La lenta y constante decadencia del Reino Unido

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Dios prometió que los descendientes de Abraham serían ricamente bendecidos en todo el mundo. Fue profetizado que uno de sus nietos, Efraín, progenitor de los pueblos actuales de descendencia británica, se convertiría en una “multitud de naciones” (Génesis 48:19). Esta profecía se cumplió durante los años 1800s, una época en la que nunca se ponía el sol en el Imperio Británico. Desde entonces, ese imperio ha ido perdiendo lentamente su poderío, su influencia y su alcance.

La semana pasada, el paso fronterizo entre Gibraltar, territorio británico de ultramar, y la España peninsular fue abierto de manera permanente. Esta decisión pone fin al histórico control fronterizo y permite la libre circulación de trabajadores y turistas entre ambos territorios (EuroNews, 15 de julio de 2026). Argentina continúa pidiendo al Reino Unido que ceda el control de las Islas Malvinas, y el apoyo a esta acción aumenta entre las naciones del mundo (The Telegraph, 14 de julio de 2026). Ahora, las islas del Caribe bajo control británico reclaman cada vez con más fuerza su propia soberanía (The Guardian, 14 de julio de 2026). Entre estas islas se encuentran algunos de los pocos territorios británicos de ultramar que aún quedan en el hemisferio occidental.

Dios advirtió a los antiguos israelitas, descendientes de Abraham que, si le obedecían, a ellos y a su descendencia los exaltararía sobre todas las naciones de la tierra (Deuteronomio 28:1). Pero, si no le obedecían quebrantaría la soberbia de su orgullo (Levítico 26:19). Estamos siendo testigos del continuo declive de las naciones israelitas modernas, no solo del Reino Unido, sino también de Estados Unidos. Para más información sobre el futuro profetizado de estas naciones, lean Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.