Etiquetas | El Mundo de Mañana

Etiquetas

Díganos lo que piensa de este artículo

Usted nunca conocerá a una persona "común y corriente". Pero, claro, alguien podría ser considerado como "común y corriente", aunque nadie se ve a sí mismo como tal. Cada persona es única. Ciertamente, algunos tenemos algunas características en común, pero cada ser humano está formado por la genética, junto con sus experiencias, el medio ambiente, la cultura, la religión y otros factores de la vida. Algunas personas sobresalen y se destacan en la vida y otros viven sus vidas en una "desesperación tranquila" como dijo el poeta Thoreau.

Pero, parece ser una característica del ser humano el querer etiquetar a los demás para clasificarlos cuidadosamente en tipos estrictamente definidos y luego tratarlos de acuerdo a su clasificación. En la escena política o filosófica, esta persona es liberal, esa persona es conservadora y otra persona es independiente o liberal. En el plano académico, uno es etiquetado como intelectual, mientras que otro se llama ideólogo y otro es de la plebe o pragmático. Estas etiquetas son nichos donde las personas son encasilladas y así mismo juzgadas, sin saber quiénes son realmente.

Tales etiquetas pueden ser una gran desventaja y un obstáculo para aquellos que tienen la desgracia de haber sido marcados o clasificados. Estas etiquetas tienden a negar la posibilidad de crecimiento y cambio individuales a medida que uno pasa por la vida. Muchas de las etiquetas comúnmente utilizadas tienen connotaciones negativas que reprimen a una persona en muchas áreas de esfuerzo, tanto personales como profesionales.

En los círculos y las comunidades religiosas, esta tendencia a etiquetar al compañero también es muy frecuente y a menudo tiene consecuencias negativas. Esa persona "no es convertida", dirán algunos. Pero ¿podemos realmente conocer el corazón y la mente de esa persona? Todos quieren pertenecer al grupo de "Filadelfia" como vemos en Apocalipsis 3:7–13. Las razones son obvias ya que este grupo es alabado por Dios y se le promete protección. Por otro lado, nadie quiere ser etiquetado como de "Laodicea", como se describe en los versículos 14-19, ya que son castigados por su actitud tibia y de auto justicia, y serán "vomitados" de la boca de Dios. ¡Y eso no suena muy agradable!

Sin embargo, estas etiquetas bíblicas, que pueden tener un profundo efecto en el que está siendo etiquetado, a menudo se arrojan descuidadamente con impunidad, sin tener en cuenta los sentimientos de la persona.

El Rey Salomón abordó este tema en Eclesiastés 7:1: "Mejor es la buena fama que el buen ungüento". En Proverbios 22:1 encontramos estas palabras, "De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas".

Con esto en mente, debemos tener mucho cuidado de no etiquetar a los demás, ya que al hacerlo a menudo los estamos condenando, cosa que no debemos hacer. Jesucristo dejó esto muy claro en Mateo 7:1–2 “No juzguéis (condenéis), para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”.

La razón obvia es que no podemos conocer el corazón, la mente y el estado espiritual de la otra persona. Este principio está claro en el relato cuando David fue elegido para ser rey de Israel. En 1 Samuel 16:7 leemos: “Porque el Eterno no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Eterno mira el corazón”.

Ahora, hay una etiqueta que deberíamos querer tener. Primero se usó de manera despectiva en Antioquía, ya que la buena noticia del Reino de Dios se estaba extendiendo en la época del apóstol Pablo. "…y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía" (Hechos 11:26).

En nuestra conversación diaria y cuando nos refiramos a otros, debemos tener mucho cuidado de no poner una etiqueta en otros que no quisiéramos que nos pusieran a nosotros mismos. Es una aplicación práctica de la regla de oro (Mateo 7:12). Además, es un verdadero patrón de comportamiento que nos ayudará a caminar siendo dignos de Jesucristo.

Lo invitamos a leer el folleto ¿Qué es un verdadero cristiano? Para entender este tema a cabalidad.