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¿Es usted un jugador? «¡No!», diría la mayoría de la gente: «No voy a los casinos, ni juego a la lotería, ni apuesto a los caballos». Es bueno no apostar, porque el sentido común dice que el sistema está diseñado para que pierdas con el tiempo.
Pero, ¿juega usted con las probabilidades de otras maneras? Esto me vino a la mente mientras observaba a tres jóvenes adultos fumando cigarrillos, inmersos en una animada conversación a las afueras de una tienda de conveniencia. Eran personas jóvenes, aparentemente sanas, despreocupadas por las consecuencias de sus actos.
¿Qué mentalidad se requiere para colocar hojas secas envueltas en papel entre los labios y prenderles fuego? ¿Tiene algún sentido aspirar humo hacia dentro de la boca, la garganta y los pulmones, órganos que, evidentemente, fueron diseñados para recibir aire limpio y fresco? La advertencia impresa en el paquete en el que se venden los cigarrillos pasa desapercibida, y las humildes advertencias de la profesión médica y de las agencias gubernamentales a menudo son ignoradas.
Los cigarrillos no son la única forma nociva de adicción al tabaco. Fumar puros ha resurgido en popularidad en los últimos años, particularmente entre los hombres jóvenes. Las pipas, el tabaco de mascar y el rapé (ahora denominado «tabaco sin humo») continúan utilizándose, especialmente por los jóvenes y por los estratos económicos más bajos de nuestra sociedad.
Millones de personas consumen sin justificación y sin preocuparse por las consecuencias de productos elaborados con una sustancia que, según se sabe, provoca cáncer de pulmón, de boca, de garganta, etc. Estas personas juegan con las probabilidades con una baraja que está en su contra; desafían el azar pensando: «A mí no me pasará».
Visite un hospital donde se trate a pacientes con enfisema. Visite una sala de oncología y contemple la miseria y el sufrimiento causados por el cáncer de pulmón, de boca y de garganta. Los hechos no mienten. La evidencia recopilada a lo largo de varias décadas es concluyente, fumar, o el uso del tabaco en cualquiera de sus formas, puede resultar mortal a largo plazo.
¿Por qué lo hace la gente? Porque es «genial». Porque está «de moda». Existe una presión social para hacer lo que hacen los demás, incluso si ello resulta peligroso y denota un desprecio temerario por las consecuencias. Al fin y al cabo: «¡A mí no me pasará!». Pero puede suceder, y de hecho sucede, a aquellas personas que intentan desafiar las probabilidades.
Esta actitud, así como sus consecuencias, no se limitan únicamente al consumo de tabaco. Considere a aquellos que conducen un vehículo mientras beben, o después de haber consumido unas copas con amigos. Piense en quienes no usan el cinturón de seguridad mientras conducen o viajan en un vehículo. ¿Qué hay de aquellos que conducen con neumáticos desgastados? Y algunos conductores parecen pensar que los límites de velocidad en nuestras carreteras son para los demás, no para ellos.
Existen muchos otros comportamientos de alto riesgo que pueden causar dificultades y sufrimiento, tales como la miríada de problemas que resultan de la actividad sexual promiscua en todos los niveles de la sociedad.
Mientras usted lleva a cabo su rutina diaria, ¿intenta desafiar las probabilidades e ignorar los principios básicos para mantener una buena salud mental y física? En la antigüedad, el rey Salomón de Israel, un hombre dotado de sabiduría como un don de Dios, escribió acerca de la importancia de tomar decisiones sensatas si uno desea tener una buena vida y una larga existencia «El hacer maldad es como una diversión al insensato; más la sabiduría recrea al hombre de entendimiento» (Proverbios 10:23). También dijo «El sabio teme y se aparta del mal; más el insensato se muestra insolente y confiado» (Proverbios 14:16).
Parece muy claro que los insensatos no están interesados en escuchar instrucciones para su propio bien. Están demasiado ocupados desafiando las probabilidades. Para obtener la perspectiva correcta sobre por qué es imperativo que utilicemos esta vida física de una manera piadosa, solicite nuestro folleto titulado *El misterio del destino humano*. Es totalmente gratuito. Asegúrese también de ver el programa «Se está jugando la vida».