Perder para ganar

Roger Meyer (columnista invitado)
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Ganar es lograr la victoria, pero perder es no lograr la victoria. A veces, para ganar, primero debemos perder.

Herb Cohen, un negociador conocido internacionalmente, generalmente es acreditado por acuñar el término "ganar-ganar" en 1963. Desde entonces, escuchamos que el término "ganar-ganar" se aplica a muchas cosas, siempre indicando que ambas partes se beneficiarán de una acción propuesta.

Otros términos desarrollados para demostrar diferentes posibles resultados como "Ganar-perder" representa un resultado donde una parte gana a expensas del otro y si no es así mejor no participa y la otra parte pierde o es peor si no participa.  El término "perder-perder" representa un resultado en el que ambas partes pierden. La economía y la "teoría de juegos" usan los términos "ganar-ganar", "ganar-perder" y "perder-perder" para describir estos posibles resultados de acuerdos o negociaciones para las partes involucradas. Ciertamente, "ganar-ganar" suena mejor que "ganar-perder", y mucho mejor que "perder-perder". Pero los resultados son cuestión de percepción.

La Biblia describe ganar y perder. Por ejemplo, el famoso pasaje de la Biblia en el libro de Eclesiastés, capítulo 3, describe "tiempo de buscar, y tiempo de perder" (v.6). Nos guste o no, la mayoría de nosotros experimentamos ganar y perder.

Considere el personaje bíblico llamado Job. Como un simple resumen, el patriarca Job era muy rico, poseía miles de cabezas de ganado. Tenía una familia grande, incluyendo a su esposa y diez hijos, y criados. Se le describe como temeroso de Dios, apartado del mal, considerado, y tenía un "gran nombre" en el Este (lo que llamamos hoy Medio Oriente) donde vivía. Él era un "ganador." Pero, en una serie de acontecimientos trágicos, ¡lo perdió todo! Su propiedad y la vida de sus hijos le fueron quitados.

Pero, al final de la historia, el Señor lo bendijo en los últimos días de Job, dándole al final más de lo que tenía en el principio. Sus posesiones fueron el doble de lo que tenía antes. Le fueron dados diez hijos más y una larga vida, lo que le permitió disfrutar conociendo a sus bisnietos. Así, podríamos decir que Job perdió, pero luego ganó.

Jesús dijo a Sus discípulos que Él no vino a traer paz, sino aquel que lo siguiera a Él pondría su familia contra él. Dijo que sus seguidores debían tomar su cruz y seguirlo, y que "... El que halla su vida, la perderá, y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará" (Mateo 10: 34-39). Cristo también dijo: "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (Mateo 16: 24-25). Y en Marcos 8:36: "Porque ¿qué aprovechará al hombre si gana todo el mundo, y pierde su alma?" El Evangelio de Juan lo expresa así: "El que ama su vida, la perderá, y él que aborrece [ama menos por comparación] su vida en este mundo, para vida eterna la guardará"(Juan 12:25). Por lo tanto, podríamos llamarlo un caso de "perder-ganar", por un lado perder para ganar algo de gran valor como resultado final.

El apóstol Pablo describió la historia de su vida de una manera muy breve en Filipenses 3: 4-11. Él dijo que era "hebreo de hebreos" con credenciales muy respetadas e impecables, descritas brevemente. Pero, él dijo que las cosas que eran "ganancia" para él en esta vida, las contó como "pérdida" y "basura" para poder "ganar a Cristo." Su pérdida a cambio de ser cristiano fue superada por el valor del llamamiento de Cristo, y su conocimiento de la eventual resurrección a vida eterna. ¡Un caso verdadero de "perder-ganar!"

La pregunta que todos tenemos que hacernos es: "¿Estoy dispuesto a 'perder' al amar menos mi vida en este mundo para 'ganar' y tener vida eterna?" Asegúrese de beneficiarse de una elección ganadora; y asegúrese de leer ¿Qué es un verdadero cristiano y ¿Es necesario el bautismo? ambos disponibles gratuitamente en ElMundodeMañana.org.