El gigante cósmico que susurra la grandeza de Dios

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Los astrónomos han descubierto un agujero negro ultra masivo oculto a plena vista, en el corazón de la galaxia conocida como la Herradura Cósmica, a cinco mil millones de años luz de la Tierra (New Scientist, 7 de agosto de 2025). Con una masa equivalente a 36 mil millones de veces la masa de nuestro Sol, eclipsa al agujero negro que se encuentra en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Este objeto celeste distorsiona el espacio y el tiempo de manera tan significativa que deforma la luz con su increíble fuerza gravitacional.

Sin embargo, aunque los científicos se jactan al decir que es el agujero negro más grande jamás encontrado, las Escrituras, redefinen discretamente la escala. En Isaías 40:12 el profeta pregunta: “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo…?” El Dios que “extiende los cielos como una cortina” (v. 22) no ve este agujero negro como un gigante cósmico, sino como una mota en la palma de su mano. Lo que nosotros llamamos masivo, Dios lo ve como un elemento pequeño y sencillo de su grandiosa obra.

El Salmos 147:4 nos recuerda: “Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres”. Mientras la humanidad se esfuerza por medir el tamaño de un agujero negro, Dios rastrea y nombra sin esfuerzo cada estrella, cada galaxia y cada efecto gravitacional. Su conocimiento no está limitado por las restricciones que nos restringen a nosotros, “y su entendimiento es infinito” (v. 5). Deberíamos maravillarnos ante estas verdades incomprensibles como lo hizo Job: “He aquí, estas cosas son solo los bordes de sus caminos; ¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de Él!” (Job 26:14). Este agujero negro increíblemente masivo es un pequeño rayo de luz del poder divino de Dios. Aquel que creó las estrellas con su palabra, mantiene en equilibrio sin esfuerzo, incluso a las más grandes de ellas. Pueden descubrir más sobre este Dios ilimitado leyendo nuestra guía de estudio El Dios verdadero: pruebas y promesas.