¿Cómo podemos dar todo gratuitamente?

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Entre nuestros recursos, hay dos que el lector probablemente no conoce. Creo que ni siquiera los hemos anunciado al público ni los hemos mencionado en nuestra revista en años. ¿Sabe usted cuáles son?

Hay una razón que explica por qué a esta columna le doy el título: Mensaje personal. Porque me da la oportunidad, como director de la revista, de comunicarme con ustedes para tratar las cosas que ocupan mi mente; y en este número permítanme responder a tres preguntas que muchas personas nos hacen: “¿Quién patrocina a El Mundo de Mañana?”, “¿Realmente es gratis?” y “¿Cómo pueden costear tantas transmisiones y regalar todas sus publicaciones sin jamás pedir dinero?”

Primero responderé a la segunda pregunta: Sí, todo lo que anunciamos lo damos gratuitamente, sin condiciones y sin recurrir a las emociones. No vendemos revistas, folletos, DVD ni CD… ahora ni nunca. Las 24 lecciones de nuestro Curso bíblico por correspondencia se envían sin costo alguno. No ofrecemos camisetas, jarras, tarjetas de oraciones ni ningún otro objeto de esos que probablemente han visto a la venta en otras iglesias.

La respuesta a la primera pregunta: “¿Quién patrocina a El Mundo de Mañana?”, explica la respuesta a la tercera. La revista y las transmisiones de El Mundo de Mañana son patrocinadas por la Iglesia del Dios Viviente, formada por miembros dedicados que buscan poner en práctica “todo el consejo de Dios”, como dijo el apóstol Pablo en Hechos 20:27. Ese consejo incluye las leyes bíblicas sobre el diezmo o décima parte. La mayoría de nuestros miembros entregan sus diezmos y ofrendas voluntaria y fielmente durante el año. ¡Ni siquiera recogemos ofrendas en nuestros servicios religiosos cada sábado!

Jesús planteó nuestra misión en Mateo 28:19-20: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. En Marcos 16:15 nos da este mandato claro: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Dijo, además, que antes de su regreso habremos cumplido esta misión: “Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Como bien lo saben nuestros lectores, jamás pedimos donaciones en el programa El Mundo de Mañana, ni en la revista ni en las demás publicaciones. Los colaboradores y miembros de la Iglesia del Dios Viviente toman en serio estas palabras de Jesús: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mateo 10:8, Biblia de Jerusalén).  O como lo expresa Proverbios 23:23: “Compra la verdad, y no la vendas”.

Una manera diferente

De los actuales 290.000 suscriptores de esta revista, solamente unos 15 de cada 100 contribuyen con esta obra. Muchos lo hacen solo una o dos veces en un período de varios años. Agradecemos a todos aquellos que contribuyen, cualquiera que sea la frecuencia de su aporte, y sin importar si es grande o pequeño. También agradecemos a nuestros suscriptores que por cualquier motivo no contribuyen. Hacemos saber que nuestras publicaciones son gratuitas y de hecho lo son. Quizás esto parezca sorprendente, pero el hecho es que tomamos tan en serio el envío gratuito de nuestras publicaciones, que devolvemos el dinero cuando alguien nos hace saber explícitamente que lo envía en “pago” por el material recibido. Así sucede en nuestras oficinas en todo el mundo. Lo puedo confirmar personalmente, ya que fui director de la Iglesia del Dios Viviente y de El Mundo de Mañana en Canadá durante más de 13 años, y en el Reino Unido durante dos años, antes de trasladarme a nuestra sede mundial en Charlotte, Carolina del Norte.

Cada mes alguno de nosotros, y generalmente yo mismo, dirige una carta a los miembros y colaboradores para expresar nuestro agradecimiento por su apoyo, y ponerlos al día en cuanto a las profecías bíblicas y las tendencias que están ocurriendo en el mundo. También damos información sobre los nuevos hechos en la propia organización de la obra a la cual contribuyen.

