¿Qué sucede si no deseo el regreso de Jesucristo? | El Mundo de Mañana

¿Qué sucede si no deseo el regreso de Jesucristo?

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¿Qué piensas del regreso de Jesucristo? ¿Tratas de no pensar en eso porque eres joven y quieres vivir tu vida completa? Te entiendo. Yo pensaba igual cuando tenía doce años.

Recuerdo un día en que miraba fijamente por una gran ventana en la casa mientras mi madre me contaba lo que ella sabía sobre el regreso de Cristo. El tema le entusiasmaba mucho, pero yo sentía todo lo contrario. Solo oía que el mundo que yo conocía: mis amigos, mis diversiones, la casa donde vivíamos, el perro, el gato, mi familia; todo se iba a terminar. A esa edad, ¡era lo que menos quería oír!

Tal vez sientas lo mismo. ¡Te falta tanto por hacer en la vida! Y quizá te sientas un poquito culpable por pensar así, viendo a los demás tan emocionados con la idea del regreso de Jesucristo.

Aceptemos la verdad

Aunque yo no quería aceptar la idea, dejé que mi madre me mostrara lo que dice la Biblia sobre el regreso de Jesús. Vi claramente que no eran ideas de ella, sino que venían de la Biblia. Por ejemplo, considera esta pequeña lista de pasajes: Mateo 24:30; Marcos 13:26; 14:62; Lucas 21:27; Hechos 1:11; Apocalipsis 1:7. Viéndolo con mis propios ojos en la Biblia, supe que tenía que aceptarlo, por duro que fuera. Pero aun así, no me hacía feliz la idea de que pudiera ocurrir tan pronto, estando yo tan joven.

Mirada al futuro

Estoy escribiendo este artículo varios años después de cumplir los 50. En cierta forma, es difícil creer cuánto tiempo ha pasado desde aquel incidente delante de la ventana.

Aunque Jesús va a regresar, la realidad es que no sabemos cuándo. A sus discípulos les dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Este punto de cuándo regresará es sumamente importante.

En mi adolescencia creí que no habría tiempo suficiente para tantas experiencias que deseaba tener en la vida. Sin embargo, ahora se cumplieron 30 años desde que me gradué de la universidad, mi esposa y yo celebramos 25 años de matrimonio ¡y mis dos hijos son mayores de lo que era yo cuando miraba por aquella ventana!

Es importante que sepas que tú puedes llegar a encontrarte en una situación igual. Posiblemente un día estés como yo, mirando atrás las experiencias que creíste que nunca tendrías por falta de tiempo. Aunque los sucesos en el mundo siguen indicando que la segunda venida se acerca cada vez más, no sabemos con seguridad cuándo será. Pero piensa: ¿Y si Jesucristo regresa en los próximos cinco a quince años? Suma esa cantidad a tu edad actual. Para alguien de 15 años, ¡significa llegar a los 30! Entonces, si ocurriera, sería absurdo pensar que no tienes futuro en este mundo… ¡además del mundo que vendrá! ¿Cuántas cosas maravillosas te estarán esperando?

Lecciones aprendidas

Estas son tres lecciones que he aprendido de mi experiencia:

  1. Haz planes para una larga vida. Al saber que Cristo regresará pronto, algunos tienen la tendencia a pensar: “¿Para qué planeo una vida larga?” Otra actitud que adoptan muchos jóvenes es: “Si solo me quedan pocos años, voy a hacer todo lo que se me antoje mientras pueda”. Es peligroso pensar así. Nos puede llevar a cometer errores que nos afectarán el resto de la vida.

Lo mejor es planear la vida pensando en llegar a la vejez. Sé buen estudiante, fija metas y haz planes para alcanzarlas, decide una carrera, no te metas en cosas que no valen la pena, y rodéate de amigos que sean positivos, que van hacia metas definidas y que están haciendo algo en la vida.

  1. No caigas en el cinismo. El cinismo es la actitud de ser desconfiado, escéptico y suspicaz. Las advertencias sobre el regreso de Jesucristo pueden convertirse en un tema que produce burlas entre muchos. La Biblia advierte contra esta actitud, que veremos mucho en los últimos días: “sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:3-4).

En vez de ser cínicos, debemos ser agradecidos porque tenemos más tiempo para convertirnos en personas dignas de un Dios tan lleno de paciencia: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (v. 9).

  1. Mira más allá del mundo que te rodea. Es fácil dejarse llevar por lo que uno está haciendo y lo que hacen sus amigos, por la última moda, por una serie en televisión o por la canción de turno. Pero seamos sinceros: cualquier programa de noticias nos dice que este mundo necesita el regreso de Jesucristo.

Aunque tengas una vida llena de emociones y diversión, hay momentos en que te sientes triste y sin muchas esperanzas. ¿Se debe esta pena a ti mismo o a alguien que no está viviendo conforme a los principios de Dios? No tiene que ser así. ¡Puedes agradecer el tener al frente esta revista porque tienes acceso a conocimientos preciosos que te enseñan cómo es tan fabulosamente distinto el camino de Dios! Pero el resto del mundo no cuenta con este conocimiento, y lo necesita. Y el momento cuando la mayor parte del mundo comenzará por fin a aprender a vivir de verdad empezará solo cuando Cristo regrese.

Todo en su perspectiva

Jesucristo sí va a regresar. Es tan seguro como cualquier profecía de la Biblia. Quizá regrese en vida tuya. Pero en vez de pensar en esto como algo negativo, piensa que la vida será muchísimo mejor para miles de millones de personas que han tenido una existencia vacía y sin rumbo. Agradécele a Dios porque tú tienes la oportunidad, como persona todavía joven, que otros no han tenido: la de aprender sobre Dios y su camino de vida. Y cualquiera, aunque sea a tu edad, puede respaldar la obra que está dando el mensaje de esperanza a esas personas.

¡Adelante! ¡Disfruta tu juventud! Haz planes de vivir muchos años y de hacerte un buen futuro. No caigas en la actitud cínica de no creer en la Palabra de Dios y sus promesas. Mira más allá de tu mundo para ver que la sociedad actual está muy necesitada del Reino de Dios para que haya un mundo seguro y próspero para todos. Entonces sí esperarás con entusiasmo el regreso de Jesucristo, y podrás orar: “Venga tu Reino” ¡con todo tu corazón!

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