¡Se avecina una tormenta catastrófica! | El Mundo de Mañana

¡Se avecina una tormenta catastrófica!

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La Biblia predice que habrá sucesos impresionantes antes del regreso de Jesucristo.

Los muchos problemas que hemos visto en los últimos dos años advierten al mundo…

Pero, ¿acaso alguien escucha?

Mi artículo de fondo en la revista El Mundo de Mañana, edición de noviembre y diciembre del 2020 página 4, se tituló: Una tormenta perfecta. Si usted aún no contaba con la suscripción, puede leerlo en línea en www.elmundodemanana.org. En el artículo señalé la convergencia de sucesos en Australia, África, Europa y Norteamérica; que produjeron desastres en esas regiones. Expliqué cómo en Australia, siete años de sequía en el Norte de Queensland, terminaron súbitamente con lluvias torrenciales por las cuales, según estimaciones, murieron ahogadas 600.000 reses. Siguió luego el año más caluroso y seco de que se tenga noticia, culminando con la peor temporada de incendios forestales que se recuerde, estos destruyeron territorios y causaron la muerte de mil millones de animales silvestres. Luego, cuando parecía que las cosas no podían empeorar más, llegó el cisne negro de la cóvid-19.

Esta fue solo una de las “tormentas perfectas” citadas en el artículo. En los dos años subsiguientes se han presentado muchas más. David Beasly, exgobernador de Carolina del Sur, y director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, se refiere a la actual crisis alimentaria en Afganistán, que hace peligrar la vida de millones, como una “tormenta perfecta”, causada por problemas asociados con conflictos, el clima y la cóvid-19.

Vemos la convergencia de los fenómenos de inflación, escasez de trabajadores y estantes vacíos; en tanto que inmigrantes ilegales cruzan una permeable frontera de los Estados Unidos desde diferentes lugares del mundo, otros llegan a Inglaterra desde África, el Oriente Medio y Asia Oriental. Además, se están gestando tres megaguerras en Europa, Asia y el Oriente Medio. Una ya estalló, y según la prensa el desenlace es desconocido. ¿Quién sabe qué ocurrirá entre el momento de escribir y el momento en que usted tenga esta revista en sus manos? ¿Estallarán una o más guerras? No hace mucho Rusia inició una invasión de Ucrania. ¿Cómo unirá esto a los europeos? ¿Y cómo decidirá el conflicto las relaciones entre otras naciones? ¿Se acabará por fin la plaga de cóvid, o aparecerá una nueva variante virulenta? ¿Hasta qué punto aumentará la inflación, y hasta qué punto se reducirán los productos de nuestras compras semanales? Una cosa es segura: el año 2022 avanza tan traumático como el 20 y el 21.

¿Por qué está ocurriendo todo esto? ¿Dónde terminará? ¿Hay alguien capaz de traer paz a nuestro perturbado mundo? Estamos ante una tormenta perfecta de proporciones mundiales, que no se limita a una región o un lugar específico. Muchos lo notan y se alarman. Estos no son tiempos normales. Es cierto que siempre ha habido trastornos del clima, guerras, inflación, pandemias y convergencias regionales que generan tormentas perfectas; pero lo que estamos presenciando es una convergencia de sucesos catastróficos de alcance mundial. Los problemas de la humanidad se salen de las manos… ¡pero hay buenas noticias en cuanto al desenlace de todo esto!

¿Quién tiene la culpa?

Mientras los políticos atribuyen nuestros problemas a la cóvid, al partido en el poder o al partido de oposición; suele ocurrir que lo que consideran como soluciones preparará el escenario para la destrucción mundial. Sin embargo, no culpemos totalmente a nuestros líderes. Lo que vemos es el resultado de que la humanidad haya rechazado tercamente a su Creador. Esto es lo que nos está llevando a un cataclismo final. Y detrás de todo hay un ser que la humanidad no reconoce, uno que la Biblia llama “el príncipe de la potestad del aire”. Este “espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2), es un ser muy real y pocos captan la magnitud de su influencia. Con gran habilidad se ha hecho pasar por un personaje de caricatura colorado y armado de cuernos, cola larga y un tridente… alguien a quien ninguna persona inteligente tomaría en serio. Sin embargo, es el que transmite actitudes de ira, división, odio y temor a la mente de los seres humanos incautos. Es un maestro del “ajedrez” que sabe manipular tanto a los líderes como a las masas.

