En su tiempo

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Hay un gran ecualizador en la vida humana, no importa quiénes somos o si somos ricos o pobres. Me refiero al tiempo. Cada uno de nosotros tiene 24 horas al día, ni un minuto más ni un minuto menos.

Tenemos muchas expresiones que giran en torno al tiempo: "el tiempo es la esencia"; "el tiempo es oro;" "el tiempo es corto"; "pasando el tiempo;" "matando el tiempo", y una expresión memorable en el libro de Efesios: "el cumplimiento de los tiempos".

Cada día llega y pasa y ese tiempo ya se ha ido. El tiempo pasa indiferentemente si lo usa bien o mal. La mayoría de las personas le dirán que se sienten presionadas por el tiempo, con tantas actividades y compromisos en su vida diaria, tienen dificultad haciendo todo en el limitado periodo de 24 horas.

El tiempo es tan precioso que no debería sorprendernos que la Biblia tenga mucho que decir al respecto.

En Génesis 1:14 vemos que Dios creó las lumbreras en la expansión para que "sirvan de señales para las estaciones, para días y años". También vemos que, en el séptimo día de la creación, Dios descansó y apartó el sábado como un espacio de tiempo especial y santo (Génesis 2:2–3).

El rey Salomón del antiguo Israel, a quien Dios le dio una sabiduría especial, fue inspirado para escribir una escritura clásica sobre el tiempo en Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora".

Entonces vemos que el tiempo es importante en todas nuestras actividades humanas, y que debemos establecer prioridades correctas si queremos estar en armonía con la voluntad de Dios.

Como cristianos, nos volvemos más conscientes del tiempo y de cómo debemos usarlo. Nos damos cuenta de que el tiempo es corto, como dijo el apóstol Pablo en 1 Corintios 7:29. Pablo también enfatizó en este tema con un sentido de urgencia en su carta a la iglesia en Roma: "Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia" (Romanos 13:11-13).

Santiago, el hermano del Señor, lo expresó así: “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece" (Santiago 4:14). Pregunte a las personas mayores sobre sus vidas y generalmente le dirán que la vida es corta y que el tiempo pasa muy rápido para los seres humanos.

El apóstol Pablo realmente dejó en claro en su carta a la iglesia en Éfeso cuando dijo: "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos" (Efesios 5:15–16).

¿Cómo se puede redimir el tiempo? Parte de la respuesta es observar el sábado y los días santos anuales, buscar oportunidades para servir a los demás y no gastar su tiempo en actividades que no son edificantes. Eso no significa que no pueda tomarse un tiempo para relajarse, disfrutar de un buen libro o dedicarse a un pasatiempo productivo. Como seres humanos, necesitamos salir; y un cambio de ritmo de vez en cuando. Pero, todas nuestras actividades deben glorificar a Dios.

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¿Cómo invertirá su tiempo?