Las dos caras de la tecnología

Jonathan McNair
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En los últimos años los investigadores han observado que los jóvenes pasan gran parte de su tiempo utilizando medios de comunicación electrónicos en un grado sin precedentes en comparación a generaciones anteriores. Algunos estimados sitúan el uso diario de medios de comunicación electrónicos en un rango de 7 a 8 horas (“Los jóvenes pasan 7 horas, 38 minutos al día entre la televisión, los videojuegos, y la computadora”, Los Ángeles Times, 28 de enero de 2010). Una encuesta encontró que el 38 por ciento de los estudiantes no podía esperar diez minutos sin encender algún tipo de dispositivo electrónico.

Lamentablemente, estos dispositivos a menudo enseñan comportamientos destructivos y peligrosos a sus usuarios. Tenga en cuenta que algunos de los videojuegos más populares tienen títulos como “El grandioso robo de autos” ("Grand Theft Auto"), “Guerra moderna” ("Modern Warfare"), “Combate mortal” ("Mortal Kombat"), “Luchador callejero” ("Street Fighter") y “Huesped maldito” ("Resident Evil"). Algunos estudios sugieren que los videojuegos pueden aumentar la agresión y reducir la capacidad de los estudiantes para concentrarse en el trabajo escolar. Y como estos juegos son más populares entre los varones jóvenes que entre las mujeres jóvenes, algunos los culpan por la creciente disparidad en los logros académicos entre hombres y mujeres.

Para las personas mayores que crecieron en un mundo donde comunicarse "cara a cara" era la norma (lea nuestro artículo "Cultivar relaciones interpersonales", el fenómeno de los "mensajes de texto" puede ser desconcertante. Si bien los mensajes de texto no son exclusivos para los jóvenes, estos los usan mucho más que los adultos. La firma de investigación de mercadeo Lab 42 informó: "el 71 por ciento de los adolescentes prefieren enviar mensajes de texto a hablar, y el 45 por ciento de los adolescentes envía al menos 30 mensajes de texto al día". De acuerdo al estudio, las niñas envían más mensajes de texto al día. Mientras que el adulto promedio, mayor de 18 años, envía mensajes de texto 10 veces al día y los niños entre los 14–17 años envían mensajes de texto 30 veces al día, las niñas 14–17 envían 100 mensajes por día, según el estudio de Lab 42.

Sorprendentemente, los mensajes de texto a veces se convierten en "mensajes de sexo". Los estimados sugieren que el 15 por ciento de los adolescentes ha recibido un mensaje de multimedia sugestivo sexual que muestra a alguien desnudo o casi desnudo. En la canción popular, "foto indecente", Kesha y Taio Cruz cantan "sácame una foto indecente", como si esto fuera una parte normal del cortejo romántico. Un anuncio del ‘Super Bowl’ en el año 2010 mostró a la actriz Megan Fox disfrutando de un baño de burbujas y tomándose una foto con su celular y pensando en enviarla mientras dos hombres miran la foto boquiabiertos. No es de extrañar que los adolescentes piensen que "enviar textos de sexo" es algo normal e incluso "divertido".

Aparte de los mensajes sexuales, ninguna revisión de los riesgos del uso de los medios de comunicación contemporáneos estaría completa sin considerar el flagelo de la pornografía. Se ha estimado que la industria mundial de "pornografía en Internet" obtiene una ganancia de Cuatro mil novecientos millones de dólares por año. Cerca del 12 por ciento de todos los sitios web son pornográficos, y el 25 por ciento de todas las solicitudes en los buscadores de Internet están relacionadas con la pornografía. Aproximadamente 40 millones de estadounidenses visitan regularmente sitios de pornografía, y su primera exposición, a menudo, es a una temprana edad. Según estudios, el 93 por ciento de los niños y el 62 por ciento de las niñas estuvieron expuestos a la pornografía en línea durante su adolescencia.

Sí, la tecnología puede causar un gran daño a nuestra sociedad moderna en general, y particularmente a los jóvenes. Sin embargo, hay otra cara de la tecnología.

Debido a la tecnología moderna, mis hijos pueden hablar con sus abuelos por teléfono, aunque ellos viven a kilómetros de distancia. Con la tecnología moderna, podemos realizar una sencilla búsqueda en Google y ver fotografías de los lugares más hermosos del mundo. Podemos ver el esplendor de las galaxias distantes y el funcionamiento interno de las células más pequeñas. Podemos escuchar a los mejores músicos del mundo en sonido estéreo. Y podemos volar por el aire, más rápido que cualquier ave en el cielo.

