Las consecuencias nucleares de Chernóbil

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Décadas después del peor desastre nuclear de la historia, la planta de energía nuclear ahora cerrada en Chernóbil, Ucrania, está nuevamente en las noticias. Hace treinta y cuatro años, el reactor número cuatro de la planta se derritió. Desde entonces, las ciudades radioactivas circundantes han estado casi vacías, y el lugar se ha convertido en una atracción turística. En las últimas semanas, un gran incendio forestal ocurrió muy cerca del reactor nuclear ahora cerrado pero que aún está caliente (BBC, 13 de abril de 2020). Los incendios quemaron árboles en lo que se llama la “zona de exclusión”, una zona radiactiva que rodea la antigua planta nuclear. Los árboles en llamas también liberaron material radiactivo almacenado dentro de ellos. Aunque los incendios fueron extinguidos, las cenizas han reducido drásticamente la calidad del aire y han transportado partículas radiactivas a la cercana ciudad capital de Kiev (Forbes, 17 de abril de 2020), aunque los niveles de radiación parecen estar dentro de los límites aceptables.

Chernóbil nos recuerda el impacto duradero de los desastres nucleares. Desde la explosión en 1986, la cantidad de cesio radioactivo en la zona ha disminuido a casi la mitad, pero la zona circundante aún posee niveles peligrosos de radiación. El incendio forestal revela que el medio ambiente puede absorber esta radiactividad, pero también puede liberarla nuevamente. Chernóbil es solo uno de las docenas de lugares en todo el mundo que aún son radiactivos o que se utilizan para almacenar desechos radiactivos. Solo en los Estados Unidos hay más de 80 lugares que albergan temporalmente desechos nucleares radiactivos. Pronto, Jesucristo regresará y no solo limpiará el desorden dejado por seres humanos con poca visión del futuro, sino que también proporcionará la sabiduría que nos falta para vivir de manera segura en nuestro planeta y administrar sabiamente sus recursos. Romanos 8:19-24 nos dice que toda la creación está esperando ese acontecimiento futuro, un momento en que la Tierra “será libertada de la esclavitud de corrupción”. ¿Cómo será nuestro planeta después de que esto suceda? Para descubrirlo, lea El maravilloso mundo de mañana ¿Como será? —Scott Winnail y Francine Prater