¡Francia, España, Grecia y el Reino Unido están en llamas!

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Europa Occidental sufre su tercera ola de calor en seis semanas (CNBC, 30 de julio de 2026), y más de 375.000 personas se habían visto obligadas a abandonar sus hogares en Francia y España debido a la propagación de intensos incendios forestales (The Guardian, 28 de julio de 2026). El verano ha sido seco y las temperaturas, implacablemente altas. Se pronostica otra ola de calor con temperaturas que nuevamente superarán los 40°C (104°F). En Francia, la famosa región vinícola de Burdeos está amenazada, y los turistas han descrito los incendios como “apocalípticos” y “aterradores”. Un testigo, al ver el humo elevarse a lo lejos, se preguntó: “¿Así es como se acaba el mundo?”. El Reino Unido también ha sufrido su propia destrucción, desde los brezales en llamas de Suffolk hasta un incendio devastador en el Parque Nacional de Cairngorms, en Escocia (Financial Times, 4 de agosto de 2026).

Los fuertes vientos, la vegetación seca y el calor extremo han propiciado los incendios forestales que arrasan a Europa Occidental (MSN, 30 de julio de 2026). A finales de junio, la ola de calor en Europa había causado más de 1.300 muertes (BBC, 28 de junio de 2026), una cifra que seguramente aumentará a medida que las temperaturas se mantengan altas y los incendios sigan propagándose. Muchas de estas muertes ocurrieron en cuerpos de agua, cuando las personas, desesperadas, intentaban refrescarse. Además del costo humano de estos incendios fuera de control, también se están generando crecientes costos económicos y agrícolas (CNBC, 30 de julio de 2026).

Estos incendios devastadores deberían motivarnos a orar por la vida y el sustento de todas las personas involucradas. Aunque no sea “políticamente correcto” decirlo, debemos plantearnos si Dios está utilizando estos desastres para llamar la atención de las personas sobre el pecado y la desobediencia. Él proclamó a las antiguas tribus israelitas, cuyos descendientes modernos incluyen a los pueblos de Francia, el Reino Unido y muchas otras naciones de Europa Occidental, que sufrirían maldiciones por haberlo rechazado (Deuteronomio 28:17-19, 22-24). Estas maldiciones contrastan con las bendiciones que Dios prometió si, por el contrario, le obedecían y honraban (vv. 1-6, 12). Existen respuestas a por qué el mundo está experimentando estos desastres naturales. Para saber más, vean “¿Sera usted víctima de un desastre natural?”