El peso de la Biblia

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¿Cuál es la diferencia entre lo que enseña la mayor parte del "cristianismo" moderno y las enseñanzas de la Biblia? Una breve analogía comparando la Biblia con un problema científico de pesos y medidas puede ayudarlo a comprender esta diferencia.

“En una bóveda en los suburbios de París se encontraba un pequeño trozo de metal, de un kilo de peso, según el estándar oficial del cual se derivan muchas otras medidas. El problema es que se está volviendo más pesado" ("Un problema importante: el kilo oficial se está volviendo más pesado", Globe & Mail). Este artículo aborda cómo la comunidad científica ha corregido el problema. La analogía que compara este problema con las doctrinas cristianas actuales es bastante interesante.

El autor continúa describiendo diferentes puntos. El primer punto es el siguiente: desde el momento en que se fabricó (1879), “la masa” del kilogramo ha acumulado contaminantes, lo que aumentó su masa por encima del kilogramo estándar real requerido. Dado que este es el estándar con el que se comparan todos los demás elementos de masa, este no puede exceder un kilogramo al microgramo (una millonésima parte de un gramo) si se trata de proporcionar una medida precisa.

¿Qué pasa si la Biblia, un estándar para la vida cristiana y la doctrina, sufre "cambios" similares?

El apóstol Juan terminó el último libro de la Biblia (Apocalipsis) a finales del primer siglo. Aunque para muchos hoy en día este estándar se ha convertido en una “carga pesada”, el mismo apóstol que armó el Nuevo Testamento nos dice: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). Jesucristo, en sus propias palabras, nos da esta maravillosa verdad: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:29–30).

Un segundo punto: los científicos desarrollaron un procedimiento de 30 horas para restaurar el peso del kilogramo a su masa original, asegurándose de no eliminar ninguna parte de la masa original. Dios, quien inspiró las palabras escritas de la Biblia, nos da una advertencia muy severa: “Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás” (Deuteronomio 12:32).

Sin embargo, hoy en día muchos piensan que la Biblia no se necesita en su totalidad. Ellos dicen: "La ley ha sido abolida; el Antiguo Testamento no es necesario", etc. Sin embargo, Jesús mismo dio la siguiente advertencia: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos" (Mateo 5:17–19).

Estas analogías son notables, ya que a la Biblia no se le debe "añadir" ni "quitar" y así poder ser una representación precisa de las enseñanzas de Dios, ¡es un libro completo!

Un último punto: es absolutamente asombroso ver el esfuerzo, el tiempo, la energía y la precisión con que los científicos, y los seres humanos en general, invierten para mantener algo que es importante para ellos. Los científicos tardaron 30 horas en limpiar ese objeto que representaba el kilogramo.

¿Nuestra Biblia, una de las principales claves para nuestra relación con Dios, exige el mismo compromiso tan considerable? ¿Dedicamos tiempo, esfuerzo y energía para mantener un estándar piadoso en nuestras vidas? El kilogramo es tan importante para la comunidad científica que están dispuestos a invertir energía en preservar y mantener su masa sin cambios. ¿Qué pasa con nosotros? ¿Estamos dispuestos a dedicar la misma cantidad de energía para preservar y mantener todo el "peso" de la Biblia?

Para probar que la Biblia es la revelación de Dios, lea nuestro folleto: La Biblia: ¿Realidad o ficción? Además, asegúrese de ver el programa de El Mundo de Mañana "¡La Biblia: ¿Realidad o ficción?" y otros programas como ¿Podemos confiar en la Biblia? para obtener más información sobre este emocionante libro de actualidad.