Marta: ¿Discípula distraída?

Colleen Frank
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¿Por cuánto tiempo escucharía usted el Evangelio? Jesucristo tenía un mensaje, y Dios ha llamado tanto a hombres como a mujeres para que lo entiendan y le presten atención, desde la época de Jesucristo hasta nuestros días.

No sé usted, pero distraerme es una de mis mayores debilidades, y si usted es como la mayoría de las mujeres, también es un problema para usted. La distracción no es solo un problema de hoy en día; también fue un problema para las mujeres en los tiempos bíblicos. En el Evangelio de Lucas, leemos sobre una de esas mujeres: Marta. Vamos a examinar las cuestiones sociales y las costumbres del primer siglo para comprender mejor una lección de esta breve historia y como puede aplicarse a nosotras.

Lucas primero nos presenta a Marta cuando Jesús y sus discípulos entran en una aldea, y ella los invita a la casa que comparte con su hermana, María (Lucas 10: 38-42). Aunque nos encontramos con Marta y María en la última parte del ministerio de Jesús, el diálogo en este relato indica que ya se ha establecido una relación cercana. María ya está familiarizada con las enseñanzas de Jesús y desea ser su alumna. Marta había desarrollado una relación a gusto con Jesús, lo cual es evidente por la forma tan directa de su comunicación con él.

La hospitalidad en la antigüedad no era solo una cuestión de cortesía; era una costumbre social seria. El anfitrión o anfitriona era responsable de las necesidades y de la comodidad de sus huéspedes. Así que cuando Jesús y sus discípulos llegaron caminando por caminos polvorientos, se habrían quitado las sandalias y se les habría proporcionado agua para lavarles los pies o los habría lavado un criado y les habría dado agua para beber. La costumbre dictaba que las mujeres preparaban la comida y la bebida para sus invitados mientras los hombres se sentaban como estudiantes a los pies del rabino. Pero aquí es donde nuestra historia rompe con la tradición judía.

Para que María se sentara con los hombres y que Jesús la recibiera, fue porque se hicieron cambios radicales. Este es uno de los casos en que Jesús desafió las restricciones de siglos pasados que la sociedad había impuesto a las mujeres. En el mundo antiguo, Marta estaba en lo correcto al esperar que su hermana le ayudara. Marta fue la que actuó de acuerdo con la costumbre establecida. Quería a María en el lugar que le correspondía preparando la comida para sus invitados, pero Jesús le estaba mostrando a Marta que María estaba en el lugar correcto al sentarse a sus pies como un discípulo. Jesús rechazaba siglos de tradiciones judías. Jesús estaba mostrando a Marta y María, junto con Sus discípulos, que el evangelio del Reino estaba abierto tanto a hombres como a mujeres. También estaba validando el valor de las mujeres en una sociedad donde sus únicos propósitos eran casarse y tener hijos. Jesús demostró que las responsabilidades de las mujeres no se limitaban a la familia, sino que también tenían la oportunidad y la responsabilidad de desarrollar una relación con Dios.

¿Cómo ahora una mujer judía del primer siglo cumple con ambas responsabilidades? Jesús le enseña a Marta cómo. Lucas 10:40 dice que "Marta se preocupaba con muchos quehaceres". ¿Cuál es el resultado de su distracción? Jesús explica en el versículo 41, "Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas". De acuerdo, hacer la comida para al menos 15 personas es una tarea ardua, pero sus pensamientos y comentarios críticos a Jesús no eran apropiados para un invitado, y menos para Aquel que era su Mesías. La tierna reprensión de Jesús a Marta proporciona la guía necesaria: " Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte...". La respuesta de Jesús fue instructiva para Marta. Esta es una lección sobre prioridades. Según la costumbre judía, Marta hizo una buena elección, pero ahora Jesús dice que María, sentada como su discípula, ha tomado una mejor decisión.

Puede que no tengamos a Jesús físicamente entre nosotros para enseñarnos como Marta y María, pero tenemos su enseñanza en nuestras Biblias. ¿Qué puede mantenernos distraídos en nuestra sociedad? Además de nuestros deberes normales, tenemos las atracciones sociales de TV, películas, Internet, Facebook y correos electrónicos, para mencionar algunas. Establecer prioridades reducirá nuestras distracciones y nos mantendrá enfocadas en Dios, nuestra primera prioridad. Dios quiere que nosotros, como mujeres, seamos sus siervas y sus alumnas. También hemos sido invitadas a sentarnos a Sus pies mientras estudiamos Su Palabra. Tome la decisión correcta y no sea una discípula distraída.