La Iglesia del Dios Viviente tiene más de 390 congregaciones dispersas por Norte, Centro y Sudamérica, así como en Australasia, el Reino Unido, Europa, y África. En unión de nuestros colaboradores que han optado voluntariamente por ser parte de la obra, formamos un grupo pequeño pero dedicado y dispuesto a ir contra la corriente de este mundo (Efesios 2:1-2); siguiendo el camino de Jesucristo y el ejemplo de los cristianos del primer siglo. Nuestros miembros rechazan las tradiciones paganas que se han infiltrado en la cristiandad moderna. Guardamos los días que Dios manda guardar y seguimos las verdaderas doctrinas que se hallan en la Biblia.

Al comienzo de esta columna hice referencia a las dos publicaciones menos anunciadas y menos solicitadas que ofrecemos. ¿Sabe cuáles son? ¡Una es nuestro folleto titulado: El pueblo de Dios y el diezmo. No lo promocionamos con frecuencia porque deseamos evitar la impresión de que haya alguna condición ligada a estas cosas gratuitas. El envío de nuestro material no depende para nada de que se done o no a esta obra. Aunque el folleto citado aparece entre nuestros recursos digitalizados en la internet y en la lección 16 de nuestro Curso bíblico, ocupa el segundo lugar entre los folletos menos promocionados y solicitados que tenemos. Muy pocos de nuestros suscriptores saben siquiera que existe. Hasta donde recuerdo, jamás se ha mencionado en nuestro programa El Mundo de Mañana.

Y hablando de la internet, en nuestro sitio hay un enlace para el que desee hacer una donación. Lo tenemos solamente porque algunas personas desean ayudar y preguntan cómo hacerlo. No lo promocionamos ni lo colocamos en un lugar destacado, como se ve en tantos sitios en la red. Está allí estrictamente como un servicio para quienes deseen donar voluntariamente, pero no se apela a nadie para que lo haga.

¿Cuál será el otro recurso que se anuncia aún menos que nuestro folleto sobre el diezmo? El que casi ningún suscriptor y probablemente muy pocos miembros conocen, es una hoja informativa sobre donaciones planeadas. Algunos miembros, colaboradores y suscriptores desean incluirnos en su testamento u otro plan de donaciones futuras. Enviamos este recurso sobre donaciones testamentarias únicamente a solicitud de los interesados que desean hacer voluntariamente este tipo de aporte.

Comprendo que me arriesgo a despertar el lado cínico de algunos: pensarán quizá que este es un pedido de dinero. Si así lo creen, lo comprendo, pero no tenemos nada que ocultar; y como recibimos esas tres preguntas con cierta frecuencia, me parece que debemos ser francos con el público y simplemente decir las cosas como son. El Mundo de Mañana es patrocinado por la Iglesia del Dios Viviente y otras personas que desean contribuir con esta obra, de esta manera podemos enviar todo nuestro material real y verdaderamente en forma gratuita.

Dios proveerá

Lo más importante, es que continuaremos enviando nuestros recursos sin costo alguno. Nadie le llamará a usted para pedirle dinero ni venderle nada. Rogamos que no se sienta jamás bajo presión de aportar a esta obra. Agradecemos muchísimo a quienes lo hacen, pero esa decisión le corresponde a cada persona delante de su Creador. Nosotros haremos lo que siempre hemos hecho: Confiar en que Dios proveerá. Para nosotros, la fe de que Dios proveerá es real. Siempre ha provisto, y de ello es prueba tangible cada número de El Mundo de Mañana que usted recibe.

De vez en cuando pedimos a nuestros suscriptores que renueven su suscripción gratuita. No es para que contribuyan con dinero, sino para confirmar que siguen interesados en recibir más ejemplares de El Mundo de Mañana. Consideramos que, para ser buenos administradores, no debemos enviar revistas a personas que ya no las desean.

Muchos telepredicadores venden sus productos con un fondo de música sentimental, fotos de huérfanos y llorosas peticiones de dinero. Nosotros jamás lo haremos. Esta revista y todos nuestros recursos son verdaderamente gratuitos: para recibirlos, basta solicitarlos.