No puedes sentarte con nosotras

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Es fácil acostumbrarse a su grupo selecto de amigos, pero ¿qué puede hacer para ir más allá de sus relaciones habituales y confraternizar con todos?

La película de 2004 llamada “Mean Girls” (que traduce a “Chicas malas”) se ha convertido en un clásico para algunas personas de la Generación X, ya que muchas de las frases y citas de la película se han utilizado de manera habitual por más de diez años. Vemos impresiones en camisetas y otros artículos de parafernalia que pueden decir algo como "No puedes sentarte con nosotras" o "Los miércoles nos vestimos de rosa" y "¡Eso es genial!".

La película trata esencialmente sobre el drama entre grupos sociales en una escuela secundaria y muestra como las chicas son exclusivistas con sus amistades. Si bien las películas no son imágenes exactas de la realidad, hay momentos en nuestra vida en que también somos exclusivistas con nuestras amistades. ¿Alguna vez nos percatamos de cómo nosotras, como mujeres cristianas, estamos haciendo amistades? Si bien no tiene nada de malo tener una amiga cercana en quien podamos confiar, ¿estamos excluyendo a otros en el proceso? En la Biblia, vemos ejemplos de amistades como las de David y Jonathan y Maria y Elizabeth, pero no vemos ningún caso en el que se muestre menos respeto a los demás en su presencia, o donde se comporten como si sus amistades "especiales" los hicieran mejores que otros.

Ya sea intencionalmente o no, ¿por qué nos acercamos a algunas personas más que a otras? Todos venimos de diferentes lugares y orígenes, pero una cosa que nos une a todos es nuestro llamado a ser parte de la familia de Dios. Naturalmente, no podemos tener cercanía con todos, ni tener intereses en común con todos, pero debemos tener cuidado de no dejar que la sociedad influya en nuestros pensamientos y comportamientos con respecto a cómo establecemos amistades. ¿somos amables con los demás? No se trata de solo regalar una media sonrisa o un gesto rígido, sino de tener algún tipo de interacción con todos, especialmente con aquellos con los que nunca haríamos amistad.  ¿Nos esforzamos por pasar tiempo con otras personas fuera de nuestro "grupo habitual" de amigos?

Necesitamos hacer un esfuerzo consciente para alejarnos de los ejemplos mundanos de amistad y estudiar ejemplos bíblicos que realmente importen. Las personas equivocadas y las influencias equivocadas pueden afectarnos: "No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres" (1 Corintios 15:33). A lo largo de los años, los programas de televisión y las películas como “Amigos”, “Sexo y la ciudad” y “Amas de casa desesperadas”, han retratado el exclusivismo, el chisme, la calumnia, la infidelidad y otros comportamientos negativos como formas normales de interacción entre amigos, específicamente entre mujeres, aunque se nos dice claramente que debemos evitar tales cosas (Proverbios 20:19; Salmo 34:13). Los medios populares retratan la idea de que "si tengo a mis amigos, no necesito nada más". Este tipo de creencias son falsas y engañosas, y centran nuestra atención en actitudes mundanas. Necesitamos preguntarnos cómo estamos aprendiendo y creciendo por medio del tiempo que pasamos con los demás y recordando la advertencia de Pablo "Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres" (Tito 3:2).

La próxima vez que esté sentado allí hablando con su gente "habitual", invite a otros a unirse. Escuche y preste atención. El lenguaje corporal dice mucho y realmente hace una diferencia en cómo las personas nos perciben. Si está de brazos cruzados, callado y serio, se está cerrando a los que le rodean y no está dando la apariencia de ser una persona amigable.

Usted puede estar alejando a las personas sin siquiera darse cuenta. Si elige estar siempre con sus "mejores amigas", esencialmente se está desconectando, y esto le impide conocer a otros y posiblemente desarrollar nuevas relaciones significativas. Como dice el dicho: "haz nuevos amigos, pero conserva los viejos". Si siempre está con su "grupo", ¿cómo se beneficia usted mismo y como beneficia a los demás? ¿Realmente está haciendo el esfuerzo de conocer a sus hermanos y hermanas en la fe?

Proverbios 27:17 dice: "Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo". Las mujeres de cualquier edad podemos caer en la trampa de no acercarnos a otras personas, pero si podemos ser proactivas y hacer el esfuerzo y podemos ser un ejemplo para otros para que ellos también puedan hacer lo mismo.

¡Tome medidas para desarrollar sus relaciones con los demás! Lea los increíbles artículos "Amplíe su círculo de amigos" y "Cultivar relaciones interpersonales” hoy.