Un día provechoso

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Cuando nos despedimos de alguien es común decir "¡Que tengas un buen día!". Crea un efecto muy alentador y positivo. Esta expresión ha existido por bastante tiempo y simplemente significa "espero que tengas un día provechoso". No es sólo una expresión casual y pienso que la mayoría de las personas lo dicen sinceramente.

Al levantarme cada mañana, creo que la mayoría de las damas tenemos la intención de tener un día provechoso. Y todos sabemos que poner a Dios primero por medio de la oración puede hacer una gran diferencia en nuestro éxito. Sin embargo, algunos días, no importa cuánto lo intentemos, pueden suceder cosas que desvíen nuestro enfoque y nos desvíen de nuestra meta. En estos casos, es posible que necesitemos orar más y pedir que Dios nos ayude dándonos dominio propio.

Soy una persona a la que le gusta madrugar, y disfruto de estudiar la palabra de Dios temprano, cuando mi mente está fresca y alerta. Si no tengo mucho tiempo, una de mis escrituras favoritas es el Salmo 15. Este salmo solo tiene cinco versículos, pero está repleto de buenas preguntas. El versículo uno, pregunta: “Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? ". Luego, el versículo dos responde: “El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón". Continúa enumerando otras cualidades de la justicia, terminando con las mismas palabras alentadoras en la última oración del versículo cinco: “El que hace estas cosas, no resbalará jamás”. Una escritura complementaria es el Salmo 24:3–5 “¿Quién subirá al monte del Eterno? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición del Eterno, y justicia del Dios de salvación". Estas escrituras me ayudan a recordar que debo seguir el camino correcto y hacer de mi día uno provechoso.

La mayoría de las jóvenes que conozco desean conocer al "hombre de sus sueños" y vivir felices para siempre. Créame, uno piensa mucho en esto, pero a veces falta preparación. Con estos pensamientos en mente, volvamos a la razón original por la que Eva fue creada. En Génesis 2:18 leemos: “Y dijo el Eterno Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él". Eva fue creada para ser una ayuda idónea para Adán, desempeñando el papel de esposa como ama de casa.

Este tipo de relación matrimonial ha sido difamada y desacreditada en los tiempos modernos debido a ciertos aspectos del pensamiento moderno. Sin embargo, administrar un hogar como esposa y madre puede ser muy gratificante, satisfactorio e incluso inspirador, si se hace con amor y amabilidad de una manera piadosa. Las bendiciones abundan para aquellas que sirven de esta forma a los demás.

Las jóvenes pueden tener éxito en los deseos que antes mencioné si están preparadas. Algunas me han dicho que se sorprendieron gratamente al descubrir talentos y habilidades que ni siquiera sabían que poseían, después de tener un hogar y una familia propias, lo que puede dar lugar a muchos días provechosos.

Para tener un día provechoso, uno debe optar por comenzar con una actitud positiva. “Encomienda al Eterno tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3). También, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Filipenses 4: 8). Y mientras pensamos en estas cosas, no olvidemos mantener las cosas importantes que ya hemos logrado, como el apóstol Pablo exhortó a los filipenses, “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa” (Filipenses 3:13–16).

En nuestra búsqueda por tener un día provechoso, con demasiada frecuencia podemos encontrarnos preocupados por cosas pequeñas, la mayoría de las cuales, si se analizan correctamente, "no valen un comino" como dice el dicho. Este tipo de pensamiento e inquietud puede volverse habitual y preocupante para otros, y puede requerir un gran esfuerzo, con la ayuda de Dios, para erradicarlo.

En tiempos pasados, mi esposo me ayudó mucho en esta área. Simplemente diría: "Aleja tu mente de eso". Yo lo hacía, porque en realidad nos estaba haciendo un favor a los dos, y hasta el día de hoy todavía me inclino por ese sabio entendimiento. Entonces, como podemos ver en lo mencionado anteriormente, siempre que busquemos el Reino de Dios y Su justicia primero, y no nos dejemos desviar, podemos esperar muchos días provechosos.