Ruptura continental

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“Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá” (Isaías 9:21). Pronunciado hace miles de años, a muchos les ha costado interpretar lo que adelanta este pasaje profético. ¿A qué se refería el profeta Isaías? Es interesante señalar que hechos recientes tocantes a Estados Unidos (descendientes de Manasés) y Canadá (entre los descendientes de Efraín), pueden arrojar importante luz sobre este pasaje.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, las naciones conocidas como el mundo anglosajón o la anglosfera: el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda; han estado a la vanguardia de gran parte del progreso económico, militar y científico. Esto no se debe únicamente a su capacidad y esfuerzo, sino, y en mucho mayor medida, al cumplimiento de bendiciones prometidas a un lejano antepasado por su fiel obediencia a Dios. Nuestro folleto gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía lo explica en detalle.

Estados Unidos y Canadá han convivido lado a lado y, desde el Tratado de Washington de 1871, han mantenido la frontera sin protección más larga de la Tierra: 8.891 kilómetros. Ambos países son fabulosamente ricos en cuanto a la agricultura y recursos naturales de casi todo tipo. Sus gobiernos han negociado varios acuerdos comerciales a partir de los años sesenta, lo que ha promovido un intercambio bilateral que se evalúa en más de un billón de dólares anuales, y que mantiene millones de empleos en ambos lados de la frontera. Cada día pasan de un país al otro bienes comerciales por un valor aproximado de 3.600 millones de dólares. Simultáneamente, una serie de convenios comerciales han generado la cadena integrada de suministro industrial más grande del mundo.

Una asociación puesta a prueba

En el 2025, la relación empezó a cambiar. La política arancelaria del gobierno estadounidense causó perturbaciones; mientras que el intento por atraer fábricas nuevamente a Estados Unidos, impulsó la creación de nuevas alianzas comerciales. En lo que puede ser una consecuencia imprevista, muchas naciones que antes se consideraron básicamente aliadas de Estados Unidos, están mirando a su antiguo socio con más suspicacia que confianza.

Las alianzas militares vienen a ser otro tema importante. Dede hace años, los miembros de la OTAN, entre ellos Canadá, se han atrasado mucho en desembolsar los montos acordados para la defensa, calculados al 2 por ciento del PIB. Cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, el gobierno estadounidense amenazó, que si no aumentaban el gasto para la OTAN, Estados Unidos posiblemente no defendería a Europa; posibilidad que, sumada a los nuevos aranceles, ha introducido tensiones en las relaciones con Washington. Por otra parte, comentarios desde la Casa Blanca, percibidos como amenazas a la soberanía de Canadá, han llevado a ese país a adoptar políticas que habrían sido impensables hace un año o dos, y que interrumpen el trabajo de un siglo por integrar las manufacturas entre los dos vecinos.

El gobierno canadiense actual, ha decidido responder a estas dificultades tomando medidas sin precedentes para diversificar el comercio del país, y reducir significativamente su dependencia del mercado de Estados Unidos. En el 2025 y en lo avanzado del año 2026, el primer ministro, Mark Carney, se ha valido de sus muchos contacto internacionales para ampliar y revitalizar las actividades canadienses de manufactura y exportación, en un esfuerzo por mitigar las consecuencias de una guerra comercial con Estados Unidos.

En el presente año, Canadá ha renovado sus relaciones con India y China, firmando acuerdos comerciales por muchos miles de millones de dólares. Ha firmado con India y Australia convenios para el desarrollo masivo de recursos muy codiciados, entre ellos uranio y tierras raras. Por otro lado, mediante amplias obras de infraestructura, Canadá está aumentando su capacidad de producir y exportar recursos agrícolas y energéticos con miras a reforzar la relación con sus socios mundiales.

