¿Por qué la mayoría de las iglesias no predican la verdad?

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Hay quienes conocen la verdad pero temen predicarla. Otros ni siquiera la conocen. ¿Qué puede hacer usted para enterarse? Esta revista predica la pura verdad desde la Biblia. Usted puede verificarlo. Jesucristo no exige que sus seguidores tengan un título en teología para entender sus enseñanzas. Entonces, ¿por qué hay tantos millones que se dicen "cristianos" y sin embargo desconocen el mensaje de Cristo?

Toda nuestra sociedad, que antes se consideraba "cristiana", está cambiando rápidamente. Educadores y escritores han señalado la velocidad con que se acogen ideas nuevas sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización de la marihuana, la persecución, a menudo fomentada por el Estado, de personas que siguen las enseñanzas bíblicas; ¡enseñanzas que antes fueron un componente de la sociedades llamadas cristianas!

Y siendo así, la gran mayoría de las iglesias denominadas cristianas, o bien aceptan estas ideas y prácticas contrarias a la Biblia, ¡o incluso enseñan algunas! Ya hay ministras lesbianas reconocidas en varias iglesias, y la mayoría de los llamados ministros cristianos están participando en la práctica de que varones se "casen" supuestamente con otros varones.

Y, ¿qué sigue?¿Matrimonios grupales? ¿Varios hombres "casándose" con los demás? Si hay intentos por convencernos de que los animales tienen inteligencia y sentimientos "lo mismo que nosotros", ¿acaso se convertirá el bestialismo en el siguiente "derecho civil"? Si llevamos todas esas ideas y razonamientos hasta sus últimas consecuencias, ¡la respuesta probablemente será que sí! No será posible que discriminemos a las personas que sinceramente "aman" a sus mascotas, ¿verdad?

¿Qué es lo que FALTA?

El problema con semejante razonamiento carnal es que omite al Creador de la humanidad y su Palabra inspirada. Hoy, si es que se tiene en cuenta la Biblia para algo, casi siempre es de modo muy incompleto e incluso despectivo.

Un problema grande es que ni la mayoría de los creyentes, ni los ministros, toman la Biblia literalmente. Los seminarios teológicos, o cementerios teológicos, como probablemente debían llamarse, llevan muchos decenios inculcando en sus jóvenes estudiantes conceptos derivados de la llamada "alta crítica", encabezada por los alemanes. Los bombardean con la idea de que probablemente no existe un auténtico Dios personal de poder y justicia, y que la Biblia se fue formando a lo largo de muchos siglos por hombres divididos y confundidos sin la guía infalible de un Creador. Obviamente, dicen, los "milagros" de Jesús y otros siervos de Dios se escribieron como metáforas o "recursos educativos" para describir el amor y la misericordia de Dios, ¡si acaso este Dios nebuloso existe como un ser divino!

Los estudiantes, despojados de su primera fe sencilla, pasan a enseñar lo mismo a sus propias congregaciones. No es extraño, pues, que los fieles que van a la iglesia ignoren lo que la Biblia es, y lo que realmente dice.

¿Qué efecto tendrá todo esto enla vida suya? ¡Mucho, y muy poderoso! Ciertos indicadores proféticos específicos muestran que se acerca el final de la era en que Satanás gobierna la Tierra. Cristo regresará en vida de la mayoría de nuestros lectores. Pero antes, a medida que nuestras naciones le vuelven la espalda a Dios y a todo vestigio del cristianismo, ¡Dios hará caer a los pueblos rebeldes de la Tierra que no se arrepientan!

Entonces, ¿cómo se puede preparar usted para sobrevivir a lo que viene? En alguna parte de la Tierra hay una Iglesia de Dios verdadera. Esta Iglesia sí comprende la verdad del propósito de Dios y lo que nos espera según las profecías. Los que sean fieles a la Iglesia verdadera serán llevados a un "lugar de refugio" en algún punto de la Tierra (Apocalipsis 12:13-17). La "mujer", la Iglesia verdadera, será llevada "al desierto" (v. 14). ¡Observe que el Cielo jamás se describe como un desierto! Satanás intentará destruir a la mujer (v. 15) y "hacer guerra" con el resto de sus descendientes: "que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (v. 17).

Esta Iglesia dirigida por el Espíritu, y que pronto será llevada a un lugar de refugio, existe ahora mismo. ¡Usted, personalmente, necesita saber dónde está! Necesita disponerse a "escudriñar las Escrituras" como hacían los de Berea (Hechos 17:11), y demostrar a su entera satisfacción que la Biblia es inspirada y que un Dios muy real tiene una Iglesia verdadera en la Tierra. Luego, ¡usted debe actuar conforme a esa información!