En El Mundo de Mañana conservamos un cuidadoso equilibrio, evitando caer en la política partidista, a la vez que proclamamos la verdad con valentía. Ese príncipe espiritual ha sabido mezclar la moral y la verdad con la política. Si alguien habla la verdad, lo ven como simple defensor de uno u otro bando, y así, en los países muy divididos, la mitad de la población se niega a escuchar. Por eso recibimos cartas que nos acusan, a veces en términos nada corteses, de apoyar un partido político u otro. Así es: ¡nos critican desde todos lados!

Sin embargo, debemos decir la verdad, de que una frontera abierta, con cientos de miles de inmigrantes no autorizados de todo el mundo, que inundan los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países europeos; destruirá a esas naciones a menos que se cierre. No importa quién sea el presidente o el líder de la nación: el hecho es que un país sin fronteras dejará de ser país si se permite que continúe la immigración sin control. Es claro que una persona compasiva, difícilmente culparía a alguien que huye de una mala situación en busca de una mejor vida, para sí y para su familia; pero una frontera sin protecciones es una invitación a traficantes de drogas y de personas, depredadores sexuales, pandilleros y terroristas. También trae nuevas religiones y culturas que no siempre están en armonía con el país en cuestión.

De autoridad moral a colapso moral

¿Por qué está ocurriendo esta convergencia de problemas? ¿Por qué vemos graves divisiones de país en país con motivo de la inmigración ilegal, los mandatos y protocolos en materia de la cóvid, los planes de estudios escolares e incluso lo que significa ser hombre o mujer? ¿Por qué el grave deterioro de los países? ¿Por qué las nuevas alineaciones políticas entre naciones? ¿Por qué cae como plomada el poder adquisitivo? ¿Por qué hay violencia en las calles, mientras los fiscales, que deberían dedicarse a su labor de procesar criminales, actúan más como abogados defensores de los rufianes y delincuentes sin conciencia? ¿Por qué ocurre todo esto al mismo tiempo? En pocas palabras, ¿por qué estamos presenciando el colapso del orden nacional y mundial?

Los pueblos británico y estadounidense han mantenido a raya a los peores hombres y naciones: Napoleón, Hitler, Mussolini, Stalin, Tojo y otros; durante más de 200 años, y han ayudado a alimentar y reedificar naciones afectadas por diversas catástrofes. Pero hoy, el orden dispuesto en el mundo por Gran Bretaña y los Estados Unidos, está tocando a su fin y necesitamos saber por qué.

Pocos saben que la Biblia revela la identidad de los pueblos descendientes del británico, así como del estadounidense, holandés, suizo y francés. Es imposible comprender la profecía bíblica, y lo que esta predice para el mundo, sin entender la clave vital que señala el lugar correspondiente a las actuales naciones en esa profecía. De allí la gran importancia de nuestro folleto: Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. Si aún no lo tiene le invitamos a solicitar un ejemplar gratuito enviando un correo a: [email protected] o puede leerlo en línea ingresando a nuestro sitio en la red: www.elmundodemanana.org.

Si bien los actuales países descendientes de Israel han sido en general una bendición para el mundo, también han amedrentado y coaccionado a las naciones más débiles, y han llevado al mundo por mal camino con sus pecados culturales. Hoy están a la vanguardia en la exportación de una cultura inmoral a otras naciones. Aunque siempre se han dicho naciones cristianas, no siempre han actuado como Jesucristo, y se muestran como todo lo contrario. El aborto lo promueven insistentemente para convertirlo en ley. Dios nos creó hombres y mujeres, pero las instituciones educativas, las empresas grandes y pequeñas y los medios de difusión, incluso los medios conservadores, evitan casi por completo sostener esta verdad obvia; no son lo suficientemente valientes como para decir la verdad ante una minoría enojada. Hombres que dicen ser mujeres y participan en competencias de natación femenina, incluso robando becas a quienes les pertenecen por derecho. Mientras tanto, los rusos, chinos y algunas naciones africanas entienden la diferencia entre hombre y mujer, y promueven la masculinidad y la feminidad, valorando verdaderamente tanto a hombres como a mujeres. Entonces, no es de extrañar que las naciones occidentales estén cayendo en el caos, acercándose a su destrucción final.

