El asesino que ignoramos

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Al momento de escribir estas líneas, se han reportado oficialmente más de 3,7 millones de muertes relacionadas con la Cóvid-19 en todo el mundo desde que comenzó la pandemia. Este virus ha mantenido al mundo como rehén durante más de un año. Pero ¿sabe qué agente legal, mortal y causante de enfermedades mató a casi 8 millones de personas en 2019 y podría matar a otras tantas este año? Si dijo el cigarrillo, ¡tiene razón! En 2019, más de 1.100 millones de personas eran fumadores, y ese número aumentó en 150 millones (equivalente a casi la mitad de la población de Estados Unidos), en solo nueve años.

Fumar cigarrillos afecta a personas de todas las edades y de todas las razas y nacionalidades. La mayoría de los fumadores (89 por ciento) comienzan a fumar a los 25 años. Después de eso, pocos parecen estar interesados ​​en comenzar con este hábito mortal. En el mes de mayo, The Guardian informó que dos tercios de los fumadores viven en solo diez países: China, India, Indonesia, Estados Unidos, Rusia, Bangladesh, Japón, Turquía, Vietnam y Filipinas. De hecho, uno de cada tres fumadores de tabaco, más de 340 millones de personas, vive en China. Fumar es mortal: del 80 al 90 por ciento de las muertes por cáncer de pulmón en los Estados Unidos están relacionadas con el tabaquismo (CDC.gov).

Los cigarrillos son un producto único que, incluso cuando se usa según las indicaciones, probablemente matará a dos tercios de sus consumidores. Los cigarrillos están científicamente diseñados para causar adicción a los fumadores, convirtiéndolos en clientes de por vida. Los cigarrillos enferman a la gran mayoría de los fumadores y también aumentan el riesgo de muerte por otras enfermedades. La Biblia nos instruye a cuidar nuestro cuerpo porque nuestro cuerpo no es nuestro (1 Corintios 6:19). De hecho, las Escrituras establecen: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (v. 20). Los cigarrillos no solo son mortales, sino que también son una sustancia a la que muchos recurren en busca de una sensación artificial de paz y seguridad, y para aliviar el estrés. Sin saberlo, muchos hacen de los cigarrillos su salvador, quebrantando el primer mandamiento. Lamentablemente, en nuestras sociedades de hoy, este hábito mortal que destruye nuestros cuerpos dados por Dios es aceptado como normal y un derecho individual. Para más información sobre este tema, lean Principios bíblicos de la salud.