¡Hay que ACTUAR!

Si dejamos las cosas para después, si perdemos el tiempo y no hacemos nada, es posible que terminemos dentro de la "gran tribulación" profetizada específicamente por Jesucristo (Mateo 24:21-22). Jesús indicó que sus auténticos seguidores "huirían" para escapar de esta tribulación. Sus instrucciones fueron: "Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado" (v. 20, RV 1995). Los que no actúen conforme a estas órdenes inspiradas, verán su vida derrumbarse y se aborrecerán por su pereza y por no haberse decidido a probar los aspectos claves de la vida: ¿Hay un Dios verdadero? ¿Esla Biblia la revelación inspirada de Dios para la humanidad? ¿Hay una Iglesia verdadera en la Tierra que siga la guía directa de Dios?

Todos estos temas son de una importancia absolutamente vital. Decidirán si vivimos o morimos en los próximos años durante la gran tribulación y el día del Eterno, y si realmente llegamos a entender el propósito de nuestro Creador, quien nos hizo a su imagen y desea que seamos hijos e hijas suyos en elpleno sentido de la palabra, dentro de su Reino y Familia para siempre.

Si usted no actúa, perderá la oportunidad de prepararse para contarse entre aquellos reyes y sacerdotes que Jesucristo mencionó y que pronto estarán reinando bajo Él en su gobierno que pronto se ha de instalar sobre el mundo entero (Apocalipsis 5:9-10). Son muchas las cosas que usted dejará pasar si no escucha el mandato básico de Jesús: "Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).

La profecía indica que muchos no entenderán. Hoy mismo, muchos ministros y sus millones de seguidores viven en una ignorancia casi total sobre cuál es el verdadero propósito de Dios y no entienden su Palabra inspirada. Describiendo la venida de falsos profetas, Jesús dijo: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos" (Mateo 7:16-17). Los "frutos", los resultados, de las religiones llamadas "cristianas" son sociedades enteras casi sin comprensión alguna de la Biblia. Esto incluye ministros que se dedican ante todo a cierto tipo de "trabajo social", que logra un bien muy limitado en lo que se refiere a ayudar a la gente a entender a Dios y su propósito. Estos ministros también están engañados. Refiriéndose a los líderes religiosos de su época, Jesús dijo: "Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo" (Mateo 15:14). La Biblia lo dice claramente muchas veces. Respecto de Satanás, el diablo, Dios afirma que: "engaña al mundo entero" (Apocalipsis 12:9).

¿Anda engañada la gente? Una investigación comisionada por la Sociedad Bíblica Americana encontró que el 69 por ciento de los encuestados creen que la Biblia trae respuestas sobre cómo llevar una vida con sentido. Pero mientras que el 79 por ciento cree saber algo sobre la Biblia, el 54 por ciento resultó incapaz de identificar los cinco primeros libros de la Biblia. Aproximadamente la mitad de los encuestados no pudieron citar las diferencias fundamentales entre las enseñanzas de la Biblia, el Corán y el libro de Mormón. Para el 46 por ciento, estos tres libros enseñan las mismas verdades espirituales.

Con un concepto tan lamentable de lo que es la Palabra inspirada de Dios, no es de extrañar que la gente se deje engañar y manipular con tanta facilidad. No es extraño que muchos lectores de este artículo no hayan logrado entender muy bien la Biblia, ni las profecías que ella contiene, en las iglesias adonde han asistido. ¡Han estado en la ignorancia pese a que lleven toda una vida asistiendo a servicios religiosos!

¡Los ministros deben DESPERTAR!

No es mi intención ofender a los pastores y sacerdotes del mundo, pero tengo que decir, como verdadero siervo del Dios viviente, ¡que la mayoría de ustedes necesitan despertar! La mayoría de ustedes han sido totalmente negligentes ante las enseñanzas de las verdades básicas de la Biblia. ¡Sus congregaciones están confundidas! Tal como relató un artículo en la revista Insight: "La gente hoy busca consuelo y respuestas. La razón por la cual están abandonando la iglesia es porque tienen preguntas serias sobre dónde está su hija fallecida o cómo va a terminar el mundo. Las iglesias ofrecen producciones musicales y alimento, pero no están dando respuestas a las preguntas" (27 de mayo del 2002).

Millones de creyentes van a los servicios religiosos y recitan oraciones ya aprendidas, cantan, aplauden y esperan aprender algo que valga la pena. Pero, en realidad, no están aprendiendo a entender la Palabra de Dios. No se les enseña el objetivo primordial para el cual vinieron al mundo, cuál es el propósito de la vida ni cómo cumplir ese propósito. No les están hablando de las decenas de profecías que empiezan a hacerse realidad y que afectarán su vida en los próximos años. No les están enseñando"todo el consejo de Dios" como lo enseñó el apóstol Pablo (Hechos 20:27).

