¿"Paz"? ¡Cuando no hay paz!

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Algunos de nuestros lectores habrán oído de la famosa "tregua navideña" durante la Primera Guerra Mundial. Después de meses de una "guerra de trincheras" espantosa, muchos soldados pusieron de lado las armas por un día. Algunos cantaron villancicos navideños en compañía de los soldados enemigos.

Al día siguiente, volvieron a la matanza.

La paz entre los hombres siempre nos ha eludido. Aun hoy, mientras escribo, guerrilleros del Estado Islámico (EI) persisten en masacrar, torturar, incluso decapitar y crucificar, a sus enemigos. Las tropas rusas tienen la mira sobre Ucrania y amenazan con invadirla. En el Sureste de Asia, naciones más pequeñas como Vietnam se preocupan por el avance chino hacia el dominio total de esa región. Aun naciones más grandes, como Japón y las Filipinas, comienzan a inquietarse.

Y el peligro de epidemias sigue aumentando. En África miles se han infectado con el virus del ébola… ¡que se encuentra escasamente a distancia de un vuelo en avión de los Estados Unidos o Europa Occidental!

¿Por qué está ocurriendo todo esto?

Por nuestra rebeldía contra Dios y sus leyes estamos cayendo bajo las maldiciones inspiradas que se describen en Deuteronomio 28. Recuerden, queridos lectores, que Jesús se refería a los libros del Antiguo Testamento como las "escrituras" y que nos dijo: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios" (Lucas 4:4). Entre sus palabras se incluyen los diez mandamientos, proclamados en Sinaí y ampliados más tarde por Jesucristo (Éxodo 20; Mateo 22). Los seres humanos sin el Espíritu de Dios se inclinan a rechazar las "reglas", y cuando las hay, razonan y justifican su necesidad de desobedecer.

À lo largo de la Biblia, Dios nos recuerda que "quebrantar las reglas" es algo que trae consecuencias graves. En un pasaje profético famoso que contiene las maldiciones divinas, Dios nos advierte: "Dará el Eterno por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas" (Deuteronomio 28:24). Efectivamente, grandes extensiones en el Oeste de los Estados Unidos están padeciendo una sequía terrible. El verano pasado hasta un 99,8 por ciento del estado de California sufrió lo que los especialistas llaman una sequía "severa".

¡Humillación estadounidense!

Queridos lectores, los Estados Unidos y sus hermanos descendientes de los ingleses se hallan en un aprieto sin salida. El "orgullo por su soberbia" se ha quebrantado (Levítico 26:19). Veintenas de artículos en los diarios y revistas señalan que, si bien siguen manteniendo la fuerza militar más poderosa del mundo, su imagen es cada vez más la de un a "tigre de papel". Es así como los ve Vladimir Putin de Rusia, y también los dirigentes de China y los poderosos terroristas del Oriente Medio.

¡Por fin se está aclarando a los dirigentes de los Estados Unidos que los terroristas islámicos actúan en serio! Con el oro y el dinero que los rebeldes han tomado de los bancos, y por los millones de dólares en equipos militares que han arrebatado en meses recientes, el llamado "Estado Islámico" se considera hoy el grupo terrorista mejor financiado y más armado que jamás ha habido que afrontar.

El mundo está en apuros porque los seres humanos se han alejado del Dios que los creó. No nos sorprendamos entonces de que el mundo esté cada vez más violento y que muchas regiones buscan separarse de sus propios países.

¿Quién no profetizará?

Se está preparando, pues, el escenario. Está a punto de llegar el derrumbe final de muchos pueblos, entre ellos los Estados Unidos …. ¡si no se arrepienten de verdad y regresan al Dios verdadero, como nunca antes se ha hecho en los tiempos modernos! No obstante, Dios jamás "olvidará" sus promesas. Siempre tendrá siervos auténticos que adviertan a los pueblos de la gran catástrofe que se avecina. Como dijo su siervo el profeta Amós: "No hará nada el Eterno el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla el Eterno el Señor, ¿quién no profetizará?" (Amós 3:7-8).

¡Quienes sí entendemos no podemos menos que advertir! No deje de leer mi artículo en la página 4 de esta edición: ¿Por qué van mal las cosas? ¡Le ayudará a comprender el significado de los sucesos de actualidad, a medida que nos acercamos más y más al regreso de Jesucristo para establecer el Reino de Dios en el planeta Tierra!

Le invitamos a leer también el artículo informativo del señor Richard Ames titulado: Apocalipsis: Un mensaje de advertencia y esperanza", en la página 10 de este número. Aunque este complejo libro es un misterio para la mayoría de quienes se declaran cristianos, usted puede entender su mensaje si Dios le está abriendo la mente, y puede obedecer a las instrucciones de Dios, antes que sea demasiado tarde para protegerse de los tiempos peligrosos que se avecinan.

Paz verdadera

Centenares de millones de personas, entre ellas quizás algunos de nuestros lectores, sufren cada vez más ansiedad y tensión al paso de las fiestas navideñas de diciembre. Millones se han endeudado, gastando dinero que no tienen y ahora están sufriendo las consecuencias. ¿Por qué lo hacen? Muchos críticos nos instan a "volver" al "verdadero sentido" de la navidad, pero, ¿cuál es ese sentido? ¿De dónde vino esa celebración de la "navidad"? Dios quiera que usted estudie el tema de los días santos de Dios, los mismos que Jesucristo guardaba y que todos los seres humanos guardarán durante el milenio o gobierno del Rey de reyes y Príncipe de Paz, Jesucristo. ¡Se acerca el día cuando el mundo sabrá que Dios habla en serio! ¡Que el Creador espera obediencia! Que es preciso tomar en serio las palabras de Cristo: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46). Cuando el Príncipe de Paz esté gobernando la Tierra, la gente comprenderá por fin que el cristianismo verdadero va mucho más allá de solo "creer" en Cristo. Es una entrega total para vivir conforme a cada palabra de Dios. Es entregar nuestra vida por Cristo para realmente "vivir la vida de Él" en nosotros por medio del Espíritu Santo (Gálatas 2:20).

Querido lector, la mayoría de las personas en el mundo están completamente "engañadas" respecto del mensaje de Jesucristo y el plan que Dios Padre ha dispuesto para traer la paz final a nuestro planeta y a toda la humanidad. Pero usted es diferente. Dios lo ha puesto en contacto con esta obra y le ha dado esta revista. Le ruego que la lea atentamente. Que estudie todos los temas con su propia Biblia. ¡Y compruebe por sí mismo que lo que escribimos aquí es verdad! Y ruegue a Dios para que Él continúe abriéndole la mente con la luz de su verdad, la cual le traerá a usted paz como nunca antes la ha disfrutado.

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