Para hacer una búsqueda avanzada (buscar términos específicos), escriba juntamente los criterios de interés como se muestra en los siguientes ejemplos:

La semana pasada, se produjo un terremoto de gran magnitud en las afueras de Caracas, Venezuela. Al sismo inicial de magnitud 7,2 le siguió, segundos después, otro aún mayor de magnitud 7,5, un evento conocido como “doblete sísmico”. Al momento de escribir estas líneas, aún se está contabilizando las víctimas, pero ya se sabe que casi 2.000 personas han fallecido, más de 10.000 han resultado heridas y decenas de miles siguen desaparecidas (NPR, 1 de julio de 2026). Además del dolor y la angustia que estas tragedias causan a los pueblos afectados, también recuerdan a otros el peligro al que se enfrentan en sus propias regiones, donde el riesgo de terremotos siempre está presente.
El principal sistema tectónico conocido como el “Anillo de Fuego” rodea gran parte del océano Pacífico. Se extiende desde el sudeste asiático, hacia el norte pasando por Filipinas y Japón, cruza el mar de Bering, desde Rusia hasta Alaska, y desciende por la costa occidental de Canadá, Estados Unidos, México, Centroamérica y Sudamérica. Esta región del mundo es conocida porque se producen intensos terremotos.
El estado de California de Estados Unidos se encuentra en este Anillo de Fuego. California cuenta con dos fallas principales sísmicamente activas que la atraviesan: la de San Andrés y la de San Jacinto, además de otras de menor magnitud. Frente a la costa occidental de Estados Unidos, también se encuentra la zona de subducción de Cascadia. Desde hace tiempo, los investigadores conocen el riesgo de que estas fallas principales se desplacen y provoquen lo que se conoce como “El gran terremoto”, ¡que podría alcanzar una magnitud de 9,0!
Los científicos llevan décadas monitoreando los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto y recientemente han observado que se encuentran en un estado de “carga crítica” (The Guardian, 16 de junio de 2026). Según uno de los científicos principales: “Nuestros resultados muestran que los niveles de tensión en múltiples segmentos de falla se encuentran ahora en o por encima de los valores más altos registrados en el último milenio, y que la región podría ser susceptible a una gran ruptura que involucre ambos sistemas de fallas”. Los científicos no pueden predecir cuándo ocurrirá un terremoto de gran magnitud en este sistema; solo saben que la tensión acumulada se encuentra en niveles sin precedentes y que “el gran terremoto” ocurrirá tarde o temprano.
Desde luego, los terremotos han ocurrido en todo el mundo durante milenios, causando innumerables muertes y un gran sufrimiento. Sin embargo, se acerca un tiempo en que los terremotos golpearán con tal intensidad que “todo monte y toda isla” será “removida de su lugar” (Apocalipsis 6:14), remodelando literalmente el planeta. Sin embargo, el verdadero “gran terremoto” tendrá lugar cuando Jesucristo regrese para destruir a los ejércitos reunidos contra Él, “un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra” (Apocalipsis 16:18). Aunque en este mundo los desastres ocurren por razones naturales, Dios también los utiliza para Sus propósitos divinos. Para saber más, vean “¿Sera usted victima de un desastre natural?”