Disturbios en la capital de los Estados Unidos

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Disturbios y manifestaciones sacudieron varias ciudades de los Estados Unidos en el 2020, pero la protesta en Washington, DC, del 6 de enero, fue algo diferente. Ese día, los manifestantes, que decían ser seguidores del presidente Donald Trump, irrumpieron en el edificio del Capitolio de los Estados Unidos, lo que provocó daños materiales y cinco muertes. Los manifestantes aparentemente se sintieron envalentonados por los comentarios hechos por el presidente en las semanas previas a la certificación del Colegio Electoral y por sus comentarios en una reunión inmediatamente antes del ataque. Independientemente del nivel de responsabilidad del presidente, que es tema de debate, la opinión internacional ha sido dura contra los Estados Unidos y Donald Trump. La canciller alemana Angela Merkel, comentó: “Una regla básica de la democracia es que después de las elecciones hay ganadores y perdedores. Ambos tienen que desempeñar su papel con decencia y responsabilidad para que la democracia siga siendo la ganadora” (Deutsche Welle, 7 de enero de 2021). Incluso el primer ministro británico Boris Johnson, aliado del presidente Trump, criticó al presidente y a sus seguidores (Político, 7 de enero de 2021). El señor Johnson se lamentó diciendo: “Estados Unidos ha defendido algunas situaciones importantes, la idea de la libertad y la idea de la democracia y... en la medida en que animó a las personas a asaltar el Capitolio, y en la medida en que el presidente consistentemente ha puesto en duda el resultado de una elección libre y justa, creo que eso estuvo mal”.

Aunque muchos lamentan el “asalto” a la democracia estadounidense, la realidad es que la democracia, como todas las demás formas de gobierno del hombre, es un sistema ideado por el hombre. Aunque muchos dirían que es la mejor forma de gobierno que el hombre ha ideado, las democracias son inestables por naturaleza. Hace mucho tiempo, en su famosa obra La República, el filósofo griego Platón describió un ciclo teórico de gobiernos humanos, con democracias que terminan en un caos que invita al surgimiento de un tirano que promete restaurar el orden. Sin embargo, la Biblia revela que vendrá otro gobierno que no será creado por seres humanos imperfectos. Este gobierno estará encabezado por un gobernante perfecto con un carácter perfecto, Jesucristo, y se basará en un conjunto perfecto de leyes (Isaías 9:6–7; 11:1–10; 32:1). Para más información sobre el futuro de la democracia, lean “¡Se avecina un gobierno mundial!