Haga de su familia una prioridad

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El cantante de música folk estadounidense, Harry Chapin, cantó una canción en 1974 que tituló: Cat’s in the Cradle [Juego de hilos]. En ella describe una historia conmovedora que lamentablemente se vive en muchas familias. Las primeras dos estrofas hablan de un niño que crece con un padre que siempre está demasiado ocupado para dedicarle tiempo. Las últimas estrofas presentan al hijo ya adulto, que ahora no tiene tiempo para su padre. Entre estrofa y estrofa, un estribillo lastimoso repite que tanto el uno como el otro dicen que le dedicará más tiempo cuando lo tenga.

Esta canción encierra algunas lecciones muy importantes, una de ellas es darle prioridad a la familia por encima de otras obligaciones, incluso del trabajo, mientras haya oportunidad.

Quizás afirmemos que nuestra familia ocupa un lugar de máxima prioridad para nosotros. Pero, ¿se refleja en nuestra vida? Lo que más nos importa se revela en lo que hacemos con nuestro tiempo. Pensemos cuánto tiempo hemos pasado con la familia en el último mes; probablemente veremos reflejado el grado de prelación que le damos. Como dijo Jesús: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

Por qué la importancia

Otra lección que se deriva de la canción, es que los padres deben sentar las normas de cómo se distribuye el tiempo en la familia. La canción dice que el hijo se convirtió en un adulto igual a su padre, quien le había dado el mal ejemplo de no dedicar tiempo a los suyos.

En un artículo titulado: Importancia del tiempo en familia para la salud mental de los niños y su equilibrio en la vida, la psiquiatra infantil Gail Fernández escribe: “Los niños, desde el nacimiento hasta la edad adulta, necesitan que sus padres les brinden tiempo y atención” (ChildDevelopmentInfo.com, 4 de enero del 2012). También enumera cinco beneficios cuando los padres dedican tiempo a sus hijos:

  1. El hijo se siente amado e importante.
  2. Tiene la oportunidad de imitar el comportamiento paterno.
  3. Los padres pueden observar y conocer los puntos fuertes y débiles del hijo a fin de guiarlo mejor.
  4. El hijo tiene la oportunidad de expresar sus ideas y emociones personales.
  5. Padres e hijos fortalecen los lazos de unión entre ellos.

En pocas palabras, cuando los padres dedican tiempo a sus hijos, les demuestran que los valoran. Cuando los hijos sienten que son una prioridad, se valoriza su lugar dentro de la familia. Uno de los fines importantes de una familia es inculcar en el hijo la certeza de que es parte de ella. Deborah Tannen, perita en comunicación, lo dice así: “La familia representa la sensación de pertenencia, fundamento para todo lo demás que somos o hacemos. Sentimos que, si hay lugar para nosotros en nuestra familia, puede haber lugar para nosotros en el mundo”.

Los hijos no son los únicos que se benefician de este vínculo. Los padres se enteran de los rasgos y la personalidad de sus hijos, a medida que se toman el tiempo de conocer a cada uno como un individuo singular y único, digno de aprecio. Si los padres se proponen amar a sus hijos mediante interacciones positivas, el resultado será una familia estrechamente unida y más fuerte.

Si esto suena como el medio familiar que quisiéramos tener, ¡sepamos que sí se puede tener! Hay muchas maneras de generar un ambiente de cuidados recíprocos que valoran a cada miembro, pero no es algo que ocurre por accidente. Tenemos que decidir que esta será una de nuestras primeras prioridades. En otras palabras, hay que actuar intencionalmente para forjar una familia fuertemente unida. Ofrecemos a continuación dos sugerencias que contribuyen a alcanzar este objetivo.

Establecer tradiciones familiares

Cada familia es un grupo independiente que establece su propia cultura según las preferencias de sus integrantes. Buena parte de esa cultura se va formando natural e inconscientemente con el tiempo, pero otros aspectos requieren una orientación deliberada. Al respecto, la creación de tradiciones familiares contribuye a forjar el tono y la identidad, es decir, la cultura de una familia.

Dicen Brett y Kate McKay: “Las tradiciones son comportamientos y acciones que se repiten una y otra vez, ritos que se cumplen con regularidad a la misma hora o de la misma manera. Las tradiciones pueden ser grandes o pequeñas, pero difieren de las rutinas y hábitos, en que se realizan con un propósito específico en mente y son pensadas e intencionales” (Artofmanliness.com, 2013).

Los McKay también recomiendan que cada familia tenga tradiciones de tres tipos: diarias, semanales y las que marcan momentos importantes en la vida de la familia. Toda familia tiene oportunidad de establecer tradiciones intencionalmente.

La actividad diaria más obvia, y quizá la más importante para convertir en tradición familiar, es comer en familia. En vez de engullir alimentos a la carrera o de permitir que los aparatos electrónicos se impongan a la hora de las comidas, los miembros de la familia pueden hacer de las comidas diarias el mejor momento para estrechar sus lazos.

El Proyecto de cena en familia dice: “Investigaciones en los últimos 15 años han demostrado lo que padres y madres ya sabían desde hace mucho: que una comida divertida en familia es buena para el espíritu, el cerebro y la salud de todos. Hay estudios recientes que relacionan las comidas familiares periódicas con comportamientos que los padres desean ver en sus hijos: mejor escolaridad, adaptación y estimación propia. Además, las comidas en familia se asocian con índices menores de abuso de sustancias, embarazos en adolescentes, trastornos de la alimentación y depresión” (TheFamilyDinnerProject.org).

Hay otros hábitos diarios que también pueden convertirse en tradiciones familiares positivas, por ejemplo: leer en voz alta, cantar juntos, caminatas al atardecer, cuentos a la hora de acostarse; y otras. No deje de pedirles ideas a sus hijos, pues se trata de crear tradiciones que funcionen específicamente para su familia.

Póngalo en el calendario

Los miembros de la familia pueden tener las intenciones más sinceras de pasar tiempo juntos, pero se impone el ajetreo de la vida. De ahí la importancia de apartar el tiempo necesario deliberadamente. Una manera fácil de hacerlo es designar un día o noche familiar cada semana, en que la familia se dedique a estar, y hacer algo junta.

Hay muchas actividades apropiadas para la familia en el tiempo apartado para este fin, y muchas son gratuitas. A continuación ofrecemos algunas ideas para comenzar:

  • Pasear en bicicleta. En muchos lugares hay ciclovías o sendas especiales para ciclistas.
  • Visitar a un familiar anciano o una amistad que por alguna razón no pueden salir de su casa.
  • Salir a caminar en el parque.
  • Armar un rompecabezas.
  • Sacar álbumes fotográficos viejos o mirar fotos tomadas en alguna ocasión familiar.
  • Visitar una granja que esté abierta al público y que reciba visitas.
  • Jugar juegos de mesa después de la cena.
  • Buscar museos o planetarios cercanos. A veces la entrada es gratuita.
  • Ir de pesca.
  • Salir a un campo a jugar pelota o elevar una cometa.
  • Hacer patinaje en ruedas o en hielo.

Con un poco de espíritu creativo, ¡las posibilidades son infinitas!

Para asegurarse que haya variedad, los miembros de la familia pueden turnarse para escoger la actividad semanal. La única limitación es la imaginación. El punto es que la actividad se convierta en una prioridad: La de apartar ese tiempo para la familia.

Todo depende de usted

No permita que el tema de la canción: Cat’s in the cradle se refiera a su propia familia. ¡Aparte tiempo desde ahora para dar la prioridad a su familia! [MM]