Preguntas y Respuestas

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¿Qué es exactamente el pecado imperdonable?  

 

Pregunta: En Mateo 12:31-32, Jesús habló de un pecado imperdonable. ¿Qué es y por qué no puede ser perdonado?

Respuesta: La idea de quedar apartados de Dios para siempre es algo espantoso. Muchas personas no han entendido bien este concepto y viven preocupadas sin motivo.

En Mateo 12 trajeron delante de Jesús a un hombre poseído. Cuando Jesús echó fuera al demonio, el hombre recobró la vista y el habla. La multitud que observó tan prodigioso milagro, exclamó: “¿Será este aquel Hijo de David?” (Mateo 12:22-23). Pensaron que Jesús podría ser el Mesías profetizado porque “nunca se ha visto cosa semejante en Israel” (Mateo 9:33).

Los fariseos, llenos de envidia y de furia, quisieron desacreditar a Jesucristo diciendo que había hecho este milagro “por Belcebú, príncipe de los demonios” (Mateo 12:24). La respuesta de Jesús fue una severa advertencia: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (vs. 31-32). Jesús consideró que estos fariseos inconversos eran responsables de su propia actitud.

La palabra blasfemia viene del griego blasphëmia, “hablar injuriosamente de Dios o las cosas sagradas. Jesús dijo que era blasfemia hablar contra el Hijo del Hombre y el Espíritu Santo. ¿Por qué era perdonable la blasfemia contra Jesucristo pero no contra el Espíritu Santo?

Jesús vino en la carne como un judío común y corriente de su época, el Hijo de un humilde carpintero. A muchos les costaba entender quién era en realidad, ya que no parecía alguien especial y único (Isaías 53:2). En cambio, nadie, ni siquiera los fariseos con todo su rencor, podían equivocarse ante el poder del Espíritu Santo. Nicodemo, que también era fariseo, comprendió que Jesús era un maestro enviado por Dios. ¡Sabía que el poder de Dios estaba con Él! (Juan 3:1-2). Las multitudes también reconocieron a voces esta verdad que los fariseos querían negar.

Los fariseos, sabiendo que no era así, atribuyeron los milagros de Jesús al poder malévolo de Belcebú, otro nombre de Satanás. Las acciones de los fariseos eran una ofensa contra el poder de Dios, puesto que le atribuían el poder del Espíritu del Padre, que actuaba en Jesucristo, a un “espíritu inmundo” (Marcos 3:28-30).

El apóstol Pablo también advierte a los cristianos del peligroso camino que conduce al pecado imperdonable: “Es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6:4-6).

El pecado imperdonable implica apartarse, después de haber conocido el poder y “la buena palabra de Dios”, al punto que se hace “imposible” el verdadero arrepentimiento. Los fariseos habían presenciado los milagros efectuados por el poder del Espíritu de Dios, y por tanto estaban en peligro de rechazar deliberadamente no solo a Jesucristo, sino también al poder de Dios que transforma a los seres humanos en sus hijos (Romanos 8:15). Estaban a punto de pecar “voluntariamente” (Hebreos 10:26), cauterizando la conciencia de modo irreparable, y era preciso que se arrepintieran y cambiaran su modo de pensar ¡antes que fuera demasiado tarde!

Los verdaderos cristianos deben cuidar mucho lo que dejan entrar en su mente. Su deseo es que el Espíritu Santo los guíe: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Romanos 8:14), “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5).

Para más información sobre el pecado imperdonable, busque en línea nuestro artículo “¿Existe el pecado imperdonable?” Publicado en la edición de mayo y junio del 2015 de El Mundo de Mañana: www.elmundodemanana.org enlace: Revistas. [MM]

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