¿Contamos con protección? ¿Cuáles lecciones podemos sacar del sufrimiento? | El Mundo de Mañana

¿Contamos con protección? ¿Cuáles lecciones podemos sacar del sufrimiento?

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Un pensamiento cruzó por mi mente: “Seguro que es bueno tener la protección de Dios”. ¡Y luego sucedió! Hasta ese momento, solo había sido otro día largo y caluroso durante mis vacaciones de verano de la universidad; en el cual pasé trabajando duro en los campos petroleros cerca de Zwolle, Luisiana. De momento, todo parecía normal; al siguiente instante estaba luchando por respirar.

Acababa de terminar el trabajo como operador de tenazas, desenroscando cada sección de la tubería de producción a medida que se sacaban del pozo; y me habían trasladado a mi posición menos favorita: operar los elevadores de tubería y guiar la tubería hacia el estante. Trabajar en esta posición era suficiente para que cualquiera se sintiera claustrofóbico. Acorralados por un estante de tuberías, el cabezal del pozo y la unidad de bombeo; los trabajadores estábamos apretados, por decir lo mínimo.

Cuando las tenazas hidráulicas de modelo antiguo no pudieron desenroscar la tubería, hubo que aflojar la conexión enroscada con varios golpes de mazo. Mientras estaba parado justo enfrente del operador de la tenaza, quien, mazo en mano, se preparaba para aflojar la unión de la tubería; pensé en lo agradable que es contar con la protección de Dios. En ese momento, un poderoso golpe del mazo dio con mi estómago en lugar del tubo.

¡Pensé que iba a morir ese día! Después de unos minutos, mi respiración se hizo más fácil, pero mis pensamientos todavía estaban dando vueltas. ¿Cómo pudo suceder esto? ¿No estaba pensando en Dios y su protección? ¿Por qué permitió que me pasara esto a mí? Especialmente porque estaba en el proceso de reconocer su intervención en mi vida.

La comprensión de que en realidad había sido protegido, llegó lentamente; porque inmediatamente al golpe, me sentí cualquier cosa menos protegido. Pero pronto me di cuenta de que si el golpe del mazo hubiera dado más bajo, ¡mi pelvis se habría destrozado! Un accidente así, seguramente me habría causado lesiones graves, en vez de los moretones que recibí. A medida que fueron sanando los moretones, comencé a comprender las lecciones de esta experiencia.

Necesitamos sol y lluvia para crecer

Aunque Dios protege a sus hijos, su protección no significa que nuestras vidas estén completamente libres de pruebas. La Biblia está repleta de ejemplos de aquellos a quienes Dios permitió que fueran severamente probados, para que pudieran acercarse más a Él, y para desarrollar su carácter más plenamente. Nuestro Padre Celestial, como un Padre perfecto y amoroso, siempre usa el grado más pequeño de prueba, lo suficiente para enseñar la lección que de la experiencia quiere que aprendamos. Por difícil que sea la prueba, es importante recordar que nuestro Padre misericordioso, que está en los Cielos, no se alegra de nuestro sufrimiento, sino que quiere que nos acerquemos a Él (ver Ezequiel 33:11).

El deseo de Dios es proteger a sus hijos e hijas (Mateo 23:37). Mediante su ley, somos guiados por los caminos de la vida (Salmos 119:97-105), que, cuando se siguen, nos protegen de las trampas, y nos permiten escapar de los problemas que vendrán sobre el mundo entero (ver Apocalipsis 3:10).

Las Escrituras se refieren a este tiempo venidero de angustia, como peor que cualquier cosa que haya ocurrido desde el principio del mundo (Mateo 24:21). Esto muestra un cuadro muy oscuro, cuando consideras todo el salvajismo que ha tenido lugar a lo largo de la historia. De hecho, es inquietante darse cuenta de que se acerca un momento que será peor que los días sombríos de las dos guerras mundiales. Habiendo visitado personalmente un campo de concentración nazi, me estremezco al pensar en un momento peor que ese.

Sin embargo, por la misericordia de Dios, habrá un pueblo que estará protegido en el desierto durante ese tiempo tenebroso que se avecina, poco antes del regreso de Jesucristo (ver Apocalipsis 3:10; 12:14). ¿Estaremos entre los protegidos, que escaparemos de la gran tribulación que se avecina?

Si usted desea saber cómo poder estar entre los protegidos, consulte nuestro folleto gratuito titulado: Armagedón… y después. Puede solicitarlo enviando un correo a: [email protected], o leerlo en línea ingresando a nuestro sitio en la red: www.elmundodemanana.org.

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