La gran incógnita

Roger Meyer
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Todos hemos visto o leído noticias trágicas sobre un niño asesinado por este o aquel medio, o que está muriendo de una enfermedad terminal como cáncer o leucemia. De alguna manera, la muerte parece peor cuando se trata de un niño o joven que tenía todas sus esperanzas y sueños por delante. Pero la muerte de algún ser querido, ya sea joven o viejo, es emocionalmente doloroso.

¿Qué pasa cuando morimos? ¿conduce a alguna parte esta vida física presente? ¿hay una respuesta a esta gran incógnita?

La mayoría de nosotros no piensa mucho acerca de la muerte hasta que tenemos la oportunidad de asistir a un funeral. Es un tema tan desagradable y negativo; generalmente evitamos pensar en esto durante mucho tiempo. Además de eso, parece bastante simple a primera vista. La muerte es solo el cese de la vida, ¿verdad?

No para los filósofos. Ellos toman un tema simple y lo piensan hasta que todo se complica con discusiones de conceptos con términos como animalismo, personalismo, mentalismo, comparativismo, eternalismo y otros ismos. Desde Epicuro a Lucrecio, Locke, Parfit y muchos otros, las discusiones filosóficas sobre la muerte han continuado por milenios.

Para no ser superado por los filósofos, el gobierno de los Estados Unidos pesa y define la muerte adoptando la Ley de Determinación Uniforme de la Muerte, que establece los criterios para determinar técnicamente cuándo alguien está muerto, aunque el cuerpo se mantenga vivo por medios artificiales. Creo que esto fue necesario para resolver algunos casos, pero ellos generalmente dejan la filosofía a los filósofos.

Hay muchos otros que han expresado su pensamiento acerca de la muerte. Algunos han adoptado un enfoque humorístico sobre este tema, que de otro modo carecería del sentido del humor. Woody Allen dijo: "No es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero estar allí cuando suceda". William Somerset Maugham dijo: "Morir es un asunto aburrido y monótono. Y te aconsejo que no te involucres en esto en lo más mínimo". Pero todos sabemos que la muerte es inevitable. Es algo que todos vamos a enfrentar.

Lo que nos lleva a las diversas religiones del mundo, y la gran pregunta de lo que sucede después de que morimos. Todas las religiones tienen algo que decir sobre la muerte. Por ejemplo, los hindúes creen que una muerte simplemente conducirá a otro nacimiento, una y otra vez, hasta que finalmente uno escapa de este ciclo de encarnaciones y se disuelve en el estado de Brahman. Los musulmanes creen que la muerte conduce a un juicio de caerse del puente al-Aaraf en un infierno de tormentos, o ir por una recompensa de un paraíso de delicias mundanas.

Los budistas esperan renacimientos continuos que solo pueden escapar mediante el autocontrol y la meditación hasta que se logre el nirvana. El judaísmo espera la venida del Mesías, que juzgará a toda la creación.  Los que profesan el cristianismo van desde un concepto del cielo liberal, bastante nebuloso y etéreo, hasta una creencia firme y dogmática en una vida eterna de bienaventuranza beatífica en el cielo, mirando el rostro de Dios, quizá después de alguna "preparación" en el purgatorio, o una eternidad de tormento en el infierno. Luego, están los existencialistas, que simplemente creen que nada viene después de la muerte. ¡Qué mezcla tan heterogénea de ideas!

Pero, ¿cuál es la verdad del asunto? ¿Es la gran incógnita realmente desconocida? ¿De dónde sacaron todas estas religiones sus ideas? ¿De dónde sacaron las personas que profesan el cristianismo sus ideas? ¿Alguien pensó en consultar con el Creador, el Dios Eterno que creó el cielo y la tierra y todo lo que existe? ¿Qué dice su Palabra?

¿Hay una respuesta a la "gran incógnita", la pregunta de la que los filósofos y las religiones han hablado y meditado durante miles de años? ¡Sí hay una respuesta! Ordene hoy su copia gratuita de nuestro folleto El misterio del destino humano. ¡Le sorprenderá!