En un pasaje del libro de Oseas, Dios dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta" (Oseas 4:6-7). Es cierto que, al aumentar el poder y la riqueza de los pueblos, se han ido alejando de Dios. Sin duda han "olvidado" la ley del Dios Todopoderoso, ¡los diez mandamientos! De nuevo, hablando de los pueblos, Dios dice: "Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña" (Oseas 8:12).

Luego que los pueblos hayan pasado por la gran tribulación, el Dios Todopoderoso los traerá de nuevo a sus propias tierras y hará un "nuevo pacto". Ese pacto que Cristo pronto sellará, ¿elimina en alguna manera la ley espiritual fundamental del Dios Todopoderoso, es decir los diez mandamientos? ¡De ninguna manera! No la elimina porque Dios afirma: "Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré" (Hebreos 10:16).

La propia Biblia dice y reitera que cuando el Reino de Cristo se establezca en la Tierra, dentro de algunos años, todas las naciones vendrán a él y la ley inspirada de Dios será la base de toda la sociedad: "Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Eterno como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno" (Isaías 2:2-3).

INSTRUCCIONES directas de Cristo

Casi todos los que se declaran cristianos entienden que para ser un sacrificio aceptable por los pecados de la humanidad, Jesucristo tuvo que guardar la ley perfectamente. ¿Cuál ley guardó y qué esperaba de sus seguidores? Así es como Él mismo describió su misión: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el Cielo y la Tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los Cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el Reino de los Cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos" (Mateo 5:17-20).

¡Muchas personas no captan la importancia vital de estas palabras! Jesús dijo que no pasará "ni una jota ni una tilde" de la ley, los signos más pequeños en la escritura hebrea, hasta que pasaran el Cielo y la Tierra. Como el Cielo y la Tierra no han pasado, debemos entender que la ley permanece. Y Cristo condenó a quienes enseñen a los hombres a quebrantar uno de estos mandamientos "muy pequeños". En cambio, ¡los que hagan y enseñen los mandamientos serán llamados "grandes" en el Reino de los Cielos! ¿Acaso podría ser más claro?

¿Cambió Jesucristo la ley por el hecho de "cumplirla"? ¿O cambiaron sus mandamientos después de la resurrección? ¡No! El Cielo y la Tierra no pasaron cuando Cristo resucitó. Debemos comprender qué estaba diciendo cuando habló de que Él cumpliría la ley.

Jesús vino, tal como profetizó Isaías (Isaías 42:21), para "magnificar" la ley de Dios y mostrar toda su intención y propósito. Lo que Jesucristo quiso abolir fueron los abusos cometidos en nombre de la ley y de las "tradiciones" de hombres que la pervertían. Su muerte en sacrificio, representada simbólicamente por los sacrificios en el templo, hizo irrelevantes para el cristiano esos lavamientos y sacrificios de animales. Pero su vida demostró que la obediencia a ley espiritual, los diez mandamientos, era y seguiría siendo condición esencial para quienes quisieran ser sus discípulos. Para entender bien las enseñanzas de Cristo, hay que entender las escrituras del Antiguo Testamento y la ley que en ellas se encuentra.

Satanás ha engañado con sutileza y astucia a la mayoría de los ministros, haciéndoles creer que el cristianismo es una religión enteramente nueva y apartada del Antiguo Testamento y las enseñanzas dadas por Dios mediante Moisés. En la antigua cristiandad se introdujo una tendencia contra los judíos y, aunque muchos no se den cuenta, ¡esta persiste hasta el día de hoy!

Los datos bíblicos y los hechos históricos muestran que el cristianismo no fue algo enteramente nuevo, sino una continuación, o ampliación, de las enseñanzas dadas por Dios mediante Moisés. Por eso, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo dio esta explicación a los cristianos de origen gentil en Éfeso: "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la Familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2:19-20). Por tanto, una parte muy básica del "fundamento" del cristianismo real son los escritos y enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento: ¡los que Cristo y los apóstoles llamaban las "Escrituras"!

Jesucristo era un judío circuncidado (Lucas 2:21-22; Hebreos 7:14). Era su "costumbre" guardar el sábado, o séptimo día de la semana, en compañía de otros judíos (Lucas 4:16). Lejos de abrogar, o revocar, el sábado de Dios, Jesús dijo que este se hizo para el hombre, y no solamente para los judíos. También dijo que Él era "Señor" del sábado (Marcos 2:27-28). Por tanto, el verdadero "día del Señor", o sea el día para descansar y dar culto a Dios, ¡es el sábado!