Advertencia de Dios

En Levítico 26, Dios les advirtió a las naciones descendientes de Israel sobre lo que les haría si menospreciaban sus mandamientos: “Enviaré sobre vosotros terror” (v. 16). Consideremos cómo ha cambiado nuestro mundo desde los atentados del 11 de septiembre del 2001. Con cientos de miles inundando cada mes la frontera sur de los Estados Unidos, varias fronteras europeas y el canal de la Mancha, ¿cuántos son violentos pandilleros, delincuentes sexuales, traficantes de drogas o terroristas? Pensemos que si solo el uno por ciento, 20.000, de los dos millones que se calcula ingresaron ilegalmente a los Estados Unidos el año pasado son problemáticos, ¡esto abre una peligrosa puerta!

La siguiente maldición citada es “extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma” (v. 16). No solamente nos hallamos en medio de una pandemia de coronavirus, sino que también tenemos sida, cáncer y mucho más. El cuarto jinete del Apocalipsis representa plagas o enfermedades (Apocalipsis 6:8). Lo que estamos viendo es solo el preámbulo de lo que viene. Dios va a permitir más las maldiciones, dando tiempo para que la gente cambie… y si no cambia, estas se harán más intensas.

Enseguida, Dios nos dice que “sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán” (v. 16). De hecho, las grandes corporaciones están consumiendo las granjas en Estados Unidos y Canadá… y cada vez más, las sedes de esas corporaciones se encuentran fuera de Norteamérica.

“Otra variante de la inversión en tierras que ha adquirido mayor importancia en los últimos años, es cuando la propiedad y control de la tierra y de los alimentos que produce, van al exterior…  La inversión en tierras agrícolas es una estrategia clave para los gobiernos deseosos de estabilizar las fuentes y precios de sus alimentos. Al comprar y trabajar tierras en otros países, los compradores extranjeros pueden mantener su caudal de alimentos, y otros productos agrícolas sin tener que competir por los productos esenciales en el mercado mundial. Los inversionistas extranjeros compran varios centenares de miles de hectáreas, digamos en África, para producir aceite de palma, caucho o algún biocombustible. Los acuerdos suelen ir acompañados de promesas de empleo, infraestructura, desarrollo de recursos o solo un estímulo a la economía nacional; pero con frecuencia sucede que esas promesas no llevan a nada. La población local no recibe ningún beneficio y pierde sus derechos a trabajar la tierra, su acceso al agua e incluso sus casas” (TheCounter.org, 31 de julio del 2017).

Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y China están comprando tierras, minerales y derechos al agua en toda Norteamérica y África. Los porcentajes en Estados Unidos todavía son pequeños: aproximadamente el dos por ciento de sus tierras agrícolas son de propiedad extranjera. Pero en tiempos de escasez, aun los porcentajes pequeños pueden ser considerables… y lo importante es la tendencia de la curva. El Dios de la Biblia advierte que los pueblos descendientes de Israel perderán el control de su propia tierra si continúan despreciando sus mandamientos.

Además: “Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga” (Levítico 26:17). La manera desastrosa como Estados Unidos se retiró de Afganistán es un cumplimiento de esta profecía. Puede interpretarse de diferentes maneras, pero los enemigos lo ven de una sola manera: aguantaron y derrotaron a una superpotencia más. Estados Unidos aprendió lo que ya habían aprendido los británicos y los rusos: que no conviene pelear una guerra en Afganistán.

Tanto la casa de Judá (el pueblo judío), como la casa de Israel (el pueblo estadounidense y los descendientes de los británicos); habrían de tener gran poderío militar “en los días venideros”, según la profecía (Génesis 49:1, 9, 22-24; Deuteronomio 33:13-17). Hoy estas naciones sienten un gran orgullo por su poder, pero Dios advierte: “Quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo” (Levítico 26:19). Afganistán fue solo el comienzo. ¿Acaso no vemos la tormenta generada por esa derrota? Corea del Norte de nuevo está probando misiles. China está sobrevolando Taiwán. Los problemas entre Irán e Israel no desaparecen. A finales de febrero, Rusia lanzó un violento ataque militar contra Ucrania: cuando usted lea esto, ¿habrá caído Ucrania, o se habrá desatado un prolongado conflicto con participación de las fuerzas militares de otras naciones? ¿Persistirá la resistencia ucraniana? Varias fuentes noticiosas informaron en enero que Rusia no descarta la posibilidad de enviar tropas a Cuba y Venezuela. ¿Qué pasará si estallan dos o más guerras al mismo tiempo? ¿Quién quisiera ser el presidente de Estados Unidos en ese momento?