De innumerables maneras, nuestro mundo, en varios aspectos, es mucho mejor por la "tecnología". Considere la instrucción que Jesucristo da a sus discípulos de "Velar" los eventos mundiales (Lucas 21:36). A través de Internet, la televisión, los medios impresos y la radio, podemos conocer el alcance de los asuntos mundiales como ningún otro ser humano que haya existido antes que nosotros. Las profecías escritas en las páginas de la Biblia cobran vida por medio de las herramientas de la tecnología moderna. Y esa misma tecnología nos permite predicar las Buenas Nuevas al mundo entero. Hoy podemos seguir las instrucciones de Cristo de manera que los apóstoles del primer siglo no pudieron imaginar (Mateo 24:14).

Ya que la tecnología puede ser usada tanto para el bien como para el mal, ¿qué debemos hacer? Leemos en las Escrituras que “El Eterno da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2: 6). Entonces, aquí hay algunos principios basados ​​en la Biblia que nos ayudan a usar la tecnología con sabiduría:

Establecer reglas. Es responsabilidad de los padres establecer reglas. Dios ordena a los padres que enseñen e instruyan a sus hijos (Deuteronomio 6: 7), lo que implica establecer límites. Las reglas deben reflejar los valores familiares, que deben reflejar a su vez los valores de Dios. Las reglas de tecnología familiar deben incluir en dónde permitimos el acceso al Internet, cuándo permitimos el acceso a una computadora y cuánto tiempo en la computadora, la consola de juegos o el teléfono es lo adecuado ya sea enviar mensajes de texto o hablar. Por ejemplo, una regla familiar podría ser que no nos “conectamos” a los audífonos cuando estamos con otros miembros de la familia. Otra podría ser que el acceso al Internet solo está permitido en áreas familiares comunes. Otra regla útil podría ser que los padres conozcan todas las contraseñas de sus hijos para ingresar a las redes sociales, cuentas de correo electrónico, inicio de sesión en computadoras, teléfonos móviles, etc. Los niños desarrollarán una relación de confianza con los padres al demostrar su sabiduría en la comunicación con los demás, y los padres no querrán "micro administrar" la comunicación de un joven responsable. Pero si sus hijos exigieran la "privacidad" para entrar en un callejón oscuro desconocido, ¿les dejaría hacerlo a menos que se mostraran capaces de valerse por sí mismos? Los padres no deben tener miedo de ejercer una autoridad y disciplina equilibrada.

Resistir la presión de los demás. Este punto es para los padres. Nuestro propio uso de la tecnología puede ser parte del problema. ¿Realmente necesitamos televisores de pantalla grande en la sala y en el dormitorio? ¿Nuestros niños realmente necesitan televisores privados en sus habitaciones? ¿Nos sentimos fascinados por el último teléfono inteligente o tableta, o el último programa de televisión por cable, que prestamos menos atención a nuestros hijos de lo que deberíamos? Nuestros hijos necesitan de nuestro tiempo y notan nuestro ejemplo. Considere la advertencia de Cristo: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16).

Considere la causa y el efecto. "El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño" (Proverbios 22:3). Nuestras acciones tienen consecuencias. ¿Queremos que nuestros hijos inviertan su tiempo en videojuegos? ¡No! Entonces, ¿es prudente comprar una consola de juegos para nuestros hijos? ¿Queremos que nuestros hijos se vuelvan adictos a la pornografía? ¡Por supuesto que no! Entonces, ¿debemos permitirles tener una computadora que puedan usar en la privacidad de sus habitaciones a altas horas de la noche? ¿Nos importa si nuestras hijas reciben mensajes de "sexo"? ¡Absolutamente! Así que debemos monitorear el uso de su teléfono inteligente cuando sea necesario. Los padres deben recordar que la tecnología no es un "derecho" que nuestros hijos pueden exigir. Como padres, debemos reconocer que la supervisión de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, y nuestro deber.

La tecnología tiene dos caras. Las invenciones del hombre pueden ser usadas para bien o para mal. Que Dios nos dé la sabiduría para elegir el bien y rechazar el mal.