Francia vuelve a luchar contra los disturbios civiles, provocados esta vez por el asesinato de un joven de ascendencia argelina de 17 años a manos de la policía en una parada de tráfico. Durante una semana de disturbios violentos, casi mil tiendas y sucursales bancarias fueron saqueadas o atacadas, se quemaron vehículos y edificios, miles de manifestantes fueron arrestados y cientos de oficiales resultaron heridos.