La anarquía va en aumento

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Muchas naciones de Sudamérica están esforzándose por salir adelante. Además del colapso financiero y la pandemia, muchos venezolanos no tienen agua potable (Al Jazeera, 28 de junio de 2020). Brasil está tratando de recuperarse del impacto de la Covid-19. En muchas naciones los cárteles de la droga socavan el Estado de Derecho. Y ahora, un gobernador de un departamento en el sur de Colombia “hace una advertencia al decir que la región está ‘en un estado de anarquía, un desorden total’”, luego de un brote de violencia la semana pasada que cobró la vida de 13 personas  (The Guardian, 17 de agosto de 2020). También comentó: “Eso es lo que pasa en Nariño: en cualquier circunstancia uno se puede encontrar con grupos al margen de la ley, que le quitan la vida a cualquier persona sin mediar palabra”; y desesperado, dijo: “No nos queda más que encomendarnos a Dios para que esto pare”.

Colombia sufrió una guerra civil durante cinco décadas antes de que se negociara un acuerdo de paz en el 2016. Durante ese periodo, más de 260.000 personas murieron y siete millones fueron desplazadas. Según las Naciones Unidas, en lo que va del año, Colombia ha sido testigo de 33 masacres. Los recientes asesinatos también han incluido torturas.

Colombia es un microcosmos de muchas naciones de todo el mundo donde “la verdad tropezó en la plaza” y “el derecho se retiró” (Isaías 59:14). Y todo esto porque “la justicia se puso lejos” (v. 14). Sin embargo, esta tendencia ya no se limita a las naciones más pobres de la Tierra; se está moviendo a las naciones industrializadas, que una vez se enorgullecieron del Estado de Derecho. Las profecías bíblicas advierten: “en los postreros días” muchas personas serán “crueles, aborrecedores de lo bueno” (2 Timoteo 3:1-3). Jesucristo predijo: “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12). Para aprender más acerca de la raíz de esta creciente anarquía, lean ¿Qué o quién es el anticristo?