¡Más pruebas de la validez de la Biblia!

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Según el Jerusalem Post, arqueólogos de la Universidad de Jerusalén recientemente desenterraron un sello de la Ciudad de David con la inscripción “(perteneciente) a Natán-melec, siervo del Rey” (1 de abril de 2019). Se estima que el sello es de unos 2,600 años de antigüedad y se remonta a la época del rey Josías de Judá. De hecho, Natán-melec era el nombre del “cual tenía a su cargo los ejidos”, posiblemente la corte fue de los establos reales del rey (2 Reyes 23:11).

Aunque los arqueólogos no están seguros de si este Natán-melec es el mencionado en la Biblia, otros descubrimientos recientes ayudan a establecer esta conexión. El Post informa: “La bulla de arcilla (impresión del sello), junto con otros artefactos, fue descubierta dentro de un edificio público que fue destruido durante la destrucción del primer Templo y fue descubierta durante la excavación arqueológica del estacionamiento de Givati ​​en el Parque Nacional de la Ciudad de David en Jerusalén”. También se han encontrado otros sellos con los nombres de hombres que fueron contemporáneos de Natán-melec.

Mientras los críticos continúan cuestionando la validez de la Biblia, la evidencia arqueológica continúa emergiendo en apoyo al registro histórico de la Biblia, como lo ha hecho durante siglos. Sin embargo, estos nuevos descubrimientos rara vez se mencionan en la prensa popular. Como resultado, muchos asumen que las ideas de los críticos, de que la Biblia no es históricamente precisa, son ciertas. El apóstol Pablo advirtió acerca de la “impiedad e injusticia de los hombres que detienen [retienen] con injusticia la verdad” y que tales acciones erróneas conducen a otros problemas sociales graves que eventualmente provocarán la “ira de Dios” (Romanos 1:18–32); problemas que existirán en el mundo entero en los postreros días (2 Timoteo 3:1–5). Sin embargo, hay buenas noticias: se acerca el día en que toda la humanidad reconocerá al gran Dios por quién Él es (Ezequiel 5:13; 6:14; 7:4, 27); que la Biblia es verdadera de principio a fin (Salmos 119:160); y que “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Para una mejor comprensión de la precisión de la Biblia, lean:  La Biblia: ¿realidad o ficción?