso. Pero otros se resisten a admitir las fuerzas seculares, aferrándose a los principios inmutables de su fe.

¿Impulsará la ingeniería social laica coercitiva a los cristianos a buscar refugio religioso, como el imperialismo laico ha hecho con los musulmanes? Las tendencias en educación señalan algunos indicadores importantes.

Dada la aversión percibida hacia la fe en la educación pública y la cultura popular, las llamadas “escuelas charter” (escuelas privadas financiadas con fondos públicos) están en auge en los Estados Unidos, lo mismo que la instrucción en casa. Un informe publicado en el 2013 por el National Center for Education Statistics, encontró que 1.770.000 niños en

los Estados Unidos reciben su instrucción escolar en casa, en comparación con 850.000 en 1999. Y la instrucción en casa aumenta también entre las minorías. El 77 por ciento de los padres en una encuesta dijeron que la instrucción moral fue factor importante en su decisión de educar a sus hijos en el hogar.

Respecto de las “escuelas charter”, el diario The Wall Street Journal informó: “Durante el año escolar del 2014 al 2015, se abrieron 500 nuevas “escuelas charter” en la nación, para un total de más de 6.700; con unos 2,9 millones de alumnos matriculados, según la National Alliance for Public Charter Schools” (WSJ.com, 13 de octubre del 2015). No se trata necesariamente de un éxodo masivo del sistema educativo público, pero sí indica que un creciente número de padres se inquietan por el ambiente en los colegios públicos, y tal vez de la sociedad en su conjunto, y se sienten motivados para tomar medidas. Las inscripciones en escuelas privadas religiosas y seculares están aumentando a medida que los padres manifiestan su protesta trasladando a sus hijos.

Hay quienes piensan que esta inquietud de los padres tiene un precedente en la antigüedad. En el siglo VI un italiano instruido, Benedicto de Nursia, exasperado ante la decadencia moral de Roma, fundó un monasterio y un movimiento que contribuyó a preservar ciertas virtudes de la cristiandad durante aquella época de caos que fue el Oscurantismo. En el libro The Benedict Option: A Strategy for Christians in a Post-Christian Nation, el autor Rod Dreher describe un mundo poscristiano donde la moral y los valores largo tiempo asociados con el cristianismo son atacados y marginados, y quienes profesan tales valores deben retirarse a comunidades seguras donde se puedan preservar las virtudes tradicionales. Dreher y otros ven un mundo en el umbral de una segunda edad del Oscurantismo, esta vez espiritual. Sus soluciones incluyen la reintegración del cristianismo evangélico dentro de la liturgia, y la educación tradicional de la Iglesia Católica y la Ortodoxa, lo que se sobreentiende como un llamado de la Iglesia madre a las sectas que son sus hijas. En el diario The New York Times, David Brooks describió la obra de Dreher como “el libro religioso más comentado y más importante de la década”. Muchos que se declaran cristianos consideran estrategias de supervivencia para su fe y valores, y la “Opción Benedicto” está convirtiéndose en un movimiento.

Alasdair MacIntyre es un conocido filósofo moral y académico escocés, cuyos escritos contribuyeron a presentar las ideas que Dreher desarrollaría más tarde en The Benedict Option. El siguiente es un extracto del libro de MacIntyre titulado: After Virtue, que expresa esta posición:

“Lo importante en esta etapa es la construcción de formas de comunidad locales dentro de las cuales la civilidad y la vida intelectual y moral puedan sostenerse a lo largo de la nueva edad del Oscurantismo que ya se nos avecina. Si la tradición de las virtudes pudo sobrevivir a los horrores de la última edad del Oscurantismo, no estamos totalmente sin esperanzas. Sin embargo, esta vez los bárbaros no esperan más allá de las fronteras, sino que ya llevan algún tiempo gobernándonos. Y es nuestra falta de conciencia al respecto lo que forma parte de nuestro aprieto. Estamos esperando… otro… San Benedicto, seguramente muy diferente” (pág. 263).

Los musulmanes observan el mundo occidental y ven caos moral. Los cristianos en Occidente están cada vez más de acuerdo con ellos. El Mundo de Mañana no aboga por las soluciones propuestas en la obra The Benedict Option, y de ninguna manera aboga por la sharia. Pero sí vale la pena señalar que los grandes cambios morales en las sociedades occidentales, llevan tanto a las comunidades religiosas occidentales como a las comunidades religiosas musulmanas, a considerar alternativas radicales. Jesucristo dijo “Velad” (Lucas 21:36). ¡Y estos enormes hechos culturales merecen que los vigilemos!

Incluso en Occidente los musulmanes han formado comunidades donde han aplicado algún aspecto de la ley islámica, con diversos grados de aprobación o desaprobación de las autoridades nacionales. En lo que perciben como el caos moral de la cultura secular ven, como muchos lo ven en la cristiandad actual, un atentado contra las virtudes morales de su fe. Gran cantidad de personas empeñadas en proteger sus valores contra la erosión secular, buscan sus propios baluartes y los encuentran.

Fuerzas dinámicas en proceso

Alasdair MacIntyre habló de esperar “otro… San Benedicto, seguramente muy diferente”. ¿Cómo se presentaría este “Benedicto muy diferente”?

En el islam, la presión de la cultura secular occidental lleva a muchos a regresar a la sharía, y a otros a acoger formas radicales del islam. Muchos que se declaran cristianos buscan una respuesta, y los aires espirituales que soplan en el islam pueden soplar también en la cristiandad. Hace más de 15 años el papa Juan Pablo II aseveró que el cristianismo define lo que es Europa. ¿Será que el desafío del islam, o una moral fuera de control acaba por obligar a Europa a reafirmar esa identidad cristiana bajo alguna figura religiosa carismática? Esa persona podría estar a la espera ahora mismo, preparándose para salir al escenario mundial. Las profecías bíblicas prevén tales hechos, y muchos en el mundo islámico esperan también a su propio Mahdi prometido.

La moral secular occidental, en constante decadencia, se vale de los medios internacionales para desafiar los valores culturales de todo el mundo. Los musulmanes gravitan hacia la sharía, no solo por razones doctrinales conservadoras, sino como gran protectora de sus valores morales; y en lo que se considera el cristianismo ortodoxo, muchos también buscan refugio para los valores de su fe. Los sistemas morales del islam, la cristiandad y el secularismo occidental; son tres grandes fuerzas ¡encaminadas hacia un gran choque! [MM]

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