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Pregunta: Viajando en taxi a un hotel, vi una estatuilla en el tablero de instrumentos, y el taxista me dijo, con mucha satisfacción, que era san Cristóbal, su protector contra accidentes. Mis preguntas son: ¿Qué es un santo? Y, ¿quiénes son los santos según la Biblia?
Respuesta: Mucha gente piensa en los santos como los grandes hombres de la Biblia, personajes como los profetas y los apóstoles. Para otros, los santos son personas que llevaron una vida cristiana de servicio ejemplar, y que han sido formalmente canonizados por su Iglesia. Según el concepto de algunos, los santos patronos interceden de manera especial por ciertos grupos de suplicantes: en el Martirologio Católico figuran más de 7.000 personas consideradas santas, con los días de fiesta asignados a ellas en el calendario de la Iglesia, y muchas también con su área de patronato.
Ciertos grupos religiosos veneran a los santos, es decir, los miran con respeto reverencial, y piensan que pueden invocarlos en oración para que intercedan ante Dios. Encontramos prácticas similares en varias religiones paganas, con su panteón de deidades a quienes los creyentes presentan ofrendas, a la vez que piden favores.
Sin embargo, la Biblia nos da una definición muy distinta, e identifica claramente a quienes Dios cuenta como santos. La palabra “santo” y sus derivados, aparece muchas veces en la Biblia, pero el número de veces varía de una versión bíblica a otra. ¿Por qué las diferencias? Porque las mismas palabras hebreas o griegas pueden traducirse no solo como “santo”, sino como sagrado, ungido o cosa consagrada, según el contexto.
Daniel 7:21-27 habla de un líder en los tiempos del fin que “hacía guerra contra los santos”, alguien que perseguirá a quienes finalmente entrarán en el Reino de Dios. El apóstol Pablo cuenta como “santos” a muchos hermanos y hermanas de la Iglesia que vivían en Roma (Romanos 16:1-15). En otra epístola también saluda a los “santos… que están en Éfeso” (Efesios 1:1). Y a los hermanos en Corinto les dio instrucciones sobre “la ofrenda para los santos” en Judea (1 Corintios 16:1). El dramático relato de la conversión de Saulo menciona a los santos de Jerusalén, Lida y Jope (Hechos 9:13, 32, 41-42).
Sobre la palabra “santo”, la International Standard Bible Encyclopedia dice lo siguiente: “Si bien hagioi ocurre con más frecuencia en el Nuevo Testamento que qadhosh en el Antiguo, ambas se aplican con uniformidad práctica, no a una persona, sino al conjunto del pueblo de Dios”. Prosigue, afirmando que “la consagración (el hecho de apartar a una persona de manera especial como del pueblo de Dios), nace no del hombre sino de Dios, y que no es, por consiguiente, algo optativo, ni que admite grados de progreso, sino por el contrario, constituye desde el principio un deber absoluto”.
La misma Biblia, es decir, la Palabra de Dios, define en términos claros y sencillos lo que es un santo: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).
El uso bíblico indica claramente que los santos son personas llamadas por Dios, y que se han dedicado a obedecer y servirle. Los miembros de la verdadera Iglesia de Dios, establecida por Jesucristo, son santos mientras habitan en la Tierra, así como los suyos que han muerto y están en el sepulcro esperando la resurrección al regreso de Jesucristo. Y Jesucristo es el único intercesor para toda necesidad de los discípulos.
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