Persiguiendo dos conejos

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¿Alguna vez ha sentido como si lo estuviesen jalando de diferentes direcciones y simplemente no pudo lograr sus objetivos? Podemos tener metas excelentes y, sin embargo, no saber en cuáles enfocarnos debido a las limitaciones de tiempo y recursos.

Al hablar con un joven que estaba considerando varias oportunidades, me pidió consejo sobre cómo establecer su trayectoria profesional. Mientras lo escuchaba, me percaté de que tenía talento y de que sus ideas tenían mérito y valor en el mercado. Sin embargo, las tareas específicas para lograr esas metas requerían que siguiera direcciones muy diferentes. Mientras luchaba por tomar una decisión, sintió la presión de tomar una decisión oportuna y bien pensada. Su decisión afectaría la estabilidad financiera y el éxito de su familia. Algunas decisiones que pueden cambiar la vida pueden ser muy estresantes.

Al considerar sus opciones, le quedó claro que varias de ellas eran viables y que tenían un gran potencial, pero no podría completarlas todas con éxito. Su dilema me recordó un antiguo proverbio atribuido al conocido filósofo chino Confucio (551-479 a. C.) quien supuestamente, dijo: "¡El que persigue dos conejos no atrapa ninguno!" Esta expresión de sabiduría popular destaca un principio importante. Es esencial tener un objetivo claramente definido para lograr el éxito. Un período corto de atención y la tendencia a tratar de ir en más de una dirección a la vez es el camino al fracaso. Es igualmente importante tener la meta correcta, una que tenga un propósito genuino, basado en un propósito legal y de integridad.

Un estudio de personas que han hecho grandes contribuciones y disfrutado del éxito en diferentes campos revela que estos tenían metas claramente definidas y que las perseguían con energía, ímpetu y tenacidad.

Comprender la instrucción bíblica también es clave para obtener el éxito, y la Biblia tiene mucho que decir sobre este tema. Un joven se acercó a Jesús y le hizo una pregunta importante, una que toda persona pensante debería hacer. "Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?" Jesús le dijo: "...si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". El joven le dijo: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?” Jesús respondió: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Mateo 19: 16–22).

Entonces, mientras el joven quería la vida eterna, su enfoque estaba en la búsqueda de la riqueza. Estaba "persiguiendo dos conejos". En otro lugar, Jesús dijo: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24) (Riquezas traducido del griego mamónas: es decir, el deseo irracional de obtener riquezas o el enfoque en posesiones o propiedad).

¿Qué "conejo" perseguirá usted? Es decir, ¿cuál es su objetivo principal en la vida? La Biblia dice claramente que para tener bienestar espiritual y verdadera prosperidad debemos buscar “primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). ¿Justicia? ¿Qué podría significar eso? En la antigüedad, el rey David lo definió de esta manera: “Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia” (Salmo 119:172).

Salomón también entendió estas cosas y fue inspirado a escribir: “Fíate del Eterno de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6). Este es un buen consejo, en aquel entonces y también ahora.

Hay muchas distracciones y mucha confusión en la sociedad que nos rodea, sin embargo, establecer la meta de buscar primero el reino de Dios y poner en práctica Sus caminos para servir a los demás traerá verdadera paz mental y las bendiciones espirituales y físicas que deseamos. Para ayudarlo en su búsqueda de una meta eterna, le recomendamos que solicite nuestro folleto informativo, Los Diez Mandamientos, sin costo alguno para usted.