La siguiente observación apareció en Politico el pasado 12 de febrero: “El primer ministro canadiense promueve conversaciones entre la Unión Europea y un importante bloque comercial del Indopacífico, luego de hacer un llamado a las potencias medias para que unan sus fuerzas. Ottawa ‘aboga por la construcción de un puente entre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y la Unión Europea, lo que daría origen a un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas’” (Carney construye una mega alianza comercial en contra de Trump).

Lo que estamos presenciando es la formación de un bloque comercial formidable que tiene a Canadá como puente, y que vincula a la Unión Europea con varias naciones de la región Asiapacífico.

Pero el giro que revela el mayor alejamiento entre Canadá y Estados Unidos tiene que ver con la defensa. El señor Carney ha aprovechado su conexión cercana con dirigentes de Europa, para incorporar a su país en acuerdos comerciales y de defensa con la Unión Europea. El 12 de febrero de este año, en un movimiento sin precedentes, los seis principales bancos canadienses se comprometieron a desarrollar el Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSRB, por sus siglas en inglés), iniciativa promovida por gobiernos europeos y Canadá; que representa un cambio enorme en lo que ha sido su dependencia de la industria y las fuerzas de defensa estadounidenses.

Doce estados europeos se han unido a Canadá para establecer este nuevo banco, el cual busca financiar la adquisición de recursos para armas ofensivas y sistemas defensivos en toda Europa y Canadá, seguida del desarrollo y fabricación, independientemente en gran medida de la industria de defensa estadounidense. Es de notar el anuncio de que la sede del banco se situará en Canadá (The Globe and Mail). La iniciativa supondrá también un refortalecimiento mayor de la manufactura industrial en las regiones apoyadas por el banco, con reducción de las compras de sistemas defensivos estadounidenses; a la vez que se constituye en un nuevo competidor en la venta internacional de armamento (WealthProfessional.ca, 3 de febrero del 2026).

Reuters informó este año sobre una nueva iniciativa, encabezada en gran parte por Canadá, para extraer y proveer tierras raras para las cadenas de suministros mundiales, como alternativa a las fuentes controladas por China y Estados Unidos. El gobierno canadiense viene trabajando con Francia, Japón, Australia y otras potencias medianas; para formar lo que vendría a ser un club de compradores de tierras raras, garantizando la seguridad en el suministro, y aumentando su capacidad para evitar la intimidación de parte de las mayores potencias. (6 de marzo del 2026).

¿Alianza con Europa?

Finalmente, políticos de Europa y Canadá, contemplan la posibilidad de convertir a Canadá en miembro de la Unión Europea. Según encuestas, aproximadamente la mitad de la población canadiense ve con buenos ojos la idea; apoyo que aumentará, en tanto continúen los roces entre Canadá y Estados Unidos.

El primer ministro Mark Carney ha dejado claro como el cristal, su deseo de que Canadá corte sus lazos de dependencia económica con Estados Unidos. Y al mismo tiempo, ha mencionado a Europa como destino prioritario para los bienes canadienses: “Como el más europeo de los países no europeos, Canadá mira primeramente hacia la Unión Europea para la construcción de un mundo mejor”, dijo Carney en junio pasado en una cumbre celebrada en Bruselas… Desde entonces, Canadá ha firmado una asociación de seguridad y defensa con la Unión Europea, y acordaron perfeccionar el convenio de libre comercio que ya existe (CBC.ca).

La relación actual entre Canadá y Estados Unidos no se la habría imaginado nadie hace apenas dos años. Sin embargo, hace 2.700 años, Dios envió a Isaías palabras que anticipaban un distanciamiento entre Efraín y Manasés al acercarse el fin de esta era, distanciamiento que llevará incluso a una ruptura con Judá, antepasado de la moderna nación de Israel. ¿Estaremos viendo el inicio de su cumplimiento? Verdaderamente, si estas naciones israelitas modernas no se vuelven al Dios que les dio el éxito, y si no procuran cumplir su propósito, lo que les espera son tiempos de perturbación muy peligrosos. [MM]

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