Mucho después de la crucifixión, el apóstol Pablo mantenía la "costumbre" de guardar el día sábado (Hechos 17:2). También lo encontramos guardando las fiestas anuales que figuran en la Biblia, como Pentecostés (1 Corintios 16:8), la Pascua y los días de Panes Sin Levadura (1 Corintios 5:7-8), y otros.

La verdadera Iglesia de Dios, identificada doce veces en el Nuevo Testamento con el nombre de "Iglesia de Dios", comenzó el día de Pentecostés, el cual es uno de los sábados anuales que Dios le dio a Israel. Cristo regresará al sonar de la "séptima trompeta" (Apocalipsis 11:15). Este suceso está simbolizado en la Fiesta de las Trompetas, otro de los días santos citados en la Biblia. Y el Cristo viviente, quien inspiró toda la Biblia, también inspiró a su siervo Zacarías para explicar que, cuando el Señor regrese todo el mundo guardará la Fiesta de los Tabernáculos (Zacarías 14).

¡Practiquemos el cristianismo de Cristo!

Los verdaderos cristianos que guardan el sábado y las fiestas bíblicas son pioneros. No solo están siguiendo el modelo del cristianismo original que Jesucristo enseñó y practicó, ¡sino que están siguiendo el camino de vida que todas las naciones aprenderán en el mundo de mañana!

Por ejemplo, el día sábado semanal simboliza el reinado de Cristo durante el futuro milenio de historia humana. Es el "reposo" que Dios dispuso desde el principio (Hebreos 4:4). Por eso el apóstol Pablo se sintió inspirado a escribir: "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios" (v. 9). Es importante saber que la palabra griega traducida aquí como "reposo" es sabatismos, que significa: "observancia del sábado", mientras que la palabra griega usual para descansar, y que se emplea en el resto de Hebreos 4, es katapausin.

El sábado de reposo y los días santos anuales de Dios representan el gran plan que Él tiene para el hombre. Sin embargo, el verdadero cristianismo es mucho más que guardar los días de reposo bíblicos. Es seguir todo un camino de vida basado en el ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios" (Lucas 4:4). Una y otra vez vemos en la Biblia que la obediencia a los mandamientos divinos es el camino de vida prescrito por el Dios Todopoderoso para sus verdaderos "santos": "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12).

El diablo ha inyectado en el pensar de la mayoría de los ministros la extraña idea de que la "gracia" se impone sobre la obediencia a la ley del Dios Todopoderoso y la anula. Piensan que todo lo que hay que hacer es "creer en Jesús" para que los pecados sean perdonados de inmediato, ¡sin necesidad de un verdadero arrepentimiento! Pero al mismo tiempo, muchos de esos ministros saben que esta es una teoría de "la gracia fácil". Conocen el precepto bíblico claro de que es necesario arrepentirse del pecado para recibir el perdón y el Espíritu de Dios (Hechos 2:38). La Biblia también dice claramente: "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley" (1 Juan 3:4).

Si pecado es infringir la ley de Dios, entonces ¡hay que arrepentirse de eso! Arrepentirse no es volver a pecar otra vez. ¡Arrepentirse es cambiar, dar media vuelta e ir en la dirección contraria! ¡Es clarísimo!

¡El cristiano verdadero debe estar dispuesto a hacer lo que Cristo enseñó! Hasta los teólogos de las iglesias cristianas "tradicionales" han reconocido que Cristo enseñó los diez mandamientos y que los practicó como camino de vida. Entonces, los ministros que se dicen cristianos ¿por qué no enseñan estas cosas? Y por qué no prestan atención al reto lanzado por Jesucristo: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46).

Los miembros de las diversas iglesias llamadas cristianas se muestran confusos respecto de estos temas fundamentales porque Satanás ha engañado a millares de líderes religiosos, ¡llevándolos a predicar algo enteramente distinto de lo que está en la Biblia! Escuchemos la advertencia del apóstol Pablo a los cristianos de su época: "Si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis… Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras" (2 Corintios 11:4, 13-15).

¡Que Dios lo ayudea "despertar" y estar dispuesto a "salir" de la Babilonia moderna mientras tenga la oportunidad! ¡Que Dios lo ayude a usted a estar dispuesto a "probarlo todo" y aprender por sí mismo lo que dice la Biblia inspirada! ¡Y que Dios lo ayude a usted a disponerse para actuar conforme a la verdad de Dios, a buscar dónde está actualmente la verdadera Iglesia de Dios; y aproceder conforme a tan precioso conocimiento antes del fin de la era, o del fin de su vida!

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