La tarea

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A todos los niños en edad escolar, les llega un momento en el que deben ser responsables. Los maestros y los padres (sin mencionar a los niños) lo saben bien: el momento en que, de pie frente a sus hijos, mamá o papá les pregunta: "¿hiciste tu tarea?" Esta es una gran pregunta, y tiene implicaciones a largo plazo, fuera del salón de clase y, por el resto de la vida.

La tarea establece una herramienta poderosa para aprender y retener el aprendizaje. Es una herramienta que crea el sentido de responsabilidad en los niños: Ayuda a desarrollar ética de trabajo y refuerza los hábitos de estudio. Realizar tareas por su cuenta los beneficiará en el futuro, ya que aprenden desde temprana edad a practicar la responsabilidad en lo que hacen y cómo lo hacen con o sin supervisión. 

Todos los adultos, incluidos los adultos jóvenes, tienen tareas que hacer en otras áreas además de la escuela. “¿Hiciste la tarea?” Es una manera de preguntar si alguien ha estudiado a fondo un tema por sí mismo y esto puede implicar tener que verificar las bases de lo que creemos y de lo que nos han enseñado. Con el tiempo, “la verdad” y los hechos tienden a "modificarse", y la enseñanza se vuelve menos educativa y más teatral. Este es un tema importante en todas las materias: historia, ciencia y religión, entre otras. Para muchas personas es difícil recordar a quién Dios realmente usó para conservar la verdad. Al “hacer nuestra tarea”, rendimos el debido respeto a aquellos que en el pasado nos prepararon para el camino en el que estamos hoy.

La ignorancia o la falta de respeto hacia la verdadera historia y el patrimonio es una falla común entre las personas, al igual que la rebelión contra la autoridad cuando las cosas no salen o no parecen ir de la manera que queremos. Todo esto ha llevado a muchos a encabezar sus propios movimientos equivocados (pero a menudo bien intencionados) a lo largo de la historia. En ninguna parte esto ha causado más confusión y engaño que en el ámbito del "cristianismo". Desde los primeros días de la Iglesia cristiana, el engaño y la falsa doctrina han plagado al mundo, y para muchos, los verdaderos orígenes de la Iglesia siguen siendo un misterio; pero para muchos otros, la tradición o las versiones personales de esa historia son aceptadas como "hechos", y la necesidad de historia y verdad es descartada por completo por los "nuevos" avivamientos y movimientos cristianos que reaccionan contra viejas "doctrinas erróneas". El resultado en nuestros tiempos modernos es la confusión religiosa: un tercio de las personas del mundo profesan el cristianismo, pero entre ellos no hay consenso sobre la verdadera versión de la religión.

El apóstol Pablo advirtió que habría un gran engaño con respecto al evangelio, y que afectaría (y que afectó) a la mayor parte del mundo: "Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4: 3–4). Por esta razón, muchos se han comprometido a cuestionar a los verdaderos ministros de Dios desde el principio, y luego otros tomaron esa autoridad para interrogar a los interrogadores, lo que resultó en apostasía, herejía y falsa religión; en esencia, la arcilla le pregunta al alfarero qué es lo mejor para hacer los vasos (Romanos 9:21).

Pero esta no fue la intención original de Dios al fundar Su Iglesia a través de Su Hijo, Jesucristo, y es su ejemplo el que debemos imitar (1 Corintios 11: 1; Juan 13: 13-17).

Entonces, ¿en qué cree usted? Con respecto a lo que le han enseñado, ¿se ha preguntado a usted mismo: "Realmente he hecho mi tarea?” ¿O simplemente ha aceptado las explicaciones de los demás, como si llegara a una película a punto de terminar sin ver el comienzo usted mismo?

Las Escrituras dejan en claro que hay una verdadera Iglesia, construida por Jesucristo, que nunca ha sido destruida completamente o borrada por la falsa historia o tradiciones religiosas (Mateo 16: 17-18). ¡Tómese el tiempo para hacer su tarea y descubra dónde está la verdadera Iglesia hoy! Para obtener más información, solicite nuestro folleto gratuito, ¿Dónde está la verdadera iglesia de Dios? y lea nuestro artículo de El Mundo del Mañana, "¿Qué debe estar haciendo la Iglesia?".