Dios también declaró: “Haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto” (Levítico 26:19-20). Todos nos enteramos de las amplias sequías de los últimos años en Australia, el Occidente de Estados Unidos y Canadá. Pero, ¿cuántos saben de la baja abrupta de las cosechas de naranja en la Florida en los últimos dos decenios? La baja se debe al llamado enverdecimiento de los cítricos, una de las enfermedades más dañinas del mundo para los cítricos. La propaga un insecto, no tiene remedio y generalmente mata al árbol en el espacio de pocos años. ¿Cuál es la magnitud del daño causado a las cosechas de naranja en la Florida?

“Se prevé que la Florida producirá el menor número de naranjas en más de 75 años desde la temporada de 1944-1945. Según proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la industria, que en la Florida vale 9.000 millones de dólares, producirá solo 44,5 millones de cajas de 40 kilos, o sea una reducción de 1,5 millones de cajas comparada con el mes de diciembre. Debe compararse también con el año cuando la Florida produjo 244 millones de cajas” (NewsWeek.com, 19 de enero del 2022).

Advertencia de un centinela

Con tantas noticias malas, ¿habrá alguna buena? Quizás usted se pregunte por qué El Mundo de Mañana presenta tantos panoramas sombríos. La respuesta está en la Biblia. Dios nos ordena que digamos al mundo la verdad sobre nuestro comportamiento y adónde nos lleva. Al profeta Ezequiel le dijo que fuera un centinela para la casa de Israel, advirtiéndole de un cautiverio inminente a causa de sus pecados. ¿Ve usted el problema? ¡Las diez tribus del Norte, o casa de Israel, habían caído en cautiverio más de cien años antes de escribirse las profecías de Ezequiel! Esto significa que las instrucciones eran para otros que debían cumplir la advertencia del centinela en un futuro muy lejano, al final de la presente era. Veamos la grave responsabilidad que esto implica: “Si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no se prepara, y viniendo la espada, hiere a alguno de ellos, este fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del centinela” (Ezequiel 33:6, RV 1995).

Al profeta Isaías le dijo Dios: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Isaías 58:1). Quienes no sepan dónde encontrar la casa de Israel no están exentos: Dios dice que cualquiera que ve el rumbo que lleva la humanidad debe dar la voz de alarma. “Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá El que pesa los corazones? El que mira por tu alma, Él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras” (Proverbios 24:11-12).

Dios describió el estado del mundo en los tiempos del fin, cuando los falsos líderes religiosos le dirían al pueblo lo que desea oír y no lo que necesita oír, que es un mensaje de arrepentimiento. “Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre. Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley del Eterno; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.” (Isaías 30:8-11).

La esperanza de un mundo mejor

El Mundo de Mañana continuará diciendo la verdad a la casa de Israel y a la humanidad en general. Lo haremos con la esperanza de que mucha gente cambie por su propio bien. ¡Este es el verdadero amor! “Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6). También proclamaremos la buena noticia de que Jesucristo va a regresar pronto a salvar a la humanidad de su propia locura. Jesús se refirió a las congojas desesperadas en que nos meteremos, la destrucción segura de toda vida en el planeta, pero también nos dio la seguridad de que intervendrá para poner fin a todo eso (Mateo 24:21-22).

Proclamaremos también la buena noticia, el mensaje evangélico que Jesús vino a anunciar: el Reino de Dios que vendrá a la Tierra (Marcos 1:14-15, Lucas 4:43). La Biblia prevé un reinado de Jesucristo que durará mil años, en los que habrá paz, equidad y prosperidad para todos. También leemos que los verdaderos seguidores de Jesús en esta vida, reinarán con Él para ayudar a que todo esto se haga realidad (Lucas 19:11-24; Apocalipsis 5:9-10; 20:4). ¡Imaginemos! ¡Podemos cumplir un papel importante en la solución de los problemas de la Tierra! ¡Esa es la buena noticia que Jesús vino a proclamar! [MM]

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